– No estás pensando con claridad, amor mío. – dijo Elörian por séptima vez. No quise escucharlo.
– Estoy pensando con toda la claridad que puedo, Elörian. Nos van a cazar, ya no es solo el rey Arturo, son todos. ¡Todos! – agradecí que nuestra habitación quedara en un punto sordo del palacio, considerando el hecho de que me había salido de mi control.
Ahora se había vuelto insoportable respirar sabiendo que todo esto se había salido de nuestras manos. No teníamos testigos. No teníamos aliados. Estábamos solos.
– Willa, tenemos que ser razonables. Sé que estamos desesperados, pero atraparlo se sale de nuestras manos. Aún podemos ver que otra cosa hacer, podemos…
– ¡Se acabó! – lo corté – Se acabó, Elörian. Él está ganando. Los elfos atacaron al pueblo y con eso, ya hay un conflicto entre reinos. Para ellos nosotros somos lo que lo ocasionamos, somos la plaga, somos los malos. Vendrán por nosotros. – mis manos comenzaron a temblar nuevamente. Sentía que mi respiración comenzaba a apagarse, las llamas en mi pecho se hacían cada vez más grandes. Me dolía ¡Cuánto me dolía! – Nos mantuvimos callados por mucho tiempo, creyendo que no debíamos involucrarlos a ellos y… y ahora ellos piensan que lo comenzamos nosotros. Tantos inocentes… tantas víctimas… tanta masacre… tan…tanto… – me quebré. Casi me desplomo, pero sus manos fueron rápidas para atraparme – Es demasiado tarde para todos ellos – me agarré con fuerza de su camisa, apretándola en mis puños mientras mis lágrimas salían en grandes olas, dificultando que pudiera respirar – Todos ellos necesitaban salir. No pude ayudarlos. No pude hacerlo. No pude. – me sostuvo en su pecho mientras me rompía. El dolor fue desgarrador hasta el punto en el que sentía marchito mi corazón, arrugado, estrujado, seco. – Garreth solo fue uno más. Un títere… y era tan joven, él no pudo hacerlo solo porque si… alguien lo utilizó, alguien que tuvo acceso aquí.
– Lo sé, Willa, lo sé, pero no podemos sacar suposiciones así y lo sabes. Tenemos la certeza de que hay un traidor, pero me temo que no solo podemos señalarlo con el dedo. Así no funciona, corazón – susurró en mi cabeza. Mis piernas se habían debilitado hace un buen rato, estábamos en el piso, yo aún sollozando en su regazo, él todavía manteniéndome.
Y estábamos tan quebrados. Tan rotos. Los pedazos se habían desplomado en el piso como un espejo roto.
– ¿Somos tan monstruos como él? – mi voz apenas era un suspiro. Un soplo. Mi voz no quería ser firme. Esta vez no.
– Claro que no, Willa. Tu corazón es tan hermoso, tan puro. Creo que él solo es una máquina para respirar – ante todo, solté un breve risa – Esa cosa ni sentimientos debe tener.
– ¿Qué haremos ahora, Elörian? – tomó mi barbilla entre sus dedos para que mis ojos conectaron con los suyos. Sus labios conectaron con los míos, algo pequeño pero significativo. El primer beso desde nuestra boda. Pequeño, inocente, reconfortante.
– Primero vamos a recoger los pedazos.
*--†--*--*--*--*--†--*--*--*--*--†--*
Y tal como dijo, eso fue lo que hicimos.
Fuimos casa por casa, brindamos ayuda, ofrecimos servicios. Nuestro pueblo aún nos necesitaba, teníamos que hacer muchas cosas para que los demás no se vinieran abajo.
Fue una tarea difícil, sobre todo porque por las noches, era yo la que se rompía. Todas las noches, sin excepción. Elörian era el que se quedaba abrazándome cada vez, sin falta. Él estaba allí. Y cuando él se quebraba, no podía apartarme de su lado, no quería. Allí me tenía.
Ambos nos levantábamos.
Y juntos, dos semanas después de ese día, seguíamos buscando una salida.
Lo creímos imposible, hasta que ya no lo fue.
– Es la mejor opción que tenemos. Una defensiva – el consejo estaba reacio a tomar la iniciativa, pero ¡Al diablo! no íbamos a seguir poniendo en peligro a nuestra gente. – Tienen que considerarlo después de todo aquello. Exponer las mentiras del rey ¿Quieren que tomen represalias? Ya han habido cinco heridos esta semana cuando salieron por comida para los negocios ¿Qué estamos esperando? Los civiles de Northdark están atacando de a poco y antes de que todo el pueblo se reúna para venir aquí y querer masacrarlos, les sugiero que tomen esta opción. Es el rey Arturo o es nuestra gente.
– Pero mi reina – Hunter comenzó a hablar, sus manos temblorosas estaban cruzadas, como siempre – Atacar al rey es su propio reino nos pondrá en la mira.
– Ya estamos en la mira, Hunter.
– Willa tiene razón – Dorothea se puso a mi lado y tomó mi mano con solemnidad – No podemos esperar más tiempo. Es ahora o nunca. Los ciudadanos están muy inquietos y no me sorprendería que estuviera maquinando para entrar aquí. – apreté su mano en agradecimiento. La apretó de vuelta.
Dorothea y Fisto anunciaron su noticia al pueblo hace tres semanas. Aunque su embarazo no se notaba mucho, Thea estaba radiante de felicidad a pesar de todo.
– De todas maneras ¿Qué otra opción tenemos? – Elörian y yo habíamos repasado esta operación desde hacía cuatro días en nuestra alcoba. Tenía que funcionar – No tenemos los talismanes, claro está, pero él cree que si. Una pequeña jugada nos pondrá en su mira, para el momento en que se dé cuenta de nuestro truco, podremos atraparlo.
#157 en Paranormal
#66 en Mística
#1332 en Fantasía
romance, filosofía existencial, fantasía drama misterio romance acción
Editado: 22.03.2026