La promesa que nunca hicimos

Silencio prolongado

SILENCIO PROLONGADO

Año 2011

 

Las horas pasaban eternas en Epilekton, mi trabajo. Eran pocas horas pero las más tediosas del día. El calor era intenso por lo que habían turistas en la calle pero no tanto como en la noche o en la mañana. Pasaban las horas y nadie entraba por momentos. En esas largas horas me la pasaba escribiendo una historia de fantasía que me gustaba mucho escribir, me desahogaba haciéndolo y lo disfrutaba.  

Hoy estaba sola ya que la chica que trabaja conmigo se sentía enferma, eso me daba la oportunidad de avanzar más en mi creación. Soñaba con ser escritora y escribir historias que todos disfrutaran, quizá nunca publicara lo que escribía pero valia la pena soñar.

Me concentre todo el turno y valió la pena el esfuerzo.

Cando finalmente había terminado mi turno, me despedí de mi jefe y me fui directo a casa, o mejor dicho el apartamento de Alex que ahora se había convertido en mi casa. Entre no esperando a verlo por ahí, aun estaba trabajando y salía a las nueve de la noche. Hoy había tomado el turno de la mañana y eso me hacía feliz porque haríamos una cena en casa.

Hice una lista mental de las cosas que necesitaría y salí a comprar lo que me hacía falta. No tarde más de una hora en ir y regresar a pesar de la cantidad de gente que caminaba en dirección del castillo.

—¡Música! —dije en voz alta como si intentara que alguien imaginario me respondiera.

Coloqué One Republic a todo volumen mientras cocinaba. También coloqué la receta ya que la cocina y yo no éramos muy amigas. Canté y baile a tiempo que hacia todo y lavaba los platos que había usado. La cocina era muy elemental y pequeña, pero funcionaba bien en pequeñas recetas.

Pasta a la carbonara. No era tan difícil ¿O sí? No creía que pudiera quedar mal, de quedar horrible tendríamos que ir a comer a Lotza o algún otro lugar. Lo más seguro es que fuera en otro lugar ya que Alex no se sentaría si ve que hay gente como ya a pasado en esta semana dos veces.

Conecté mi computadora, llamando a Victoria para saludarla. Siempre manteníamos el contacto y era agradable tenerla por ahí. El inigualable sonido de llamada remplazo a música y en menos de lo que esperaba ya estaba mi amiga a todo color en la pequeña computadora que tenía.

—Ya era hora que llamaras —dijo haciendo su cara de pocos amigos.

—Igual tú, nunca me llamas. Es más podría estar muerta y tu ni te enteras —me queje.

—No seas dramática, Karakla. Acabas de subir una fotografía a Facebook y tu twitter esta lleno de post de Justin Bieber. Sabia que no estabas muerta.

Y tenía la boca llena de razón. Me pase horas viendo videos del niño y criticando en forma positiva lo que hacía. Sin mencionar que lo mencionaba en cada oportunidad esperando a que me contestara o me marcara como favorito, por cierto, ya paso una vez como algún tipo de milagro.

—Como sea —le di una sonrisa —¿Cómo estás? ¿Esta Ian contigo?

Ian era su nuevo novio y nunca la había visto tan formal como lo hacía con él.

—No. Lo mande a traer sushi —me dio su mirada de picardía. Realmente era una manipuladora que conseguir todo lo que se proponía.

—Yo quiero —hice un puchero —. La mitad de las veces me aburro de la comida griega.

—Gran mentirosa, si comes hamburguesas y pastas con Ilias —levantó una ceja.

Puse los ojos en blanco. No era lo mismo aun cuando hipotéticamente lo era.

—Bueno no hay comida china y esa si la extraño —argumente.

—En eso tienes razón, no hay ni siquiera sopas de vaso chinas y eso que Santorini esta lleno de chinos.

—Pero son turistas, no es lo mismo.

—Y que diablos haces —entrecerró los ojos viendo como me alejaba a ver la pasta que debería estar lista ya.

—Pasta para Alex —sonreí sin ver a la cámara —. Quiero sorprenderlo.

—¡Jesús! ¿Tu cocinando? ¡Llamen a los bomberos!

—Cierra la boca, va a salir bien.

Nos quedamos hablando unos largos minutos hasta que su novio llego con el sushi y me tuvo que colgar. Menuda estupidez, odio que me cuelgue de ese modo por él. Increíble que parezca de verdad algo en el no me agrada.

Termino la cena y decido pasarme por Facebook cuando encuentro un video de un perro rescatado. Las primeras imágenes me impactan tanto por la crueldad del ser humano. Luego ver al perro jugando y disfrutando mientras se recupera, volviendo a amar a sus nuevos dueños y confiando en ellos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.