La Propuesta

Pequeña esperanza

CASSIDY D'ALESSANDRO 
 


El cuerpo me dolía, sentía como si un camión haya pasado sobre mi.

Los recuerdos de la noche anterior llegaron a mi mente, Hades no me iba a perdonar lo que hice, en estos momentos seguro pensaría quitarme la custodia de los niños sin importar que haya salvado su vida.

¡Mis hijos!

—Ahmet... —susurre asustada mientras mis ojos trataban de acostumbrarse a la luz de la habitación.

Escuche unos pasos hasta que un cuerpo se puso delante de mi, era Egan que sonreía y estaba vestido con la misma ropa de anoche.

—Los trillizos...

—No hables, te daré un poco de agua —dijo y sirvió en un vaso— Los niños están bien.

Acerco el vaso a mis labios y bebí analizando su forma de actuar, el mentía, esa actuación de hombre serio y despreocupado engañaba a cualquiera menos a mi que lo conocía como la palma de mi mano, negué cuando me quiso dar de beber agua otra vez.

—Egan yo... —la puerta siendo abierta por el doctor y una enfermera interrumpió lo que estaba por decirle.

—Buenos días señora Özdemir —saludo el doctor— ¿Cómo se siente?.

¿Señora Özdemir?

¿De qué me perdí? No creo haber dormido más de 8 horas o que haya firmado algún  papel sin saber que era un acta de matrimonio.

Miro a Egan, este sólo sonrie negando y sale de la habitación.

Menudo primo el que me gastó.

—¿Señora Özdemir? —repite una vez más el doctor.

—¿Eh?, ¿Si?... Yo me siento bien... sólo un poco adolorida —susurro. 

—Vamos a revisar sus heridas para eso necesitamos que se siente sobre la camilla.

Asiento y con ayuda de la enfermera me siento siento sobre la camilla con la espalda recta ya que si me encontraba sólo un poco encorvada sentía una punzada, el doctor quito en mensaje que cubría mi torso y como todo profesional reviso y limpio las heridas con mucho cuidado.

Comí una merienda y luego de ello vino un oficial de policía para tomar mi declaración en cuanto a los hechos de anoche, al término de el interrogatorio la enfermera me inyectó medicina para menguar las punzadas que me causaban las heridas de bala, al poco tiempo me quede dormida pensando en dónde estarían mis hijos, el porqué Egan no había vuelto a mi habitación y porqué Hades había dicho que era su esposa, cuando hace poco tiempo se divorcio de Vanu Arslan.

Aunque me gustaba como sonaba Señora Özdemir.

***
 


 

Desperté al escuchar la voz eufórica de Egan, estaba dándome la espalda se lo escuchaba feliz. 
 


 

—¡Muchas gracias oficial! —quedo en silencio por unos segundos hasta que volvió a hablar— ¿Qué Hades que? ¿Cómo carajos le permitieron hacer eso? ¿Por qué no lo acompaño un oficial? Maldito cabron.
 


 

Lo escuche gruñir y terminar la llamada molesto con el oficial.
 


 

—Hace rato no pudimos hablar, pero ahora quiero que me cuentes todo lo que sucede. 
 


 

Egan dejan de darme la espalda para mirarme sorprendido y maldiciendo entre dientes mientras acerca una silla hasta la camilla y toma asiento. Espero paciente mientras veo como se pasa las manos por el cabello y suspira con pesar.
 


 

—Los trillizos fueron secuestrados, ahora están a salvo —toma mi mano entre las suyas y hace figuras con su dedo en mi palma intentando tranquilizante— Hoy fueron rescatados, están a salvo. 
 


 

Siento el aire que estaba reteniendo en mis pulmones, pero aún así se que hay algo más y Hades tiene que ver ahí. 
 


 

—Hay algo más ¿cierto? —asiente y besa el dorso de mi mano. 
 


 

—Hades hizo de héroe, lo querían a el y ahora lo tienen —dice con molestia apretando mi mano sincausar dolor — Cassidy tu sabes quien lobquiere  muerto, así que necesito que me digas si mis sospechas son ciertas. 
 


 

—Fue Ahmet —sollozo antes que la pregunta salga de sus labios— El me amenazó con llevarse a los niños y que no volvería a verlos.
 


 

Egan se levanta de la silla molesto, maldiciendo entre dientes a Ahmet mientras pasa sus manos por su cabello frustrado. 
 


 

Aunque haya intentado salvarlo anoche, no sirvió de nada ahora estaba en las garras del lobo y no podía hacer nada, sólo quedaba esperar y que la policía hiciera un buen trabajo.
 


 

Debían encontrarlo, el debía cumplir lo que dijo en una de las tantas cartas que me envió las últimas semanas, donde me juraba amor eterno entre aquellas líneas que a pesar de su molestia por no haberle contado de los niños antes, quería a mi dios del inframundo a mi lado cumpliendo aquella propuesta que me hizo, ser familia y esa noche sellamos nuestro pacto con un beso lleno de deseo, lleno de promesas bajo la luna que era testigo de nuestro. 
 


 

Suena cliché, pero es la verdad. 
 


 

Si el idiota de Hades no volvía me encargaría de patear las pelotas de Ahmet, no me conocían, podría parecer una princesa de porcelana pero me crié en Latinoamérica donde la mujer está hecha de hierro y ella de coraje, que defendía a los suyos con garras y dientes. 
 


 

Ahmet podrá haberme intimidado pero no me voy a dejar, soy Cassidy D'Alessandro Avallone la patrona y pateare su feo trasero.
 


 

La risa de Egan me saca de mis pensamientos, lo miro extrañada y este suelta carcajadas limpiando las lágrimas que caen por sus ojos de tanto reír. 
 


 

—Serias tan amable de contarme el chiste —murmuro molesta. 
 


 

—Tu pensando en voz alta —dice con una sonrisa divertida— Así que... la patrona ¿eh? 
 




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