MERY
El turno ha terminado, me siento agotada y no quiero volver a casa, necesito ver lo que me habían encargado y no estoy lista para ver a Rick a la cara. Estoy muy apenada, y la verdad es que no he dejado de pensar en Yami, y el cómo nos habría venido de mucho ayuda su simpatía en estos momentos.
No he hablado con Noah, tampoco con mis padres, no sé cómo decirles, después de todo el empeño que pusieron para que yo sobreviviera en esas pruebas.
Siento que me tacharan de mal agradecida.
Me lavo las manos para poder salir e irme a casa; me preparo mentalmente para cualquier acercamiento a Lion; sé que la presidenta le ha ordenado consumar el matrimonio, pero no quiero, y no sé cuánto respetará mi decisión.
—Recuerda lo que hablamos, Mery —Me guiña Tyron antes de abandonar la sala de emergencia.
Tomo mis cosas y me encamino a la estación para tomar el tren de vuelta a casa. Quiero dormir demasiado para poder hacer mis deberes mañana, sé que Devon no pondrá resistencia, y aunque Rick me cueste mirarlo, tampoco pondrá obstinación.
Vuelvo a casa, tratando de no llamar tanto la atención de Lion, que yace en el sofá. Y cuando paso por su costado, se levanta, mirándome con seriedad. No digo nada, y sigo mi marcha.
—Mery —dice, me sigue hasta la habitación.
—¿Qué pasa?
Se me acerca levemente, y me pongo tensa.
—La presidenta me ha dado orden de seguir con la procreación —menciona muy sutilmente, y las manos me sudan—, tranquila, ya he dicho que no te haré daño.
No me tranquilizo del todo, sigo tensa y quiero alejarme un poco más de él.
—Dime a dónde vas todas las noches, dímelo Mery, y juro que te ayudaré —su voz se suaviza todavía más—, te apoyaré en lo que sea.
No sé si confiar en él, lo temo, tampoco sé que tan familiarizado esta con la presidenta, y si esto realmente es algo para sacarme algún tipo de información, solo espero que no.
Paso grueso e intento pensar en cómo cambiar el tema.
—Ahora estamos unidos, como marido y mujer, no temas en que no te ayudaré —continua con lo mismo, y me le quedo viendo.
—¿Qué tan capaz eres de ayudarme en lo que sea? —pregunto antes que nada.
Lion hace contacto con mis ojos, y no le pierdo la mirada, quiero ver toda la sinceridad reflejada en ello. Su ceño cambia y sé que se ha percatado que es algo turbio, algo fuerte. Porque se acerca.
—¿Qué haces en tus tiempos libres, Mery? —Hace la pregunta con mucha más seriedad que anteriormente.
—Antes debes decirme qué tan leal puedes llegar a ser...
Se lame los labios, mirando a todos lados.
—Te lo prometo —remarca, mirándome a la cara.
—¿Tanto como para ponerte en contra a la presidenta?
Su cara palidece, y abre los ojos con amplitud. No sé qué pasa por su cabeza en este momento, y tampoco sé porque le aterra tanto lo que acabo de decir.
—¿Los rumores son ciertos? —Examina—, ¿la rebelión está cerca?
Asiento, de todas formas lleva sospechando desde días después de la boda, no hay manera que lo siga engañando. Y es mejor ganar un aliado que un enemigo que arruine todo.
—Dímelo, Lion —continuo, sonando lo más pacifica posible—, ¿quieres libertad?
Vacila un poco, pero sin dejar de verme a la cara. Abre la boca, solo emitiendo sonidos, sin decir nada.
—No estoy dispuesta a seguir en un lugar en donde te dicen todo lo que debes hacer y cómo hacerlo —sigo sin importar las caras que pone a continuación—, no estoy dispuesta a que siga muriendo gente que no tiene culpas de nada, y que ella se salga con la suya, que prohíba el sentir, y nos obligue a casarnos y cuándo tener un hijo.
Lion me toma las muñecas, y su ceño se suaviza un poco.
—Mery, es un sistema para controlar la sobrepoblación —Me recuerda—, ella solo hace su trabajo.
Me suelto delicadamente de su agarre.
—¿Asesinar gente inocente? —Inquiero, ahora siento que lo he arruinado contándole todo—, ¿torturando a otros? ¿Manejando la vida de todos?
Lion parece pensarlo, y veo como su rostro tiene varias fases diferentes, y como sus gestos reaccionan a sus pensamientos. Solo espero una respuesta asertiva, no quiero hacerle daño.
—¿Qué debemos hacer? —pregunta, y todo mi cuerpo se tranquiliza.
—Ahora solo debemos conseguir gente dispuesta a ayudar a la rebelión —Le hago saber.
Lo veo asentir.
...
Camino dentro de las instalaciones del colegio de la ciudad, escucho niños en todos lados. Me siento pesada y nerviosa por hablar con Rick, no sé cuál será su reacción al verme, no sé si soportara hacerlo.
La conciencia me mata, no puedo dejar de pensar en la culpa que me carcome, y verlo solo me hará recordarlo más y más.
Es un lugar muy grande, y no sé con exactitud en que aula podré encontrarlo; giro por los pasillos, asomándome delicadamente por las puertas para poder visualizar a todos los profesores.
Y cuando por fin doy con él, lo miro de lejos, sonriéndole a uno de sus alumnos, y casi siento que lo hace como antes, con esa chispa y carisma que lo definía.
Respiro profundo, y me paro en el umbral de la puerta, aclarándome la garganta para que me vea. Todas las miradas de los chiquillos van a mí, pero la de Rick me destroza, sé que cuando me mira solo una persona se le viene a la cabeza.
—Mery —murmura, y oigo su voz rota.
Le hago una seña con la cabeza para que pueda salir, tarda un poco, pero lo hace; al principio creo que no me mostrara ninguna cordialidad, pero cuando me mira de frente, me abraza. Lo recibo con tristeza, dándole palmadas en la espalda.
—Me alegra que estés bien —habla y siento que mi alma regresa al cuerpo.
Sonrío, tratando de aguantar las lágrimas que queman mis ojos.
—Me alegra más verte —murmuro—, después de tanto...
Baja la mirada, y me suelta sutilmente.
—¿Qué te trae aquí? —Pregunta después de aclararse un poco la voz—, escuché que estas en enfermería.
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Editado: 17.08.2026