La Rata del Vagabundo

Capítulo 34: Fractura controlada

El aire exterior golpeó distinto al salir del edificio. No más frío, no más cálido. Más real. Como si hasta ese momento la ciudad hubiese estado usando una versión amortiguada de sí misma. El vagabundo respiró hondo y sintió cómo algo se aflojaba en su pecho, no alivio, sino espacio.

La rata avanzó unos pasos y se detuvo. Por primera vez desde que empezó todo, dudó.

—Lo sé —dijo él—. Ya no es solo caminar.

La ciudad había aceptado su presencia, pero no como parte del flujo. Lo había colocado en una categoría incómoda: algo que funciona, pero que no encaja del todo. Eso no se corrige. Se vigila.

Caminaron varias cuadras sin rumbo aparente. El vagabundo dejó que el cuerpo eligiera, no por instinto, sino por cansancio honesto. El hambre estaba ahí, contenido, tenso, como una cuerda que no debía soltarse todavía.

Entonces ocurrió.

No fue una explosión ni un accidente visible. Fue una interrupción mínima: un semáforo que no cambió, un bus detenido más tiempo del debido, personas acumulándose sin entender por qué. La ciudad empezó a desfasarse.

El vagabundo lo sintió de inmediato.

—Esto no es fallo —murmuró—. Es prueba.

La rata se puso rígida. Sus ojos se clavaron en una esquina donde nada parecía fuera de lugar. Nada, salvo la ausencia de ruido. Un silencio limpio, quirúrgico.

Tres personas estaban allí. No vestían igual. No se movían al mismo ritmo. No parecían un grupo. Y sin embargo, ocupaban el espacio con una precisión imposible de ignorar.

—No vienen a detenerme —dijo el vagabundo—. Vienen a forzar una reacción.

Uno de ellos habló, sin levantar la voz.

—La ciudad no puede permitirse grietas largas.

—Entonces no debería apretarlas tanto —respondió el vagabundo.

El hambre reaccionó. No empujó hacia adelante ni hacia atrás. Se expandió lo justo para sostenerlo. Por primera vez, no era necesidad. Era herramienta.

—Te estamos observando desde antes del umbral —dijo otra voz—. Sabemos lo que eliges cuando nadie te obliga.

—Y aun así me trajeron hasta aquí —dijo él—. Eso también fue una elección.

El tercer observador dio un paso adelante. No agresivo. Técnico.

—Hay dos formas de resolver una anomalía —dijo—. Integrarla… o romperla.

El vagabundo miró alrededor. La gente empezaba a notar algo raro. No miedo aún. Confusión. Esa era la parte peligrosa. La ciudad odiaba la confusión.

—Si rompen esto aquí —dijo—, no van a controlar el resultado.

Silencio.

La rata avanzó y se colocó frente a él, erguida, visible. No como amenaza. Como declaración.

—No estoy solo —continuó el vagabundo—. Y no soy único. Soy consecuencia.

La presión aumentó de golpe. No física. Conceptual. Como si el espacio intentara cerrarse sobre una idea que no terminaba de aceptar. El vagabundo sintió el hambre tensarse al límite, pero no estallar.

Resistió.

No luchando.

Quedándose.

La fractura ocurrió entonces: un ruido seco, breve, como vidrio que no se rompe del todo. El semáforo cambió de color de golpe. El bus arrancó. Las personas siguieron caminando, confundidas pero indemnes.

Los tres observadores retrocedieron un paso.

—Fractura registrada —dijo uno—. Controlada.

—Por ahora —corrigió el vagabundo.

No hubo arresto. No hubo huida. Simplemente se dispersaron, absorbidos por la ciudad como si nunca hubieran estado allí.

El vagabundo exhaló lentamente. Las piernas le temblaron un poco, no por miedo, sino por desgaste acumulado.

—Esto ya no se arregla caminando en línea recta —dijo.

La rata lo miró. No esperaba órdenes.

—Nos quedan pocos pasos —añadió—. Y van a doler más.

El hambre se asentó, profundo, estable. Ya no era enemigo ni motor. Era compromiso.

Siguieron andando mientras la ciudad recuperaba su ritmo habitual, pero algo había quedado marcado. No un símbolo. No una señal.

Una grieta mínima.

Suficiente.

El vagabundo supo entonces que el final no iba a ser una huida ni una victoria clara.

Iba a ser una decisión que la ciudad no podría deshacer.

Y eso la aterraba más que cualquier rebelión.



#1401 en Fantasía
#238 en Magia

En el texto hay: esperanza

Editado: 11.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.