La princesa sin reino

Capítulo cuarenta y cinco: Planes

Solo si somos un solo ejercito con una sola meta en común.

Alice bebió de su vaso de vodka en un intento, fallido, de ocultar su sonrisa a nadie en aquella habitación podía engañar y es que la mujer había quedado demasiado satisfecha con el discurso de su nieta hacia los rebeldes ¿Quién diría que aquella florecilla se animaría a regresar a Aldruan?

No podía mentir, aquel movimiento de parte de Luana le sorprendió muchísimo, de buena manera, pero nunca imagino que haría eso su nieta favorita, esa niña siempre salía con sorpresas. Lo único que se preguntaba era si el rey Jasper había ido con ella o si había venido sola.

Parece que no es muy buena dando discursos– comento uno de los rebeldes que comía a su alrededor.

Alice contuvo su mueca, una reina no debía hacer esa clase de gestos, era mejor no perder el tiempo con esas personas ignorantes y más cuando dichos ignorantes formaban parte del grupo de rebeldes, los cuales le habían dado asilo las últimas semanas.

–Su padre lo hacía mejor, debo admitir– contesto otro sin vergüenza.

–Debemos comprender que tiene 20 años, ustedes tienen 40 y no saben escribir– Alice sonrió al escuchar al general Müller, quien de inmediato defendió a su nieta. – Lo hizo bien para ser el primer discurso, ya veremos cómo avanza.

–Lo hará bien, ha nacido para esto–Afirmó Alice.

–Tendrá que demostrarlo– Alice volteo a ver al hombre que había hablado, se trataba de Boris Tano, el susodicho le lanzo una mirada de disculpa a la antigua reina, pero continúo hablando– Necesitamos un líder intachable. No solo se necesita tener sangre noble para gobernar, se necesita conocimiento y fuerza.

–Mi nieta tiene todo eso y más.

–Hasta no ver no creer.

Alice sonrió con tranquilidad hacia Boris, sabía que no debía demostrar que le había molestado su comentario ya que era una invitada y además su familia necesitaba el apoyo de los rebeldes.

De una cosa estaba segura, solo Luana se sentaría en el trono de Aldruan, como siempre debió ser, no permitiría que otra persona, ni siquiera el rey Jasper, ocupara un lugar que solo le pertenecía a los Radcliffe y para lograr aquello debía ponerse manos a la obra.

–¿sería posible mandar un mensaje al lugar donde mi nieta mando el mensaje?

–Lo sentimos, pero los radios son ilocalizables– respondió el general Müller. –Aunque me llego un reporte reciente sobre que uno de nuestros espías más especializados entro a Aldruan recientemente con una joven y un hombre.

–Esa debe ser mi nieta– dijo Alice parándose con dificultad– General ¿sería posible que me consiguiera un carruaje? Necesito hablar con Luana.

–Yo misma la acompañare, majestad– respondió inmediatamente Boris Tano– A mí también me interesa hablar con la princesa Luana.

Boris Tano y Alice Radcliffe habían rentando un carruaje discreto para poder cruzar la ciudad y algunos pueblos con la finalidad de llegar sanos y salvos al pueblo de Anterden, lugar donde se encontraba Luana.

Cabe señalar que la abuela Alice no desperdiciaba ni un solo segundo de su vida, siempre estaba planeando cosas y aquel momento no era la excepción; necesitaba reunir a los nobles más importantes en un solo lugar para que Luana hablara con ellos y los convenciera de unirse a la causa, lo cual no sería difícil los aristócratas solo pensaban en poder y dinero y era algo que Gregory no había proporcionado. 

–Le tiene mucha fe a la rosa de Aldruan– comentó Boris de un momento a otro.

Boris Tano había sido el mejor amigo del rey William, se habían conocido de niños y lo había ayudado en múltiples ocasiones, sin embargo, como muchos amigos de la realeza Tano había desaparecido cuando William más lo necesito, aunque eso no había sido cosa de Boris sino del propio William quien alejo a todos y solo hacia caso a su consejero.

–¿Recuerdas por qué la llamaban así? – inquirió Alice con una ceja levantada.

–Supongo que por su belleza.

Alice rio por aquel comentario, nada más lejos de la realidad.

–Todas mis nietas eran hermosas mi querido Boris, pero solo Luana supo llegar a los corazones de los habitantes.

–supongo que tuvo algo que ver en eso.

–Por supuesto, Luana no solo es una cara bonita, también tenía ambición de poder. Tiene la educación de un heredero, pero los modales de una reina. Discreta pero inteligente, sutil y letal. Digna heredera de la dinastía Radcliffe.

–Parece que todo lo planeo.

Boris se había sorprendido de aquellas palabras, nunca había escuchado a la antigua reina hablando así de una persona, parecía que sí que tenía en alta estima a su nieta y eso era muy difícil incluso para los familiares de la mujer.

–Mi hijo no estaría muerto si yo lo hubiera planeado – susurró la mujer con amargura– pero siempre supe que Luana estaba destinada a algo más que ser una esposa de un príncipe y escúchame bien haremos lo que sea necesario para que Luana este en el trono y espero que estés en el lado correcto.

–Siempre lo estoy, alteza– dijo Boris pensando en que era mejor no contradecirla.

–es bueno saberlo, ahora será mejor que me ayudes a planear una fiesta.




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