Podía sentir con claridad su cálido aliento. Sentía como en sus profundos ojos zafiro, quería descubrir todo de mí, pienso que si él y yo nos conociéramos en diferentes circunstancias yo lograría perderme y entregarme con facilidad a ese hermoso mirar. Por fortuna no es así.
—Me sentiría triste si esas palabras reconfortantes, fueran una mentira.
Sus ojos parecían apreciar cada gesto en mí, como si el intentara leer mis pensamientos más profundos. Yo en cambio no le iba a dar esa facilidad de poder ver atreves de mí, así que hice mi mejor cara entristecida; ansiosa igual a una mujer frágil, esperando por una respuesta compasiva de su amado. Cuando por fin decidió tomar una decisión, tomo con suavidad mi mejilla.
—Mi corazón se siente herido al escuchar esa declaración, su majestad.
En cuanto Demetrus se alejó, note en su expresión una completa calma. Pensé que después de lo ocurrido, él se iba a mostrar un poco agitado por haberlo visto en un sitio en donde no imaginaria, lo más seguro es que después vaya directo a su amo.
—Se que sonara a una excusa, pero en realidad vine aquí a ver a su majestad.
Demetrus observaba alrededor sin ningún punto fijo, el tenía la clara intención de no mirarme directo a los ajos. No sabía muy bien su intención de evitarme, no obstante, mi intuición me decía que solo se trataba una actuación más.
—En cuanto noté su herida de gravedad, decidí quedarme con usted. Si llegase un escándalo debido a su condición, no quiero verla decaída.
Demetrus poseía una singular voz melosa, su figura no concordaba con la situación. A comparación de nuestros anteriores encuentros, en donde parecía desesperado por dejar una gran impresión en mi, junto con las personas quienes me rodeaban, ahora parecía diferente. Mire con detenimiento su rostro, en ese instante una gran luz lunar logro iluminar su rostro, en él era como mirar a un océano pacifico.
Increíblemente por primera vez, quede cautivada por el. Sin embargo, ese sentimiento no duro mucho, pues un fuerte dolor de cabeza me invadió, el dolor vino acompañado de una serie de imágenes borrosas parecidas a estrellas fugaces, supongo que se debe a la gran pérdida de sangre, creo que debe ser alguna secuela de mi poder sobre vagar entre sueños, o al menos eso creo pues nunca me había ocurrido algo así. El impacto del dolor fue tanto que me llego a dejar inconsciente.
<<Maldición, no quiero desvanecerme frente a el. >>
Los rayos del sol fueron los primeros en abrazarme, intente levantarme. Un dolor punzante viniendo de mi estómago, hizo que me detuviera el dolor era insoportable, tome la decisión de llamar a las sirvientas, en cambio me vi interrumpida por una voz masculina.
—Por favor no se esfuerce, trate de hacer el más mínimo esfuerzo.
Demetrus salió del baño, con una toalla atada a su cintura las gotas de agua escurrían por su dorso. En cuanto lo vi, no pude evitar entrecerrar mis cejas. Demetrus al ver mi rostro distorsionado se acercó.
—Por ahora sería mejor ser vista lo menos posible, así que evite que las sirvientas la vieran su majestad. Supongo que con esto su majestad me debe un favor.
Debido a su cabello mojado las gotas caían sobre mi cara, en el había una sonrisa juguetona. Esa sonrisa suya siempre me va causar una profunda irritación.
—Vaya, así que al final si quería un favor mío.
—Por favor no me malinterprete, me refería a que por lo menos pudiera visitarla durante la hora de la comida, por supuesto siempre y cuando no se encuentre ocupada.
—Eso es igual a querer una recompensa.
—Mas que una recompensa es una petición. Últimamente no he tenido la oportunidad de ver a su majestad, así que al menos concédame algo de su tiempo.
<<Increíble hasta dónde puede llegar este zorro astuto. >>
Al oír su increíble petición, no pude evitar soltar una sonrisa burlona.
—Nunca imagine que estuviera tan ansioso en ganar un favor mío.
—¿No se lo dije?, Me interese por usted cuando la vi por primera vez, así que el hecho que convoque a otros hombres me pone ansioso.
—Entonces bien, si eso es lo que deseas.
No podía darle más pelea, pues mi cabeza se encontraba dando vueltas y cuando pensaba levantarme, Demetrus me sostuvo la muñeca, para volver a sentarme. Lo mire desconcertada ante tal acción.
—Debería comer algo para obtener fuerzas después de todo perdió mucha sangre. Mande que hicieran sopa de pescado, y también hay fresas y naranjas, son buenas para la vitamina C.
El acerco el plato a mí, e intento llevar comida a mi boca. Igual a una niña pequeña.
—No es necesario, puedo hacerlo sola.
Intente quitarle la cuchara, pero un movimiento rápido por parte de el, alejo la cuchara no me dejo tomar la cuchara y siguió insistiendo en darme de comer, yo a regañadientes acepte. Después de todo la cabeza no paraba de darme vueltas.
Demetrus me alimento con sumo cuidado, debo admitir que su cuidado era delicado. Al terminar, me ayudo a caminar al baño, pues se me dificultaba hacerlo con mi herida. Demetrus se ofreció a ayudarme en el baño, sin embargo, lo rechacé, tratándose de él no sabía que iba a pasar después, así que le di la excusa que quería un segundo a solas, por fortuna no siguió insistiendo.
#13302 en Fantasía
#25322 en Novela romántica
asesinatos organizados romance erotismo, traicion celos, drama amor misterio y magia
Editado: 09.01.2026