Ya han sido varios años cuando me cambié de la escuela, y por lo que recuerdo me traslade a otra en cuanto apenas termine la primaria. Desde todo ese momento que permanecí en aquella escuela se había vuelto un completo infierno para mí, comenzando desde el primer día que pisé esa escuela.
La razón por la que odiaba allí era por las personas que me molestaban, sus burlas y humillaciones, dónde a veces también se sumaban otros compañeros con la intención de reírse. Nunca ningún mayor colaboró mucho, lo mínimo que hacían era regañarlos o creer en la mentira que a ellos se les ocurría rápidamente, y cuando eso sucedía, peor me trataban.
En esos tiempos, cuando era pequeño, les había mencionado a mis padres lo que me pasaba, pero solo me tomaban de exagerado o siempre tenían la excusa de que estaban ocupados con sus trabajos. Nunca estaban presentes en la casa, mi hermana ya se había ido apenas tuvo la edad suficiente y ahora estoy solo. Únicamente tengo la compañía de mi mascota cuál aprecio demasiado.
No me afectaba tanto la ausencia de ellos después de irme acostumbrando a medida que pasaba el tiempo, también que mi hermana no estaba ya aquí. Siempre que llegaba la casa estaba vacía y aprovechaba para hacer mis cosas tranquilamente, la mayoría de las veces estaba encerrado en mi cuarto escuchando música o completando mis tareas, entre otras cosas.
Tengo a mi amiga que me viene a visitar varias veces, ella vive en unas cuadras más lejos de mi casa. Cuando viene es para que hagamos algo ya que sabe que me encuentro solo, nunca me negué cada vez que venía. Era mi única amiga, la única persona con la que podía pasar tiempo.
Siempre aprecie su amistad y de haberla conocido, por más que yo no sea de demostrarlo mucho con palabras. Aunque la tuviera a ella y a mi mascota, no quitaba el hecho de que me sentía realmente solo, ambos solo me hacían sentir bien si estaba a su lado.
Y el cambio de escuela no fue por lo que me sucedía, sino porque mi padre dio de repente la noticia de que nos tendríamos que mudar por temas de su trabajo y aparte porque era una zona donde vivía el resto de mi familia. Y seguidamente vamos a visitarlos los fines de semana, si son irritantes.
Desde que entré a esa escuela a empezar desde cero no mostré confianza en nadie, algunos venían para acercarse a hablarme por un rato. No sufrí molestias por parte de nadie, pero siempre evité acercarme porque no me agradaba lo desagradables que eran.
Había un grupo de chicas que siempre se peleaban con otros cursos, les faltaba el respeto a los mayores, llegando a insultar. Eran bastantes escandalosas, reían a carcajadas y hablaban demasiado fuerte, había momentos en que se te acercaban solo para pedirte dinero.
El segundo grupo eran compañeros que se sentían superiores al resto, uno de ellos siempre creía que podía tener el control o desafiar a los demás por ser el representante. Fingían ser personas buenas y empáticas, pero eran todo lo contrario a eso, si no pertenecías a la misma forma en que ellos eran, iban a sentir rechazo hacia el otro.
Y el otro un grupo donde solamente eran chicos, a menudo se hablaban con el grupo de chicas que mencioné antes. Por el tiempo que estuve aquí solo se gasta el tiempo en hacer bromas estúpidas o lanzarle cosas a alguien, como si su función en el aula sea perturbar al otro.
Los recreos siempre me la pasé solo en el curso dibujando y escuchando música, otras veces jugaba con mi celular o solo me dormía sobre el banco si llegaba a tener mucho sueño.
Si se me hacía difícil al principio acostumbrarme a estar solo, ya que antes de entrar me había decidido que iba a ser más social y tener amigos. Aún no era tan grande y pensé que sería fácil, pero creo que estoy mejor así.
Mi hermana siempre había sido una alumna ejemplar y con buenas notas, mis padres la felicitaban cada vez que podían y siempre repetían lo orgullosos que estaban de ella. Mientras tanto yo apruebo con lo mínimo o con nota alta, y por más que reprobé o no, a ellos nunca les enseñé un examen.
Ya ni siquiera me importa si a mí me felicitan o no, no sentiría que lo hagan con honestidad si fueran ellos. Más bien, no me interesa nada de lo que tenga que ver con mis padres.
Ya estoy en el tercer año de la secundaria, las vacaciones acabaron hace poco y dentro de unos días volveré a la escuela donde todo va a ser igual. Las vacaciones que tuve no habían sido las mejores, no he visto a mi hermana y como en esas épocas del año mis padres siempre visitaban a la familia o la invitaban. Era demasiado aburrido, por suerte ya no pasaré tan seguido eso.
El fin de semana ya se acaba, hoy es mi último día libre. De nuevo tendré un día más solo en la casa porque mis padres hasta un fin de semana trabajan, seguramente saldré a juntarme con mi amiga o ella vendrá. En eso no me equivoco.
Espero que el tiempo pase rápido y terminar la escuela, poder irme a vivir lejos. Quisiera que ese día llegue pronto.