La princesa sin reino

Capítulo veintinueve: Campamento

Roznok contaba con varias bases militares, el principal estaba en la frontera con Raisen, el otro, más pequeño, se ubicaba al sur del reino estaba específicamente en lo que antes era Zarandie, Jasper sabía que esa ubicación era la ideal y más cuando había algunos rebeldes del pequeño reino que había conquistado.

Jasper observaba a los nuevos reclutas, eran jóvenes y contaban con muchas energías y con la motivación de conquista que él se había enfocado que les inculcaran en sus clases.

El rey sabía que tenía que hacer partícipes a todo su pueblo de sus deseos de conquista, necesitaba que todos tuvieran su misma ambición y que fueran un solo ejército, un solo pueblo y que todos creyeran firmantemente que todos salían ganando con sus planes.

Jasper caminaba junto a Verónica y su padre por el campamento, era su último día y quería sesionarse de que todo estaba en perfectas condiciones.

–El uniforme es lo suficientemente resistente y caliente para que los soldados no mueran de frio– explicaba Verónica mientras caminaban. – Se supone que esperaremos al año siguiente para que el invierno no agarre al ejercito pero me han dicho que en Aldruan sigue haciendo frio el resto del año.

–Me comentaron lo mismo– dijo Jasper con seriedad– Aunque dicen que las condiciones mejoran durante primavera.

–Al menos no hay hielo. –añadió Verónica.

– ¿No sería más sencillo que hablaran con la reina sobre eso?–intervino Lucas por primera vez en la conversación– Quien mejor que ella para conocer todos los detalles de su país.

–Es una buena idea sin embargo no quiero preocuparla– dijo Jasper y siguió su camino mientras su padre solo negaba con la cabeza, su hijo era terco.

 

Ariana cerró su maleta y se encontró con Smith en la entrada del palacio, el guardia se veía serio y pareciera que sus días de descanso no le sirvieron para relajarse.

– ¿Emocionado?–indago Ariana.

–Para nada– contesto Smith con tono agrio.

– ¿No tienes curiosidad de ir a Raisen?– pregunto Ariana completamente desilusionada ante la antipatía de Smith.

–Dicen que la reina está loca y que hace mucho calor– contesto Smith– además el rey siempre ha tenido problemas con la reina.

–Las personas siempre dicen que las mujeres estamos locas pero nunca le dicen loco a un hombre.

–por algo será.

<Maldito machista>Pensó Ariana. 

– ¿Están listos?– pregunto Luana llegando junto a ellos.

–Nací listo– contesto Smith con media sonrisa.

–Presumido– susurro Ariana.

Smith se subió de copiloto mientras que Ariana y Luana se fueron en el asiento de atrás, había un automóvil delante de ellos y uno atrás cuidándola, además Luana había decidido que sus damas no irían, necesitaba un descanso de ellas y sus conversaciones vacías.

De hecho Luana estaba pensando en cambiar de damas de compañía por unas más inteligentes, la única que se quedaría era Elizabeth porque era la que le caía mejor.

– ¿Qué tal la señorita Zoe Laws?– inquirió Ariana con una lista de posibles damas de compañía– Es de una buena familia sin título pero muy poderosa.

Luana medito por un minuto, no quería desconocidas persiguiéndola y menos si eran igual de huecas que las otras, quería analizarlas bien porque no quería chismes, no quería que le bajaran el autoestima y que al menos tuvieran tema de conversación.

–Ella no– de repente comento Smith sorprendiendo a las dos jóvenes que iba atrás–Dicen que es muy chismosa y criticona, dicen que fue a los periódicos en una ocasión inventando que se casaría con el rey, no era cierto.

–Y luego dicen que los hombres no son chismosos– susurro Ariana haciendo reír a Luana.

–Táchala– dijo Luana. – Gracias por tu aportación Smith, haces que esto sea más difícil pero más eficaz. A ver, necesito dos señoritas que sean mis damas de compañía pero no conozco a muchas jóvenes ¿ideas?

Smith puso sus ojos en blanco y negó con la cabeza ¿Por qué se había hecho amigo de la doncella de la reina y de la reina? Y lo peor ¿Por qué le caían bien? Que extraño es el mundo y la corte de Roznok.

–Un baile. – Respondió Smith con burla, seguido de eso volteo a ver a las jóvenes quienes sonreían con complicidad– era una broma.

–Es perfecto– dijo Ariana– excelente idea, tal vez deberías contratarlo como dama de compañía ya que es de mucha utilidad.

–Me tomo mucho conseguir este puesto, Ariana. – rezongo Smith.

–Tal vez si te cambie de puesto, mi estimado Smith– dijo Luana.

Luana y Ariana escucharon el gruñido de Smith y rieron de él.

El camino era largo por lo que las jóvenes leyeron un capítulo de sus respectivos libros, se quejaron, chismearon y por ultimo cayeron dormidas.

Smith había volteado a verlas, Ariana estaba sobre el hombro de Luana y esta última posaba su cabeza en la de Ariana. El apuesto guardia negó sonriendo y después fijo su vista en el camino.

Luana abrió sus ojos cuando el auto se detuvo.

– ¿Llegamos?– susurro Luana con voz ronca.

–Así es– dijo Ariana estirándose– pasamos por tu flamante esposo, así que es momento de separarnos.

–Ari…– se quejó Luana.

–No llores y acepta tu destino– dijo Smith con seriedad fingida. –Una reina no puede llorar.

–Oh cállate Smith, no eres la señora Norma– dijo Ariana.

–Nunca pensé que las echaría de menos–susurro Smith bajándose y después abrió la puerta de Ariana.

En realidad, Norma y Bobby se habían ido de vacaciones y volverían dentro de un par de semanas o meses.

Ariana salió del auto mientras que Luana hizo lo mismo del otro lado.

– ¿Qué hace majestad?– inquirió Smith observando a su amiga que se acercaba a él– tenemos que esperar al rey aquí.

–Necesito estirar las piernas, Smith y quiero conocer el campamento militar– dijo sonriendo y dándole un suave golpe en el pecho. – ¿me acompañas o deberé ir sola?




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