Mentiría si digo que estoy bien.
No lo estoy. No cuando siento el pecho ardiendo cada vez que recuerdo sus palabras. La manera tan fría de decirme que todo se ha acabado, más para él que para mí.
¿Cómo puedes decirle a la persona que ha estado contigo cuatro años de su vida? ¿Cuál sería la mejor manera de decir adiós?
Un adiós unilateral, claro.
Las últimas horas han sido dolorosas, no lo niego, y más cuando Sharon me escribe preguntando cómo van los preparativos. No tomo la llamada por quinta vez; notará mi voz al mínimo segundo de escucharme, aún cuando lo trate de ocultar.
Sharon es mi complemento, muy distintas, pero con un lazo que nos une de una manera incomprendida, incluso inexplicable. Es curioso la manera en como ambas podemos llegar a sentir como se siente la otra sin siquiera hablarlo. Justo por eso, no responderé.
—Tienes que responder. —Janne entra a mi habitación—. Si no te inundan a ti el móvil lo harán con el mío.
—No estoy de humor Janna.
Me vuelvo a hacer una bolita sobre mi cama, la manta que cubre mi cabeza es una invitación a dejarme sola. Por supuesto que esta terca mujer que tengo a mi lado tira de la colcha dejándome descubierta.
—¡Basta! —exclama—. Estoy arta de verte como si tu vida hubiese acabado por un imbecil que no aprecia lo bueno de tenerte en su vida.
Los ojos me arden más por la verdad de lo que dice que por sus palabras.
—No tienes idea por lo que estoy pasando...
—Es obvio que no. La única capaz de saber lo que estás sintiendo eres tú —me señala con su dedo—, y la única que es capaz de sacudirse y seguir eres tú, no por qué ya no sientas nada, porque entiendes la valentía de saber seguir aún cuando el corazón duela.
Los ánimos se me levantan por la seguridad que hay en sus palabras.
—Sabes cuánto lo quiero Janna, di todo de mí, algo que con nadie me atreví hacerlo.
—Y está bien, la que falló no fuiste tú...
Mi lágrimas corren y corren, no es nada fácil salir de esta cueva
—¿Que hago? ¿Pretender que no amo a un hombre con el que soñaba casarme en hace unos meses?
—¡Al diablo con todo esto! —eleva la voz—. Mereces a alguien que dé todo lo de él sin esperar a que tú se lo devuelvas. La mujer que eres merece ser amada con la misma intensidad que lo haces tú —se acerca a tomar mi mano, sus ojos me observan con suavidad—. Lo hermoso de ti es la persona que puedes ser incluso cuando te rompen el corazón, no dejes que un idiota apague la hermosa sonrisa que cargas desde que te conozco. Si te caes, te levantas, y si no puedes levantarte estaré ahí para obligarte.
Logra hacerme sonreír con las muecas que hace al decir eso último. Me levanto para abrazarla, su cariño me devuelve un poco los ánimos.
—Gracias.
—Nada de gracias, —toma un mechón de rizo y lo coloca detrás de mi oreja— esa es la sonrisa a la que estoy acostumbrada ver. Ahora sí me disculpas, no quiero ser la mula de carga de todo un año por llegar tarde a mis primeras clases.
Besa mi frente a modo de despedida, su voz se pierde por el pasillo y quedó sola nuevamente. Digamos que no soy tan fan de la soledad en estos momentos. La única compañia que tengo en estos momentos es la gata negra con blanco que se lame la pata como si fuera la mejor cosa que hay que hacer en el mundo. Acaricio su cabeza cuando paso a su lado para ir en busca de algo en la nevera, si tengo suerte encontraré algo que no sean los vegetales de Janne.
No canto victoria, pero tampoco derrota al sentarme en el sofá con un pudin de banana y chocolate que según mi compañera de cuarto es lo más saludable. Busco en la cartelera de películas para distraer mi mente del caos que hay dentro de ella.
Dos horas después termino lamentando la elección que hice de película porque el llanto empeora al ver el final que la pareja tuvo. El móvil suena a un lado del sofá, es Sharon. Respiro antes de contestar la llamada.
—Por poco y te doy por desaparecida. —su voz inunda mi oido al contestar— ¿Qué pasa Shannon?
Cuando me llama por mi nombre y no como "Shan" es porque esta molesta.
—De que te quejas, no digo nada cuando desapareces —contesto limpiando el rastro de lágrimas.
—Sabes qué mis prácticas me mantienen ocupada —reprocha mi alegato.
Hablar de sus prácticas me hace recordar que dentro de dos meses comienzo nuevo semestre.
—¿Has hablado con mamá? —pregunta al no escuchar respuesta de mi parte— ¿Shan, que tienes?
Dos preguntas difíciles de responder...
—Nada, todo está bien.
—No te escuchas bien, siento que no te encuentras bien. —hace una pausa antes de volver a preguntar— ¿Discutiste con Max?
El nudo en mi garganta no me permite musitar palabra, la humedad nuevamente recorre mis mejillas. Detesto esto.
—No es nada grave Shar —digo con dificultad— Tengo que irme, iré a trabajar.
Evito seguir con la conversación, aunque mienta dado qué cancelé mi turno el día de hoy. Me enfoco en seguir siendo una bolita de manta con el corazón roto, mientras deslizó mis dedos sobre la pantalla del celular viendo las fotos. Digamos que no es un mejor plan para alguien en mi situación.
Entro a sus mensajes, y como tonta escribo: “¿Podemos hablar una vez más?”
Dejo aún lado de la cama el celular cuando este se apaga al no recibir una respuesta.
¿Me bloqueó?
No, quizás se quedó sin pila o no tiene señal.
Pasan las horas y me resigno a seguir esperando una respuesta al ver qué no le entran ninguno de mis mensajes y mis llamadas son desviadas.
—Necesito salir...
Hablo sola, el pecho me arde y los ojos están tratando que me deshidrate. Tal vez en público no sea capaz de seguir llorando.
Me visto con unos jeans, zapatillas, y una camisa color negro. El sol no está tan fuerte está tarde así que opto solamente con irme con una gorra puesta por el sol y me cabello siento. Tomo las llaves y mi celular.
No tengo rumbo fijo y tampoco tengo un lugar al cual ir. Mi gemela vive al otro extremo de California, mi mejor amiga está tratando de sobrevivir a una carrera donde para salvar una vida pierdes la tuya; hablando socialmente, Victor no es buena opción porque muy seguramente está cubriendo el turno que deje tirado, mamá está lejos encerrada en una granja y papá... queda totalmente descartado. Más cuando no sabe que su otra hija le montón acerca de su carrera.
#4732 en Novela romántica
#1403 en Chick lit
enemistolover, matrimonifalso, enemistolovers comediaromantica
Editado: 21.08.2026