La prioridad de mi vida

Capitulo dos

—Te dije que estaría cerrado, no abren en los primeros días de clases—comentó Claire con una sonrisa media burlona hacia su amiga.

—Pero el año pasado si así, no han dicho que cambiara algo—respondió, soltando el picaporte de la puerta.

—El año pasado, no el de ahora—contesto—¿Pero este taller de qué es? ¿El de arte?

—Si, también dijeron que este año habrá otra sala de música—comentó entusiasmada—ya quisiera entrar.

—¿Y si le preguntas a algún profesor?—dijo mientras sacaba su celular del bolsillo de su campera—si no me equivoco el horario decía que hoy tenemos artes visuales, podrías preguntar ahí.

—¿Tienes el horario?

—Lo pasaron en el grupo, ¿No lo has visto?—pronto soltó una risa nerviosa, mirando a su amiga está vez—cierto, me olvidé que se te rompió el teléfono.

—Ya no importa, ¿después me ayudas a sacar una copia?

—Si, a la salida si quieres—contestó, en ese entonces el timbre había sonado—vamos a clases que se nos hará tarde.

Ambas caminaron hacia su aula, al entrar había otros compañeros que también estaban recién ingresando. Ellas dos se sentaron en su asiento, que estaba más o menos al fondo, Claire sacó su celular hasta que la profesora viniera.

—¿Qué asignatura tenemos ahora?—preguntó quién estaba a su lado, mirándola mientras esperaba la respuesta.

—Dejame ver—saco la aplicación que usaba y entro al chat del grupo del salón, revisando el horario—ahora tenemos sociología.

—¿Sociología?—mostró una expresión disconforme al oírla—odio esa materia, es complicada.

—No es tan difícil, pero si, por un lado tienes razón—dejó escapar una pequeña sonrisa, mirando al frente por si llegaba la profesora—ojalá que volvamos a tener a la profesora Celia.

—Escuche que si, que si la tendríamos este año—comentó—por lo menos tendremos más oportunidad si nos irá mal.

—Eso espero.

Entró la profesora, con solo verla ya supieron que estaban equivocadas en lo que esperaban, vieron a una mujer más mayor que su antigua profesora y que había llegado con un rostro sumamente serio. Mientras dejaba las cosas en su escritorio les ordenó a todos incorporarse y saludar, sin siquiera mirarlos, luego de devolver el saludo todos se sentaron.

Al terminar de dejar su bolso y algunas cosas sobre la mesa, se puso frente a todos sin cambiar su expresión—Les quería avisar que la profesora Celia ha renunciado y a partir de ahora seré su profesora, mi nombre es Catherine para que sepan—hablo con un tono alto y firme hacia todos.

Seguía explicando cómo iba a ser su materia y los exámenes, todos prestaban atención excepto el grupo que hablaba y se reía en voz baja, quien no participó en la conversación era Hazel.

—¿Cómo vas a decir eso?—Jaycee sonreía mientras le hablaba a Wilden en ese entonces, hablando suavemente—eres cruel.

Hubo un silencio en pocos segundos dentro del aula, que ninguno de ellos se percató y que Hazel no se animó a avisarles, pues la profesora ya estaba cerca con los brazos cruzados mirando al grupo. Ninguno la había mirado aún, seguían conversando, de lejos Evander al igual que otros compañeros miraban.

—Salgan afuera—ordenó la docente, llamando la atención de ellos.

—Perdona profesora, ya no…—Wilden habló casi nervioso.

—¡Ahora!—exclamó, elevando su voz—se van a esperar afuera quietos donde yo los vea, ahora mismo.

El grupo sin decir más nada se levantaron algo avergonzados, cuando Hazel iba a levantarse la profesora la tomó suave del hombro.

—Tu no, te quedas—dijo antes de ver al grupo salir, cuando se aseguro de eso también salió pensando hacerlo solo un segundo.

Aprovechando que la profesora no estaba, Hazel se levantó de su asiento y se acercó a dónde Evander estaba. Había estado mirando afuera, pero desvió la mirada cuando su amiga se acercó.

—¿Te quieres sentar aquí?

—Si, si no te molesta—respondió ella, se sentía avergonzada de que todos la estaban viendo.

—No es nada, no me molesta, siéntate—se levantó de su asiento para dejar sentarse en la otra silla a su amiga, luego de eso volvió a sentarse—¿Estuviste hablando con ellos?

—No, escuchaba a la profesora.

—Voy a extrañar a nuestra antigua profesora, no esperaba que tendríamos una tan estricta, y al parecer también odiosa.

—Lo mismo pensé—sonrió con timidez—voy a odiar esta materia.

—Si, yo también.

—Tu no puedes decir mucho, tú te esfuerzas y seguro te va excelente—contestó—en cambio a mi y a los demás no creo que nos vaya tan bien.

—Lo dudo, ella parece una de las profesoras que si le desagradas, tienes mala suerte—opino, al verla entrar se acomodo de posición al igual que Hazel.

Al entrar nuevamente fijó su mirada en ellos dos, lucía mucho más molesta—¿Quién te dió permiso de cambiarte de asiento?

—Es solo por esta clase, para no estar sola—al responder lo hizo con una voz insegura, tanto como su mirada.

—Cuando les quite el castigo a tus amigos te vuelves a sentar en tu lugar, ¿Entendido?

—Si, profesora—contestó con la mirada baja, la vergüenza que sentía aumentó más en ella.

Con quién estaba sentado ahora noto eso, pero prefirió no decir nada ya que no quería ser regañado por la profesora y empezar el año con uno, optó por decirle algo cuando comenzará el receso.

Quien estaba a cargo de la clase siguió avisando cómo sería todo este año, al terminar tomó lista para saber quiénes estaban presentes y sin anotar a los que estaban fuera. Luego de eso empezó a dar su clase, que era un repaso del último tema del año pasado.

En unos cuantos minutos el timbre del recreo había sonado y varios ya salían fuera de sus aulas, los que estaban afuera se sentían aliviados de eso debido a que les agotó quedarse parados por más de una hora. Hazel antes de salir del aula miró a Evander, él no la miraba aún.

—¿Vienes?

—No, me quedaré aquí.

Observó por solo un segundo su parte de la mesa, mirando lo que había allí—¿No te aburres aquí solo?




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