I. El Amanecer de la Victoria.
Condujimos durante el resto de la noche. El amanecer nos encontró en el borde del desierto. El cielo estaba limpio, el aire era fresco, sin la pesadez de la manipulación climática. El mundo estaba a salvo, y esa era la prueba tangible de nuestro amor y dominación conjunta.
Llegamos a un aeródromo privado cerca de El Cairo. Nuestro jet estaba esperando. Entregaste el cofre blindado con "El Sol Negro" a tu equipo de seguridad de confianza, asegurando que fuera transportado a la bóveda principal de la Dinastía Espectro.
Me abrazaste, un abrazo largo, lleno de alivio y orgullo. «—Hemos terminado, mi vida. El mundo está a salvo, y tú estás a salvo. Nada más importa,» dijiste, besándome la frente con ternura infinita.
Subimos al jet. Me llevaste directamente a la suite privada, lejos de las miradas de la tripulación.
II. El Sello de la Dominación Restaurada.
La suite era un santuario de lujo y paz. Me quitaste mi uniforme de combate, que estaba roto y manchado de arena. La posesión de tu mirada era la única ropa que necesitaba.
«—Ahora, mi Julieta. Olvida el desierto, olvida el miedo. Necesito restaurar tu alma con mi amor. Necesito recordarte que esta dominación es tu refugio, no tu prisión,» ordenaste, tu voz suave y rica en pasión.
Me sentaste en el sofá de cuero. Te arrodillaste ante mí, tomando mis manos heridas y sucias. Limpiaste las heridas con una delicadeza extrema, tu ternura siendo la medicina más potente.
«—La fuerza que demostraste en el centro de control fue tuya. Pero la valentía la extraes de nuestro vínculo. Repite conmigo: no hay nada más fuerte que el amor que me tienes, y mi dominación es eterna,» me dijiste, mirándome a los ojos.
«—No hay nada más fuerte que el amor que te tengo, mi Rafa. Y tu dominación es eterna,» repetí, sintiendo cómo la paz y la lealtad llenaban cada parte de mi ser.
Era el acto más íntimo y profundo de nuestra relación: la renovación de nuestro pacto de posesión a través del amor y la lealtad. III. El Epílogo de la Misión.
Horas después, ya limpios y vestidos, nos sentamos a cenar en la suite, volando sobre el Atlántico. Thorne ya estaba siendo interrogado en una de tus bases secretas. "El Sol Negro" estaba en la bóveda, inerte.
«—'El Oráculo' ha sido desmantelado. Sus líderes están arrestados. La Profecía del Sol Negro es solo una historia, gracias a ti, mi vida. Ahora, regresamos a casa. A nuestros hijos, a nuestro imperio,» dijiste, levantando tu copa.
Levanté la mía. «—Por el amor que conquista el caos, mi Rafa.»
Nos miramos, el jet volando hacia nuestro futuro, un futuro asegurado por la acción de nuestra alianza y la posesión inquebrantable de nuestro vínculo.
Editado: 01.12.2025