El hecho de la llegada de los nuevos ángeles parecía haber quedado en el olvido para Anthony, y no precisamente porque hubiera transcurrido demasiado tiempo, sino porque las preguntas, que de algún modo se había atrevido a formularse, no habían regresado más. El hecho de que faltaran dos ángeles, y hubiera dos nuevos para reemplazarlos, no afectaba en lo absoluto su trabajo ni su día a día. Y, de no ser por algo que ocurriría muy pronto, era casi probable que hubiera terminado por olvidarlo, y todo se habría mantenido igual por un tiempo indeterminado.
Anthony se encontraba en una de las paredes más altas del laberinto dentro del Muro, y había decidido sacar un diamante que por alguna razón se le había escapado la vez anterior, estaba más grande de lo normal, no pensó en la opción de dejarlo allí a pesar de su tamaño. Tampoco se cuestionó qué podría suceder si no lo extraía y este crecía más y más, solo se dedicó a golpear la navaja contra la pared, estaba muy cerca del borde, y entonces, al dar un último golpe, como si tuviera vida propia y quisiera decidir por sí mismo a dónde ir, el diamante grande y deforme rebotó al otro lado del Muro, como un revolucionario que no quiere sujetarse a las reglas. Anthony no dudó en ir a buscarlo, no existía ninguna norma que indicara que no se permitía perder un diamante, pero él nunca había perdido uno. Dejarlo le parecía inconcebible, aunque no lo pensaba de ese modo tampoco, solo sabía que tenía que buscarlo; así que sin necesidad de echar un vistazo para ver dónde había caído, bajó las escaleras sin apresurarse, sin preocuparse en lo que ocurriría en el momento de recoger la roca. ¿Cómo podría imaginar que algo diferente sucedería cuando todos los días eran iguales?
Salió del laberinto, y antes de que pudiera romper su rutina diaria sonó la trompeta y las luces comenzaron a descender. Anthony no pensó en lo que hacía, era hora de volver, pero aún él no tenía el diamante; solo siguió caminando a pesar de que la pared del Muro parecía infinita. No se detuvo, transitó sin cansarse, sin ir más despacio ni apurar el paso en lo más mínimo, tampoco pensaba en ello. Terminó de rodear el Muro y continuó su marcha con la mirada al frente, sus ojos no enfocaban nada. Estaba rompiendo las reglas y eso no causaba efecto en él. Su mente no pensaba nada en concreto, solo se dedicaba a caminar, a colocar un pie delante del otro y avanzar.
Continuó hasta que de pronto se detuvo, miró hacia abajo. Allí estaba lo que necesitaba. Recogió el diamante derrotado por no haber alcanzado la independencia anhelada. Comenzó a girar sobre sí mismo para volver y, al hacerlo, Anthony echó un vistazo accidental hacia el lado opuesto del Muro. Árboles, había árboles allí, más altos que el Muro, en sus perfectas ramas blancas dormían las Luces cuando sonaba la canción, pero él no lo sabía. Ni siquiera en ese momento alzó su rostro para ver la altura de los árboles. Él solo veía troncos rectos delante de sus ojos, nada más. Una pequeñísima parte de él parecía estar reteniendo preguntas, aunque su rostro no se inmutó en lo más mínimo. El diamante en su mano no hizo ni un solo intento de escabullirse, y Anthony lo introdujo en el saco. No debía estar allí, lo sabía. Aun así, estaba. Observaba los troncos que parecían no tener fin, sin preguntarse si acaso existía algo más allá.
En algún momento decidió marcharse, y cuando inició su camino detectó algo que se movía a lo lejos, mas no se inmutó, él solo debía regresar. Lo que vio era un ángel con vestido, venía caminando hacia él. Anthony siguió marchando sin preguntarse nada, sabía que ese tipo de ángel no debía estar de ese lado de Hogar, aun así, no fue capaz de cuestionar ni por qué ni cómo había llegado hasta allí, así como tampoco a dónde iba. Al pasar por su lado no se dio por enterado, de hecho, el ser que se había acercado pareció no notar su presencia.
Continuó su recorrido sin indagar qué ocurriría al llegar al Lago Negro o a la Torre. Anthony no se preguntó tampoco a dónde se dirigía aquel ser que había pasado por su lado, mucho menos se llegó a imaginar que lo volvería a ver.
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Editado: 21.08.2026