La Rara Y El Muerto

32. GARRET

—Supongo que tengo que irme —Sam dice.

Hago un puchero cuando me dice eso. Jamás en mi vida yo haría un estúpido puchero pero fue involuntario y no quiero que se vaya, quiero que se quede conmigo toda la noche y nunca se vaya.

—Sam —la aprieto contra mi cuerpo.

Ella suelta unas risitas. —Volveré mañana.

¿Por qué se ríe así? Es un sonido tan adorable y lindo. — ¿Vas a dejarme solo? ¿De verdad?

—No estás solo —entierra su cabeza en mi pecho—. No seas tan exagerado.

Sonrío. — ¿Sabes qué? Yo soy exagerado y si no te gusta, corta conmigo

Lento, se separa de mí, con el ceño fruncido. —Um, para que yo tenga que cortar contigo, tendríamos que ser algo, ¿no?

Respiro profundo. —Pensé que era obvio, ¿no? Tú ya no puedes estar saliendo con chicos de gafas.

Rueda los ojos. —Garret, por favor.

— ¿Qué? —tomo su mano—, hablo enserio. Tú y yo ya no estamos disponibles, ¿sabes lo que eso significa, no?

Tuerce los labios. — ¿Eres mi novio ahora?

Asiento dos veces. —Sí, soy tu novio y tú eres mi novia.

Su teléfono vibra, seguramente es su padre que ha venido por ella. —Oye, te veo mañana.

No hay de otra, tengo que dejarla ir por ahora. —Está bien, solo piensa en mí y sueña conmigo, te doy permiso a que sueñes con nosotros besándonos.

Arruga la nariz. —Jamás digas eso otra vez.

No puedo evitarlo, me rio. — ¿Sabes? Eres tan adorable —toco su mejilla—. Me has tenido en la palma de tu mano todo el tiempo.

—Sí, sí, claro, pero antes de eso saliste con una animadora —reclama.

No puedo creer que aun sienta celos de eso, pero admito que me gusta un poco. —Yo jamás hice eso.

—No mientas —sonríe—. Te perdono, de todas formas ahora estás conmigo.

Me inclino para besar sus labios rápido. —Así es.

Escuchamos pasos así que Sam se separa un poco y se alisa el cabello, pensé que veríamos a Richard pero no es él, es el padre de Sam.

Abro los ojos. Ahora me llevo muy bien con los padres de Samantha pero él sigue siendo intimidante, los músculos de sus brazos son como del tamaño de mi cabeza.

—Oh, entrenador —no sé porque tengo la necesidad de pararme recto y hacer un saludo militar pero no lo hago obviamente.

Él me sonríe. —Hola Garret, ¿Cómo estás?

—Papá… —Sam camina hacia él—, uh, Garret y yo solo estábamos hablando.

El entrenador la mira confundido. —Sí… bueno, entonces —me mira—, ¿Cómo lo llevas, Garret?

Me toco el otro brazo. —Estoy bien, el doctor dijo que no es tan grave y solo tengo que soportar un poco de dolor por un rato.

Asiente. —Richard me explicó eso, me alegro que estés bien y que no fue grave —toca la cabeza de Sam—. La tenías muy preocupada.

La miro y ella intenta evitar mi mirada. Lo sé, todos me han dicho que ella reamente se preocupó y Dios… eso me hace amarla más. No sé, jamás pensé que le importaría a alguien tanto que no fuera de mi familia.

—Oye —el entrenador habla de nuevo, viéndome—. Richard me dijo que tu cumpleaños es en tres días pero como no hay escuela, estábamos pensando en hacer algo las dos familias, ¿Te gustaría?

Mi corazón pega un salto.

Mi cumpleaños…

Por casi dieciocho años mi cumpleaños no fue especial en absoluto, claro, Richard intentó hacerlo pero él también se sentía incómodo celebrándolo. Mi abuela me abrazaba, me daba algún regalo y comíamos pastel de algún supermercado pero después de eso, nada sucedía.

Nunca tuve una fiesta con amigos porque para eso, necesitas tener amigos y tampoco tuve una larga lista de personas felicitándome. Dudo que los de mi clase sepan cuando es mi cumpleaños.

Pero ahora mismo, él me está ofreciendo esto, una fiesta. Una celebración para mí.

Siento un nudo en la garganta. —Eh, eso… sería muy bueno —respondo.

Él asiente. —Claro, estábamos pensando que pueden llegar a nuestra casa, pondremos una mesa en el jardín y mi esposa se ofreció a cocinar unos tacos que le quedan genial —mira a Sam—, ¿No es así? Son tus favoritos, también puedes decirnos cual pastel te gusta y por supuesto, tu abuela estará ahí, esto se trata de…

Mis ojos se nublan con las lágrimas.

¿Es esto lo que se siente tener una fiesta? ¿Qué alguien haga tu cumpleaños especial?

— ¿Garret? —El entrenador pregunta—, ¿Estás bien? ¿Te duele algo?

No sé porque ahora me siento así, por qué yo… no lo sé. Es como, estoy dándome cuenta que Samantha se preocupa por mí pero su familia también y de pronto no soy solo el chico que se quedó sin padres, también soy alguien que tiene una mejor amiga y personas buenas a su alrededor.

— ¿Garret? —la voz suave de Sam me pregunta.

Respiro profundo. —Lo siento, estoy bien, es que esto es… —aclaro la garganta—, solo me siento feliz de estar vivo.

El entrenador me da una sonrisa suave. —Garret, todos estamos felices que estés bien y con vida —se acerca a la esquina de mi cama—. Estoy muy feliz que ese hombre no lastimó gravemente a nadie, eso que sucedió fue terrible pero pudo ser una tragedia mayor. Todos estamos felices del resultado.

Asiento. —Lo sé.

Él junta las manos. —Tranquilo Garret, todo va a estar bien.

He escuchado eso muchas veces en mi vida. Nunca tuvieron que sentarme para explicarme que mis padres habían muerto porque crecí sin ellos y cuando cuestioné porque otros si tenían y yo, mi abuela solo me dijo que ellos se habían ido antes pero que todo iba a estar bien. Cuando mi tío murió, fue un vecino en el funeral que dijo lo mismo.

Pero esta vez, no sé por qué siento que es verdad.

No tengo idea como, pero de alguna manera, todo va a estar bien.




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