La Rara Y El Muerto

19. LA RARA

Después de comer salimos al estacionamiento pero no entramos al auto todavía, Garret sugirió que camináramos por el área comercial. Hay varios locales de ropa, comida y otro tipo como farmacias.

Garret fue al baño antes de irnos y se limpió la cara con excepción del delineador negro debajo de los ojos, viéndolo así, es un poco atractivo.

—Tuve una idea —habla mientras pasamos por una tienda de ropa para mascotas.

— ¿Cuál?

Se acomoda el sombrero. —Es que, mira, no sé si ya te lo había dicho pero tengo planeado ir a la escuela de Artes de Pawton City, ¿sabes? Pero para ir ahí y que te acepten tienes que hacer algo, algunos pueden realizar un ensayo o lo que sea, solo demostrar que vas enserio.

Asiento. Eso me recuerda que yo ni siquiera he pensado en mi futuro, es solo que, no tengo algún talento especial o siquiera un interés. Bueno, sí me interesan muchas cosas pero no puedes ganar dinero de ellas.

—Entonces cuando vi los videos de mis padres me dieron una idea —nos detenemos en un cruce de calle, dejamos que pasen dos carros y vamos al otro lado—. Todavía no estoy seguro qué hacer pero quiero grabar momentos de mi vida, eso hice en la fiesta.

—Entiendo —digo.

Vamos en dirección a un pequeño parque en un redondel donde ahora mismo hay muchas familias con perros y comida de puestos a un lado. Cruzamos otra vez la calle y llegamos ahí, encontramos una banca de madera sin nadie más que un envoltorio de dulce y nos sentamos.

—Entonces, ¿Qué quieres estudiar exactamente? —le pregunto.

Cruza la pierna. —En mi cabeza, voy a ser director de películas pero en la realidad me conformo con trabajar en los medios. No sé, es lo que quiero.

—Puedes ser un director —me encojo de hombros.

—Siendo realistas, no. Bueno, sí que puedo pero nadie va a ver mis películas, solo los que tienen conexiones y dinero son los que llegan alto, los demás tenemos que conformarnos con pequeños logros.

Volteo mi rostro y lo miro de perfil. No me gusta que no crea en sus sueños, sé que es verdad que no es fácil pero tampoco pienso que sea imposible. — ¿Cuándo tienes que enviar el video?

Sacude la mano. —Tengo tiempo, es hasta marzo que se cierra todo.

Sonrío un poco. —Sé que te irá bien.

Me da una mirada. — ¿Tu a dónde vas a estudiar?

Trago saliva, eso es algo que no tengo idea. Supongo que iba a irme por la universidad de Porthsware y estudiar algo como, no sé, ¿Psicología? Podría hacer eso. No sé.

— ¿Qué te gustaría ser? —pregunta.

Suelto una risa. —Muchas cosas, ese es el problema. A veces veo a mi padre y pienso que sería interesante trabajar de profesor y luego veo a mi madre y ella trabaja en redes sociales y creo que es un trabajo interesante pero luego yo… no sé.

Coloca la mano en mi brazo. —Puedes venir conmigo, a la universidad de Artes. Si dices que tienes historias en tu cabeza, ¿Por qué no las escribes?

Iba a reírme por lo absurdo de esa idea pero él me sigue viendo como si fuera una realidad.

— ¿Escribir? Yo no puedo hacer eso —afirmo.

Entorna los ojos. — ¿Lo has intentado?

Niego. —No necesito hacerlo, sé que no puedo. He leído libros y eso que las personas hacen no es fácil para mí. Puedo imaginarme historias pero no es cómo crees, es distinto…

Eleva una ceja. —Explícame.

Bajo la mirada su mano que sigue en mi brazo. —Es como… —suspiro—, mira, por ejemplo. Digamos que vi una película de princesas entonces en mi mente yo empiezo a armar una nueva historia. Una donde yo soy la princesa…

Soy una ridícula, lo sé.

Garret asiente. —Eso es interesante —mueve su pulgar contra mi piel—. Entonces, ¿Cuándo veíamos los videos de mis padres te imaginabas algo?

No puedo admitir que en ocasiones me imaginaba vivir historias así con él. —No estoy loca.

Suelta una carcajada. —Jamás dije que lo estuvieras, creo que eres inteligente y creativa.

Respiro profundo. —Cuando era más joven hice eso, actuar una escena yo sola en el baño pero no estaba sola y luego me hicieron burla. Es por eso que piensan que soy rara y loca y tú deberías pensar eso también.

Chasquea la lengua, deja mi brazo para colocar el suyo sobre mis hombros. —Tú no deberías decirme que hacer o pensar.

—Pero es verdad, Garret —pico su pecho con mi dedo—. Elegiste a la persona más rara como tu amiga.

—Sí, lo sé —sonríe—. Porque yo estoy demente y tú también y eso nos hace poderosos.

Ruedo los ojos y él sigue riendo.

—Oye, Sam, te diré algo. No me importa si la gente piensa que estás loca, quizás tengan razón o no, lo que yo sé es que me gusta que seas mi amiga y tienes un cerebro único. No dejes que se vuelva aburrido, ¿Bien?

Mi corazón pega un salto y siento la respiración diferente. Garret no es de los que habla de manera tierna o algo así, solo dice las cosas como piensa y eso lo hace más honesto.

Yo creo que él es genial y asombroso, el tipo de chico que llama la atención y ese chico está estrechándome cerca de su cuerpo.

En realidad, cuando subo la mirada, su rostro está cerca y las cosquillas en mi estómago me empujan a que me acerque pero no puedo hacer eso. No creo que él quiera eso y además, ese es el error número uno, ¿no? Un beso, una relación adolescente de un par de semanas.

Y ya, fin.

No habrá eso conmigo y con Garret si significa que traerá un final.

Entonces, en lugar de besarlo, acomodo mi cabeza en su hombro y dejo que él me rodee con sus brazos. No tengo idea que piensa cuando me abraza pero no importa, lo único que importa es que lo está haciendo.

—Lamento que te hayan llamado rara —susurra—. Lamento que te lo hayas creído.

Respiro profundo, puedo percibir el olor a su suavizante. —Yo lamento que te llamen “muerto” y cosas así, no estás muerto, eres la persona más viva que he conocido.

Eso lo hace reír y siento la vibración contra su pecho. Cierro los ojos y me olvido de lo que pasó cuando era niña o mi futuro incierto sobre la universidad.




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