La Rara Y El Muerto

13. LA RARA

Papá nos dejó entrar a su estudio.

Él colecciona cosas de décadas pasadas. No sé porque lo hace pero lo hace feliz y eso es lo que importa. Entre todas sus posesiones, tiene dos aparatos para DVDs y tres “grabadoras” o unos aparatos para reproducir música.

Todavía funcionan, papá no es de los que guardan solo para ponerlo en una repisa. Él lo usa. Escucha estaciones en esos aparatos y mira películas que están en internet pero él dice que no es lo mismo.

Frente a la televisión, rodeados de estanterías con su colección de cosas antiguas (jamás les digas viejas) está un sofá pequeño. Garret se sienta mientras yo coloco el disco como papá me enseñó antes de irse y dejarnos aquí.

Creo que piensa que es “otra cita” pero ya no se ve tan estresado como antes, más que todo por lo que Garret dijo la vez que Liam actuó como tonto.

Garret suspira y se hunde en el asiento. —Solo uno, Samantha. No quiero perder el tiempo.

—Claro —digo, tomando el control remoto.

La pantalla de “menú” aparece y presiono para “reproducir el contenido” la pantalla carga mientras me muevo al sofá y me siento a un lado de Garret.

La imagen cambia de negro a un cielo azul, con rayos del sol directo frente a la cámara.

Aparecen letras que forman las palabras: Frankenstein y Julieta.

La cámara se mueve para mostrar a una chica joven, con un vestido azul y una corona de plástico. Está en un parque o algo así, se ven personas pasando detrás y la cámara se mueve inestablemente.

—En un lugar muy lejano, Julieta creía que nunca iba a encontrar el amor hasta que cruzó la mirada con una creatura que todos llamaban Frank —una voz masculina narra mientras la graba.

Luego se corta y hay otra toma, un lugar abierto con columnas de piedra. La chica del vestido camina leyendo un libro, aparece un chico con ropa rota y maquillaje gris.

— ¿Qué es esto? —Garret susurra.

Mi atención sigue en la pantalla.

Ahora la chica intenta huir del chico gris pero ella tropieza y él, con gruñidos, se inclina para ayudarla. La chica se pone de pie, el chico gris se inclina para tomar una flor y colocarla en su cabello.

Una canción de película de princesas empieza a sonar mientras ellos bailan alrededor de la columna. La imagen se corta y ahora aparecen ellos bailando más animados sobre un trampolín con pelucas de colores.

La canción baja de volumen y se escucha la voz masculina: El amor es lo que todos buscan pero quizás, está ahí, frene a ti. El amor no es perfecto y no siempre llega como queremos, pero llega.

La pantalla vuelve a oscurecerse. Pensé que eso era todo cuando sale otra vez la chica esta vez sin el vestido, con ropa casual. Unos pantalones y camiseta nada más.

No puedo evitar notar que ella es muy parecida a Garret. Es como, Garret con una peluca.

En las siguientes escenas solo se ve a un grupo de chicos en un teatro escolar, armando un escenario. Me doy cuenta ahora que esto es de ellos cuando estaban en la secundaria.

Son solo chicos bromeando y riendo, ella abrazando a otras chicas que ahora ya deben ser señoras y chicos haciendo el ridículo mientras se acercan a la cámara y hacen poses raras.

Luego lo veo, en otra toma, esta vez a un chico alto con cabello corto y un sombrero muy parecido al que Garret había llevado a la escuela. Quizás fue ese mismo.

Ese es su padre.

Bueno, en ese momento no era su padre. En ese momento no era el padre de nadie y en ese momento solo era un chico divirtiéndose con sus compañeros de la escuela sin imaginar que un día se iría por culpa de un accidente.

La escena cambia, ahora son todos los chicos vestidos de rojo bailando una canción que suena del siglo pasado, pero de las últimas décadas. Como los ochentas.

Ellos hacen una coreografía y se escucha al público escolar riendo y aplaudiendo. Veo al padre de Garret en el centro, con lentes oscuros y haciendo el ridículo sin importarle nada.

Luego aparecen chicas vestidas de blanco y acompañan a los chicos. La madre de Garret se le acerca al padre de Garret.

Erick y Olivia.

Estoy concentrada en la pantalla, estoy viendo una grabación rustica de algún evento escolar de hace más de dos décadas como si fuera una película pero no lo fue, no lo es.

Fue la vida de dos personas que claramente estaban enamoradas y llenas de vida y un día, se fueron. Tenían un bebe, un hijo y una vida. Un futuro. En ese momento estaban vivos y en este momento, vuelven a estarlo.

Me imagino lo que no se ve ahí, me imagino ellos saliendo a citas, divirtiéndose con sus amigos, teniendo una vida adolescente llena de aventuras y sueños.

— ¿Estás llorando? —Garret me interrumpe.

Toco mi mejilla y si, lo estoy haciendo. Es lo que me pasa cuando veo la vida de las personas que yo no conocí. Suelo estar en cualquier parte y observar a alguien por mucho tiempo y puedo rellenar los espacios de su existencia con mis asunciones de lo que viven o han vivido.

—Es raro —digo, lamiendo mis labios—. Es emotivo para mí ver esto, lo siento. Es solo que mi mente siempre está imaginando y solo me puedo imaginar sus días. Sé que es tonto pero…

—No lo es —susurra—. Lo sé, lo estoy haciendo también. ¿Sabes? No sé mucho de ellos. No sé cómo se conocieron, sé muy poco. Mi abuela no habla de mi padre, creo que quiere olvidar para que ya no le duela.

Otra lágrima se desliza. —Eres igual a tu madre, mira.

Sonríe. —Una chica guapa —aunque no suena tan feliz.

Suspiro. — ¿No quieres preguntar? ¿A tu primo?

Niega. —No creo que él sepa mucho. Ahora él se hace cargo de mí pero antes era mi tío. Mi primo me tomó bajo su tutela en el momento que cumplió 18. Es como si yo ahora mismo me encargara de un niño… no sé porque lo hizo.

Suspiro y seguimos viendo a sus padres y los padres de otras personas bailando canciones que hacían reír a alguien detrás de cámaras.




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