La rebelión de Elariron

Cap 17

Caelum

Ha pasado un poco más de tiempo de lo esperado, sin embargo, eso no es que precisamente atrase nuestros planes ya que le ha dado tiempo a Keixas a ir por el mar y vislumbrar a lo lejos donde está la aldea de los enanos.

Eso ha hecho que consigamos la ruta, aunque tengamos que ir por el agua, ya que vía terrestre es casi imposible el acceso ya que es ahí donde están todos los seguidores de Egiras. Por lo que conseguimos a todo tipo de animales voluntarios tanto de aire para que nos protejan mientras estemos haciendo el reconocimiento de la aldea como acuáticos para que nos puedan llevar.

Con eso ya preparado también nos preparamos para irnos y antes de poder hacer nada es Durgan el que nos para y nos da una especie de amuletos que suelen hacer los enanos cuando hay algo que les preocupa que salga mal. Agradecemos el gesto y nos despedimos de todos, animales y enanos ya que puede que tardemos unos cuantos amaneceres en poder volver.

Los animales de agua son parte de la historia del clan del agua por lo que ni Lyra ni yo los conocemos ni sabemos cómo se comportan o como tratarlos, es Keixas el que no explica cómo hacerlo y el que nos da una especie de planta que nos ayuda a mantener la respiración.

La verdad es que son animales completamente diferentes a lo que me esperaba y por lo que me quedo sorprendido, son unas criaturas que al parecer son inofensivas o eso es lo que aparentan. Lyra se queda embobada con las criaturas y al acercarse a nosotros me doy cuenta de que son muy juguetonas y que en realidad sí que son inofensivas.

Keixas nos explica que son juguetonas pero que sin embargo son muy protectoras con los guardianes y que por eso han sido el medio de transporte utilizados por los guardianes del clan de agua. Si bien es cierto que sí que se han mostrado protectores con nosotros no me los puedo imaginar siendo agresivos, aunque no se puede juzgar a un libro por su portada, por lo que decido no saber cómo son siendo agresivos ya que así son preciosos.

El viaje es largo y nos encontramos algún que otro inconveniente durante el camino ya que no esperábamos que hubiera trampas alrededor del arrecife de la costa donde está la aldea.

Eso provoca que los animales tengan que ir con mucho cuidado y más lentos de lo que nos gustaría, sabiendo que es mejor ir más despacio que caer en una de esas trampas, no solo porque nos capturen a nosotros si no porque estamos hablando de animales que se creen extintos, que son el secreto del clan del agua y de los cuales solo quedan un centenar de ejemplares vivos.

Al final y después de más tiempo de lo esperado bajo el agua, cosa que hace que Lyra esté un poco más irritada de lo normal, recordemos que es del clan del fuego y se ha pasado casi un amanecer entero debajo del agua, dejamos a los animales del agua que hagan guardia en las costas de los arrecifes y nos encontramos con los animales que tenían que venir por el aire esperándonos junto a la horilla escondidos que los furtivos y de los elfos y bestias corruptas.

Nos vamos a una cueva que está despejada y por la que no parece ser que haya pasado un alma durante más o menos un siglo y es allí donde nos refugiamos para poder mirar el mapa y pasar la noche.

Observamos el mapa y nos damos cuenta de que estamos justo a la otra parte de la aldea, pero viendo que no podemos acceder por el bosque que es la ruta más rápida tenemos que ver cuáles son los puntos que necesitamos utilizar para que no os descubran, lo último que queremos es crear una batalla en la que salgan heridos los habitantes siendo inocentes.

No tardamos mucho en descubrir la ruta que debemos utilizar y eso hace que podamos descansar más de lo que esperábamos y no tenemos que preocuparnos de montar guardia como cuando recorrimos el bosque prohibido ya que los animales nos protegen, aunque les hayamos dicho que no es necesario ya que sentimos que nos estamos aprovechando de ellos.

Hace caso omiso de lo que decimos y al final del cansancio nos quedamos todos dormidos. Al despertar vemos que aún no ha amanecido y eso nos da una ventaja a la hora de movernos ya que en la oscuridad es menos posible que nos vean.

No avanzamos demasiado por la arena de la costa cuando vemos a una patrulla de Riukas que hacen que se nos complique el acceso ya que no sabemos cuáles son los turnos, como no es que tengamos mucho tiempo ni opciones, lo que optamos es por hacernos, mediante un alga que tiene Keixas, invisibles para poder pasar entre ellos con el mayor sigilo posible sin ser vistos.

Lo más importante es que tenemos que darnos prisa ya que para que funcione extrae energía de nuestra fuente y eso lo hace peligroso ya que es nuestra energía vital.

Pasamos a su lado y aunque no dejamos huellas en la arena ni hacemos ruido cuando miran hacia donde estamos nosotros se nos para el corazón y ni siquiera respiramos ya que nos da pánico que nos descubran, no solo porque no nos quedaríamos quietos mientras nos atacan si no porque no queremos que nos atrapen y nos puedan corromper.

A los poco segundos se van ya que no han escuchado nada más y nosotros seguimos avanzando. Después de poner en el mapa que nada más salir de nuestro “refugio” y se queda anotado para cuando tengamos que volver.

No avanzamos mucho ya que al tener que hacer reconocimiento escondidos, nuestras energías se agotan muy rápido y eso nos impide avanzar tan rápido como nos gustaría.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.