La Razón Moral de Willa Thrimey

7

Nunca había estado en un barco y, para ser sincera, jamás creí poder estar en uno.

Las olas se mecían por sí solas como un hermoso cántico, era extraño y tan oscuro que fácilmente podrías perderte en los secretos del mar. Si, daba pánico ver como las olas estaban tan en calma y daba la sensación de que si volteabas solo un poco, tal vez más adelante te encontrarías con una tormenta. Y aún así, era tan hermoso.

Charles no quería correr el riesgo de que los guardias del palacio nos siguieran hasta Elthï

fssir, por lo que tuvimos que escapar junto con el Rey Pirata, que ahora sabía, es muy amigo de mi marido.

No sé cuántas horas llevamos en el mar, pero he de reconocer que esta tranquilidad me agrada tanto que ahora siento con más fuerza mi voz interna, susurrándome que las cosas de ahora en adelante cambiarían más de lo que ya lo habían hecho.

El miedo que le siguió a ese pensamiento fue intenso. Haber dejado Northdark, engañar a los guardias sobre nuestro paradero, esperar quién sabe cuánto para volver a tierra firme y tener que adentrarse al bosque para ir a Elthiffsir cuando jamás creí dejar mi acostumbrada “estabilidad”, es duro.

Saber que ahora todos estarían detrás de mi cuello era mucho peor. Al poco tiempo de haber huido con Elörian, me di cuenta que ante el mundo humano, ahora soy una fugitiva.

Y lo peor de todo es que por más que le doy vueltas al asunto, no me arrepiento y tampoco sé si debería hacerlo, o si no hacerlo me hace ser una buena persona.

Entonces la única certeza que tengo, es que justo ahora no tengo certeza de nada.

– Perdóname, Willa. – volteo después de escuchar la voz de Charles detrás de mí – Te prometí protección y en nuestro primer día de casados te he puesto en peligro.

– ¿Por qué te culpas de algo que no es tu culpa? – redundé, no me importaba sonar cruda ahora, después de saber que él no era culpable de lo que sucedió. Él no le había dicho a nadie más lo que era ¿Cómo es que alguien más se enteró entonces? – Me dijiste que aparte de mí, nadie más sabía quién eres y, por más que antes no te hubiese creído, ahora lo hago, Elörian. – vi el momento exacto en el que sus ojos se abrieron con sorpresa, como si lo que yo le dijera en estos momentos se tratara de algo muy importante para él – No me has enseñado nada de lo que dices ser y no sé siquiera por qué te estoy creyendo, pero algo dentro de mí me suplica que tome este riego y, creo que es por el hecho de que en un mundo lleno de personas que me han hecho creer que nada de lo que yo piense vale la pena, tú eres quien me ha dado la esperanza de querer ser más. Probablemente solo quiero creerte porque en un mundo que me ha lastimado, tú con tus comentarios fuera de lugar me diste una probada de lo que soy y de eso que he estado ocultándole a todos. – creí ver un pinchazo al ver el dolor en sus ojos. Confesar todo esto me estaba desgarrando, pero quería ser transparente con él desde el comienzo, lo necesitaba. – Tenías razón al decir que eras mi medio para alejarme de mi familia y lo siento tanto, pero tampoco voy a fingir que no estoy enamorada de ti desde el momento en que me diste de contrabando el primer libro como un regalo, con una tonta portada cursi que tapaba su verdadero contenido – di una pequeña pausa – “Metafísica” ¿Acaso lo recuerdas? – mi pecho vibró de alegría cuando él asintió con la cabeza y me dedicó una hermosa sonrisa, muy característica a todas aquellas que me han dejado sin aliento a lo largo del tiempo – Me abriste las puertas que muchos han intentado cerrar, así que perdóname tú a mí, porque eres el único con el que siempre he querido casarme y nunca te lo dije.

– Willa, yo… no quiero que nuestra alianza se vea empañada por mentiras. No de mi parte. – se acercó tanto que tuve que alzar la cabeza para mirar sus iris marrones que justo ahora se veían casi negros por la oscuridad de la noche – Te prometo transparencia, así como te prometí tu libertad.

Cuando lo escucho, caigo en cuenta de lo sola que estuve todo este tiempo.

Todas las veces en las que creí que nada sería suficiente para avanzar, para creer, para escuchar... Ahora todo se siente tan extraño y la brisa solo me demuestra que estuve encerrada en un agujero que no me permitía respirar.

– Entonces es momento de que me digas las otras razones de por qué te casaste conmigo. Quieres acabar con una guerra que todos en Northdark, salvo los guardias, ignoran ¿Qué papel juego yo, Elörian? – sé que me quería, me lo había dicho, pero también necesito saber si mis suposiciones son ciertas o si solo mi cabeza procesó cosas que realmente no tienen nada que ver con la realidad.

– Como bien sabes, en el mundo humano todos me conocen como un conde y eso es porque mi padre lo era, pero… mi madre no.

– Sÿlara Mayfinwë es tu madre. – recordé el nombre por algunos libros que escondía el Barón en algunos muros ocultos y llenos de telaraña en su biblioteca.

– Así es. Ella dedicó casi toda su vida tratando de encontrar una solución para que la guerra entre los reyes del mundo humano y nuestro mundo no siguiera dándose y consiguió unas escrituras que hablaban sobre profecías y amuletos de la concordia, pero en esa búsqueda se enamoró de un mortal, mi padre.

– ¿Dejó a un lado su búsqueda?

– No, dejó a un lado el amor de mi padre y en su búsqueda, alguien se enteró de su naturaleza y la asesinó. Todos dicen que murió con honor. Años después asesinaron a mi padre.




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