La rebelión de Elariron

Cap 22

Keixas

Todos han escrito y recibido cartas, la verdad es que se han quitado pesos de encima, me alegro mucho por ellos, pero yo no puedo hacerlo, no por no querer sino por no poder. No sé dónde está Thiara, ni tampoco si tiene a alguien más y eso me carcome por dentro.

-¿Porque no le mandas una carta?.- la pregunta me pilla desprevenido, no quería que se me notara tanto, pero puede que sea un libro abierto.

-No sé dónde está ni si tiene a alguien más, no quiero ser una molestia y me da miedo recibir una respuesta diferente de la que espero.- puede que esté siendo irracional.

-Tócate los cojones, a nosotros también nos daban miedo las respuestas y lo hemos hecho igual, así que deja de ser una cobarde y haz las cosas bien.- Caelum nunca ha hablado así y puede que lleve razón.

-Tienes razón, puede que esté siendo un cobrade, pero tampoco sé cómo empezar esa carta.- tengo miedo y no me gusta sentirme vulnerable.

Después de decir eso me dejan espacio a solas y es cuando me doy cuenta de que no sé cómo empezar esta carta y que me tiemblan las manos por el miedo de la respuesta que pueda recibir.

“Thiara,

Desde que partí del clan por esta misión que parece no tener fin, he vivido con una incertidumbre que me acompaña como una sombra.

No sé dónde estás, ni si alguien más comparte ahora tu camino, y ese pensamiento me atraviesa más de lo que quisiera admitir; a veces es un susurro lejano, otras un golpe que me deja sin aliento.

Aun así, lo que siento por ti no ha hecho más que crecer, nuestro amor que nació marcado por la prohibición, condenado por las barreras de los clanes que existían antes incluso de que pudiéramos comprenderlo, que cuanto más intentaban separarnos, más profundamente se aferraban a mí.

Y ahora, lejos de todo, lejos de ti, de ese amor que se ha vuelto una corriente que me sostiene y me hiere al mismo tiempo, me pesa imaginar que alguien más pueda estar a tu lado, que otro escuche tu risa o sienta la ligereza de tu espíritu y no sé cómo enfrentar ese temor.

Me sorprende lo hondo que cala, incluso cuando debería estar concentrado en sobrevivir. Es un miedo que no sé nombrar, una herida que no sé si tengo derecho a sentir y, aun así, entre todo este desorden, hay algo que permanece claro, que sigues siendo una presencia viva en mí, que no importa la distancia, ni el silencio, ni el juicio de nuestros clanes.

Mi corazón continúa buscándote, como si el agua pudiera recordar siempre el camino hacia el viento, por lo que, si estas palabras llegan a ti, solo quiero que sepas que no te he olvidado, que, aunque no sé qué nos espera, sigo deseando que el viento te proteja… y que, de algún modo, te traiga de vuelta a mí.”

Puede que no exprese del todo lo que siento, pero no he sabido expresarlo de otra forma, la respuesta como les ha pasado a mis compañeros no tarda en llegar y abro el sobre con una calma que creo que me va a pasar factura después de leerla:

“Keixas,

He leído tus palabras tantas veces que ya casi puedo escucharte decirlas.

Cada vez que lo hago, el viento se me arremolina en el pecho, como si quisiera llevarme hacia ti, como si supiera que mi lugar sigue siendo donde tú estés. No sé dónde te encuentras ahora ni qué peligros te rodean, y esa incertidumbre me pesa más de lo que admito ante los demás.

He de ser sincera y no sabes cuento me ha alegrado saber que sigues pensando en mí como si el agua que te rodea allí donde estés aún recuerde el roce del viento que compartimos. Otras veces, cuando la noche es demasiado larga, temo que la distancia haya cambiado algo en ti, que el deber haya ocupado el espacio que antes era mío.

Creía que sabías donde estaba. Me fui de casa al clan del agua y me refugio en la cueva de la bahía, donde el enano, ese gruñón de corazón noble, me acompaña en silencio.

Él dice que espera conmigo, aunque nunca lo admita en voz alta. A veces me mira como si supiera más de lo que dice, como si entendiera que mi alma está suspendida entre la espera y el miedo. Tu amor prohibido… nuestro amor prohibido… sigue siendo la única verdad que no se desvanece y por más que los clanes insistan en que agua y viento no deben mezclarse, yo siento que ya es demasiado tarde para separarnos.

Lo que nació entre nosotros no se rompe con normas ni con distancias, aun así, no puedo evitar dudar, no dudo de ti, sino del mundo que nos rodea, de las fuerzas que parecen empeñadas en mantenernos apartados y es cuando esas veces me pregunto si volverás a mí tal como te recuerdo, o si el tiempo te habrá cambiado.

Me pregunto cuando podrás regresar, y si aún me buscas en tus pensamientos como yo te busco en cada corriente de aire que atraviesa esta bahía, e incluso con todas mis dudas, incluso con el miedo que me acompaña, sigo esperándote. No porque no sepa vivir sin ti, sino porque mi corazón insiste en que aún no hemos terminado nuestra historia.

Cuando estas palabras llegan a ti, quiero que sepas que no he dejado de amarte, que sigo aquí, entre el agua y el viento, esperando el día en que puedas volver… o el día en que el viento decida llevarme hasta donde estés.

Thiara”

Esas palabras hacen que las lágrimas broten sin control por mis mejillas y me doy cuenta de algo, todo el nudo que se contenía en mis adentros se ha disipado con esas simples palabras. Eso me hace poder respirar al fin sin sentir que todo mi mundo se desmorona, la mujer a la que amo me está esperando, está a salvo y eso es lo que más me preocupaba.

Después de guardar la carta que pienso atesorara toda la vida, me dirijo donde están Caelum y Lyra y los veo hablar por lo que decido que es buena idea no molestarlos y no me apetece interrumpir la conversación que sé que tienen pendiente desde las confesiones de hace unos días.




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