19. «Mañana no solo contraerá nupcias, sino que además morirá...»
—Edelina, yo te lo explicaré todo... —se volvió el príncipe hacia mí, al advertir mi tensión y mis ojos desmesuradamente abiertos por el espanto.
—Sí, claro —sonrió con una mueca despectiva Jonathan el Negro—, explícale que mañana no solo contraerá nupcias, sino que además morirá... ¡Vaya alegría que se va a llevar la muchacha! ¡Y todo por tu proverbial bondad! Esto es idéntico a colmar de caricias y mimos a un cordero antes de degollarlo... ¡Debiste habérselo contado desde el primer momento!
—¡No me digas lo que debo hacer! —estalló furioso Jonathan el Blanco—. ¡A ti te está terminantemente prohibido inmiscuirte en los asuntos del Estado y en los míos! ¿Acaso los lazos mágicos ya han comenzado a debilitarse?
—¡Yo no me meto en tus asuntos! ¡Gestiono los míos propios! Y tú...
—¡Silencio! —bramó el rey, sofocando la disputa fraterna—. ¡Hay que confiar en un desenlace favorable! ¡Quién sabe si la muchacha tendrá éxito! Se rumorea que el linaje real de Ferania posee una magia singular. Acaso logre saciar a los espíritus. ¿Qué clase de magia posees, Edelina la Gris? —las pupilas del monarca se clavaron en mi rostro como sanguijuelas.
—La magia del principio y del réquiem —murmuré, incapaz aún de creer que aquello estuviera sucediendo en verdad—. ¡Explíqueme qué va a suceder mañana! —alcé la voz—. ¡No he comprendido nada!
—Pues no hay mucho que entender —inclinó la cabeza el monarca—. Nuestra capital entera va a venirse abajo, se tragará por las arenas, por ese suelo movedizo y cenagoso sobre el que se levanta. Ya ha comenzado a hundirse y a resquebrajarse. Miles y miles de vidas corren peligro. La ciudad fue erigida sobre una necrópolis de dioses ancestrales que yacen sepultados aquí desde el principio de los tiempos. Nuestro pueblo arribó a estas tierras cuando las tumbas de las deidades ya habían desaparecido de la vista. Tan solo los vishaps se erguían como pilares de piedra, albergando en su interior una fuerza primigenia adormecida. Nuestros antepasados levantaron la ciudad, que con los años se convirtió en capital... Pero...
El rey apuró un trago de vino de su copa, humedeció la garganta y prosiguió:
—Los espíritus antiguos de los dioses han despertado, inquietados por el trasiego incesante de los hombres sobre sus tumbas olvidadas. Han comenzado a destruir la ciudad. Todas las crónicas mencionan la repercusión de nuestra magia humana sobre el terreno peculiar que sustenta la capital. Afirman que es ella la que ha desestabilizado la tierra. Eso es tan cierto como falso. La magia en efecto influyó: despertó una pesadilla que empezó a demoler nuestra urbe hace cientos de años. En aquel entonces, nuestros magos idearon, por un lado, erigir los Puentes Heroicos para salvaguardar la capital y evitar su colapso sobre el suelo inestable y, por otro, idearon un ritual capaz de sellar a los espíritus de las deidades durante un largo periodo. En una ocasión dio resultado. Los espíritus guardaron silencio por un tiempo prolongado. Empero, el sello se ha debilitado, la magia se desvanece con cada amanecer... Se precisa un nuevo ritual... Se prolonga a lo largo de un mes entero y consta de tres fases. En la primera jornada se celebra el ritual nupcial, tras el cual los vishaps reciben sangre mágica mestiza; transcurridos quince días debe ofrecerse un sacrificio, y en la última jornada del mes se sobrevive o se perece. Y para eso te encuentras aquí, Edelina la Gris.
—¿Para eso? —pregunté sumida en la confusión.
—Para desposar a un príncipe de sangre real y sellar a los espíritus en los vishaps. Morir o sobrevivir. Vaya, y si no se logra, nos daremos a la tarea de buscar otra prometida para Jonathan el Blanco. Aunque el tiempo apremia desesperadamente. ¡El tercer puente de la capital apenas se sostiene! —el monarca sacudió la cabeza con pesadumbre.
—¿Otra? —un escalofrío me recorrió de arriba a abajo—. ¿Acaso no soy la primera prometida del príncipe Jonathan el Blanco?
—Así es —asentía el rey—, ya eres la séptima. Para el príncipe este será su cuarto matrimonio. Las primeras tres parejas de princesas gemelas, por desgracia, perecieron...
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Editado: 08.09.2026