La Rara Y El Muerto

23. GARRET

Samantha y yo no hemos hablado por una semana.

Pensé que ella me enviaría un mensaje o algo luego de esa pelea, pero no lo hizo. Luego el lunes que la vi en la escuela, me estaba ignorando y yo no iba a acercarme, no hice nada malo.

El martes tampoco hablamos, pero algo sucedió. En clase de Historia teníamos que hacer un ejercicio con una pareja y yo estaba esperando que Samantha se acercara pero eso no pasó, así que terminé haciéndolo con un chico llamando Beckett.

Y Samantha, con un chico de gafas y cabello peinado a los lados llamado Rogelio. Él no es de los deportistas y supongo que eso hizo que Samantha se relajara con él, porque cada vez que giraba a verlos un segundo, estaban sonriéndose.

El miércoles, nada. Ni mensajes, ni miradas ni nada. Ella no me habla y yo tampoco. No voy a ser quien la contacte primero, yo no hice nada más que preocuparme y ella se ofendió.

Además, el miércoles la vi hablando con Rogelio en la salida.

Y el jueves, Samantha estaba caminando con Rogelio en los pasillos. Pero no solo eso sucedió, Sophia se volvió a acercarme y quizás solo porque no tengo nada que hacer, acepté que nos sentáramos juntos en química.

No sé porque Sophia habla tanto de cosas que no entiendo. Me contó un triángulo amoroso de tres cantantes que no me importan, luego me dijo sobre una marca de maquillaje que está en descuento y el drama de una mujer en internet o algo así, no le entiendo.

Pero no importa, si Samantha puede conseguir nuevos amigos, yo también.

Para el viernes, ya se marcaba una semana de no hablarnos y debido a que el domingo es Halloween, Sophia me invitó a la fiesta en casa de alguna animadora.

Le pregunté quienes estarían y ella respondió que todo el equipo y sus amigos y parejas, bueno, realmente todos los que quieran ir, dijo.

Le dije que le respondería después y ella se despidió dándome un beso en la mejilla. Es la primera vez que alguien me besa en general y aunque Sophia es el sueño de cualquier chico heterosexual, para mí fue solo un lindo gesto.

Ella es linda y no es desagradable, si realmente lo intentara podríamos ser algo, ¿no? Digo, esta es la edad cuando yo debería estar desando besos y citas y todo lo demás que viene con eso, pero no lo sé.

Pero al final, acepté ir con ella porque antes de cruzar a mi casillero, escuché a Sam con Rogelio hablar sobre la fiesta y ella le dijo que sí. Así de simple. No le dijo que lo pensaría. No dudó.

Samantha en una fiesta de Halloween con Rogelio…

Si ella puede ir, yo también.

Yo iré y no pensaré en ella, pensaré en Sophia. Si Sophia quiere besarme, la dejaré. No importa, que Rogelio se preocupe por Samantha.

Y así es como terminé en una fiesta de Halloween.

Esta vez arreglarme fue más aburrido y simple. Solo me puse una bata blanca simulando que soy un doctor y una línea roja en la comisura de mis labios, como si fuera sangre. No sé exactamente que soy pero no importa, solo es para fingir que tengo un disfraz.

Me encuentro con Sophia en la fiesta y ella, por supuesto, se ve mucho más comprometida en el disfraz que yo. Está usando unos pantalones ajustados, una camiseta negra ceñida que le muestra su ombligo, con dos orejas de gato y bigotes con nariz pintados en su cara.

— ¡Hola! —me abraza—. Me encanta tu atuendo, me recuerdas al papá de Edward.

Asiento, aunque no estoy seguro de quien habla. —Te ves bien también.

Sonríe y da una vuelta. —Ven, las chicas ya están aquí.

La casa es más grande que la otra, no estoy seguro de quien es pero creo que no importa. En esta si hay latas de cerveza y la música suena más fuerte, creo. También está decorada con telarañas falsas, esqueletos en las esquinas, calabazas con luces de colores por todo el lugar y huele a cigarrillos.

Ella me lleva con otras de las animadoras, todas luciendo como modelos de pies a cabeza. No voy a quejarme, realmente no lo haré.

Sophia me pasa una lata de cerveza pero no la abro. Beber no es lo mío, en especial cuando un hombre borracho mató a mis padres.

Ella y sus amigas se quedan hablando en voz alta cerca de una mesa con refrescos, dulces con temática de Halloween y unos lentes de sol que alguien dejó aquí.

Sophia mueve las caderas un poco con la música, luego toma a sus dos amigas para bailar un poco. Yo le sonrío y estiro la mano para tomar un refresco de uva.

Luego, en la puerta, la veo.

Samantha.

Mi corazón pega un salto, o se detiene, no estoy seguro. Ella no está disfrazada, ¿O si lo está? Lo único que sé es que tiene una mini falda y un suéter como rosado.

Detrás de ella, Rogelio con un traje de marinero. Se ve ridículo y ella, se ve hermosa.

¿Qué?

No.

Sophia, Sophia, Sophia. Sophia que está bailando frente a mí. Sophia que me sonríe…

Samantha, que está caminando tímida y pasándose los dedos por su cabello. Rogelio le toma la cintura y yo aprieto la mandíbula.

—Ven —Sophia me toma de la mano—, bailemos.

Sonrío. —Oye, no sé bailar.

La chica detrás de mí, Jessy, me empuja un poco. —Sí que sabes, aquella vez que tomaste el disfraz de la chica lo hiciste.

—Sí —Sophia me toma de los hombros y baila moviendo la cintura acercando su cuerpo.

No sé dónde poner mis manos así que solo tomo sus brazos y me rio. —Enserio, soy malo con esto.

—No lo eres —ahora me toma de los hombros y se acerca a mí.

Doy un paso hacia atrás. —Oye, ¿El baño? Lo siento, tengo que ir.

— ¿Ahora? —se acerca un poco más, el perfume a rosas llega a mi nariz.

Asiento, el calor aumenta y la luz es tan tenue que apenas veo sus ojos. —Tengo que ir, ya sabes, no se puede controlar.

Suelta una carcajada y me suelta, no sin antes pasar la mano por mi rostro. —Al fondo, la puerta azul.

Me separo y paso empujando a algunas personas hasta llegar al pasillo donde siento que al fin puedo respirar. Me muevo hasta la puerta azul pero está ocupado, así que solo me quedo de pie en el pasillo y escucho como una canción sobre el amor y celos sigue sonando con ritmos electrónicos.




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