La Razón Moral de Willa Thrimey

24

Las cosas estaban volviéndose tensas. No sabía que habían tantas personas en la misma situación que yo, lo sospechaba, pero entre la sospecha y la afirmación, la afirmación es la que impacta.

Todo estaba ocurriendo de acuerdo al plan, pero por primera vez en mucho tiempo, Elörian y yo habíamos decidido no comentar nuestros planes al consejo. A nadie, realmente, ni siquiera a nuestros allegados, porque si había un traidor entre nosotros, lo mejor era proteger las vidas que habían confiado en nuestra causa.

Una causa que no solo beneficiara a un pqueño grupo de individuos, sino a todos. Para luchar por nuestra voz. Por nuestros derechos. Por nuestra vida.

Tenía la idea de que todo este tiempo habíamos vivido en una caverna y realmente lo hacíamos, pero con el paso de los días, con el paso de las semanas, lo estábamos logrando. Poco a poco. Paso a paso.

Kaesar, Maritrini, Vanessa y otros sirvientes y soldados del palacio también comenzaron a arriesgar su vida. Rogers había hecho un excelente trabajo reuniendo a tantas personas como podía y entre ellos formaron su propio grupo dentro de aquellas paredes para ayudarnos en toda la información que se pudiera obtener: Descubrimos que el rey quería poner al Barón Smith en la armada y destituir a Ranbat. También que algunos soldados que no estaban tan de acuerdos con el rey ayudaron a escapar a algunos esclavos. Que había más desertores de los que pudiésemos imaginar. Por supuesto, el rey se dio cuenta de esto último y encarceló a Ranbat para poner a Smith, ahora este último representaba una amenaza aún mayor, teniendo en consideración la nueva confianza plena del rey y el hecho de que las fuerzas militares estaban a manos del despreciable ser que se hacía pasar por un noble bondadoso y correcto. Ahora es un tirano de bajo perfil, pero con más poder que antes.

Todo esto en el transcurso de tres semanas. El tiempo estaba pasando exageradamente rápido. Teníamos poco tiempo. Las cosas estaban saliendo tal y como queríamos, pero no todo era perfecto.

Debido a la presión, Dorothea no quería hablar con nadie. No quería que los médicos chequearan la salud del bebé. Desde la noticia de su embarazo, nunca quiso que algún médico interviniera en su estado, pero ahora estaba reacia a que alguien se le acercara. Estaba más delgada cada día y lo único que podía hacer era llegar hasta su puerta para preguntarle si estaba bien. Elörian estaba preocupado. Fisto estaba desesperado porque toda la presión de estos días nos estaba desgastando física y emocionalmente, eso ligado al hecho de que su esposa estaba muy decaída.

Solo rogaba que el final de todo esto pudiera llegar pronto.

– ¿Ha comido? – le pregunté a mi esposo apenas cruzó las puertas de nuestra habitación. Con un resoplido se sentó en la cama y negó con la cabeza, sin dejar de mirar al piso.

– Ni siquiera quiso verme. – fui hasta donde él y me arrodillé frente suyo para tomarle el rostro entre mis manos.

– Esto no es tu culpa, Elörian. Debes dejar de cargar con las cosas que no son tu responsabilidad.

– Pero no puedo evitar pensar que ella me necesita. No ha dejado pasar ni siquiera a Fisto hoy, Willa. Nunca había visto a mi hermana en ese estado.

– Lo sé, pero ella está bien y nadie la dejará sola. Le pedí el favor a Bran para que la cuidara hoy y no se moverá de su puerta. Lo resolveremos, amor mío. – veo como se tensa en mi agarre, me alejo de él para mirarlo – ¿Qué?

– Tú… – sonrío en mis manos – … me llamaste por un apelativo cariñoso. – sentí como mis mejillas enrojecían – ¿Estás sonrojada, querida? – su sonrisa se ensanchó más.

– No te acostumbres – me reí por lo bajo y me dispuse a levantarme para alejarme de él, pero tomó mi muñeca entre sus manos y me atrajo de un tirón hasta que mis manos rebotaron en su pecho – Elörian – dije con un tono de advertencia, pero aquí entre nosotros, anhelaba demasiado esta cercanía.

– Solo quiero ver más de cerca a mi hermosa e inteligente esposa de lengua viperina que siempre, según ella, siempre tiene la razón – sonreí mientras pasaba mis brazos por sus hombros, entrelanzando ambos detrás de él. Disfrutaba estos pequeños momentos que habíamos comenzado a construir desde que vimos el primer resultado de nuestra estrategia. Una especie de conexión interna. Algo muy de nosotros. Una cercanía que hacía revolotear mariposas locas en mi estómago.

– ¿Cuándo aprenderás que siempre la tengo? – me dio un beso en los labios. Suspiré con emoción.

– Tendrás que trabajar mucho para que tenga que admitir eso. – le devolví el beso.

– Eres incorregible – si, cuando adoptábamos esta postura, lejos de todos y de todo, podíamos respirar la paz del otro. Nunca llegábamos a más, pero siempre estábamos allí, pues, decíamos que nos habíamos construído a través de vidrios rotos.

Y cada día que pasábamos juntos, de verdad lo sentía así.

No lo necesita para ser feliz, aún cuando este tiempo nos hacía pensar en las cosas más horribles, pero tenerlo conmigo era más de lo que podía pedir. Sabía que él tampoco me necesitaba, pero la mirada en sus ojos en nuestra soledad compartida era mucho más que gritar miles de veces que me amaba. Su mirada y sus gestos ya lo gritaban, no hacía falta que su boca también lo hiciera. Y aún así, cada vez que podía, lo hacía.

– Te amo tanto, Willa.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.