La profecía de un joven mago

Prólogo

Hace tiempo, antes de que el miedo manejara el mundo y el más fuerte abusara del débil. En Ethiria existía la paz.

Las hadas, al danzar en el viento, hacían crecer a la flora y cuidar a la fauna. Los elfos custodiaban los bosques ante cualquier desastre natural o algún desacuerdo entre los demás seres. Los ogros ayudaban con lo que podían, con la fuerza que la diosa Inturi les regalaba. Mientras que las sirenas compartían el agua del océano para purificarla, los magos con sus poderes especiales ayudaban a cualquier criatura que la necesitara. Los humanos eran los encargados de compartir sus alimentos y generosidad con todos. Durante generaciones, las razas coexistieron, distintas pero unidas por un frágil equilibrio que parecía eterno.

Hasta que dejó de ser así.

Nadie sabe con certeza qué fue el quiebre del pacto. Algunos culpan a los magos por su inexplicable vanidad y otros a los hombres por su infinita envidia hacia las demás especies. Pero todos coinciden en algo: el día que el rey Dhannyel fue coronado, todo lo que fue antes nunca volvió a ser.

Aquel Dhannyel, rey de los humanos, le desagradaba la idea de compartir lo único que tienen con las demás especies; si tenían magia y cualidades, ¿por qué no podían cultivar sus propios alimentos? ¿Acaso los humanos solo tenían esa cualidad? ¡Claro que no, podrían hacer eso y más!

Con este pensar, el rey poco a poco fue causando disputa entre las razas. Inició en reducir poco a poco los alimentos que les ofrecía; luego en prohibir el pase ante su reino y, al final, en la guerra.

Confundidos, los líderes de cada raza intentaron reconciliarse algún malentendido y llegar a algún acuerdo con Dhannyel, pero él se negó rotundamente y los echó del Palacio. Creando entre su gente el rumor de que los líderes llegaron al castillo para erradicar a los humanos, haciendo así que todos los hombres odiaran a todo ser que no fuera de su misma especie.

El resto de razas, enojadas, dejaron sus creencias sobre los hombres atrás y se prepararon para contestar finalmente el combate que el rey había provocado.

Los ciudadanos, temerosos y confusos, no tuvieron otra elección más que apoyar a sus guías y prepararse para dicha guerra.

Entre los magos enlistados estaba Fabian, un mago cuya magia era limitada, mas su corazón y valentía lo hacían alguien digno de admirar. Dentro del campo de batalla se negaba a matar a los enemigos; estaba en contra de lo que Ethiria significaba. Así que decidió abandonar la guerra y buscar a seres que, como él, deseaban la paz.

Fabian formó "La Orden del Alba", seres valientes y decididos a cambiar el odio por amor. Que el mundo sea uno solo otra vez.

Tras pasar el tiempo, Fabian crecía en magia y conocimientos y su plan daba frutos. Pues había decidido que, para que no hubiera más guerra, debía empezar por eliminar los malpensares del pueblo humano y que estuvieran a su favor, ¿no?

Sin embargo, con la llegada de la hija del rey Dhannyel, Zahira, mandó a sus mejores soldados para asesinar a los ciudadanos pacifistas por "alta traición a la corona real"; y, con ello, fue cazando a cada integrante de La Orden del Alba y, antes de matar a Susu, una ogra, la obligó a matar a su propio padre; el líder, y así poder controlar a los ogros. Después, mató a la criatura.

Fabián, al enterarse del asesinato de su grupo decidió hacer lo correcto. Si él seguía vivo mucha gente pagará las consecuencias. Así que, un día antes de entregarse escribió en una hoja de papel su último hechizo: una profecía.

"Dentro de dos mil años,
cuando el mundo se ahogue en injusticia y cadenas,
nacerá aquel que fue prometido.
El cielo se teñirá de rojo carmesí
y en su llegada, la verdad será negada.

Cuando el justo sea llamado rebelde,
y los corruptos muerto lo querrán
sabrán que el destinado ha despertado.

Caminará entre los caídos,
protegiendo cada habitante
amando todo ser vivo.

Portará mi posesión más valiosa para que con ella, defienda el mundo.

Y aunque tenga la fuerza para curar todo,
nada será más cruel
que cargar con ese destino en soledad.

Porque incluso el elegido caerá,
si no encuentra a quienes luchen a su lado."

Al día siguiente, Fabian fue torturado y asesinado en la plaza pública. Sin embargo, para nosotros sigue estando vivo cada vez que creemos que la profecía se cumplirá algún día.

El niño de ocho años, con mechones castaños, cerró el libro con un ceño fruncido y volteó a ver a la adolescente acostada al lado suyo.

—Entonces, ¿todo fue culpa de la reina Zahira?—preguntó el pequeño.

—Así es —asintió la joven, acomodando su mechón ondulado atrás de su oreja-, pero gracias a él. Tendremos aún la esperanza de que los demás sean libres.

—¿Incluso los humanos como tú y papá —preguntó inocentemente el infante.

—Incluso él y yo, pequeño—contestó la chica.

—¡Harley, Lesley!-gritó un señor desde el primer piso de la casa—: ¡Ya está la cena!

El más pequeño dejó el libro de historia sobre su almohada y se levantó de su cama, acompañado de su hermana.




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