La Reina de Hordaz

1. Los santos también tienen corona

Este mundo se llama Zervogha. Es un mundo que está conformado por cuatro países y una isla. Países devotos y entregados a la religión, países que a diario ofrecen misas, ofrendas y peregrinaciones en nombre de su omnipotente protector. Y una isla que al parecer es castigada y señalada por su herejía y por sus supuestos demonios.

Kair Rumass es la capital, el país madre y el único lugar en donde habita el Emperador Augusto Bálder; la mayor autoridad, incluso por encima de los demás reyes y reinas del resto de las naciones. En esta tierra la gente tiene una alta devoción y a diario rinden culto religioso a Herean, el Gran Santo del equilibrio.

Jolwall es el segundo país, la tierra que es famosa por su alta producción en seda y por su veneración a Lecthel, el Gran Santo Gris de la seda.

Después y hacia el Este del mapa, nos encontramos con Devol, considerado también un país, aunque la mayor parte de sus terrenos estén cubiertos por gigantescas masas de hielo y glaciales congelados desde hace más de mil años. Religiosamente creyente y entregado a la divinidad de Elffman, el Gran Santo Blanco del hielo.

Hordáz se corona como el cuarto y último país, una tierra próspera y llena de abundancia, una tierra que venera ciegamente a Ghirán, el Gran Santo Rojo de fuego. El lugar donde se castiga la magia y en donde una estrella que parece perpetua brilla de día y de noche en el extenso firmamento.

Y por último, si viajamos entre los países de Jolwall y Devol podremos hallar una pequeña isla, la única en su especie y un lugar que, según los Obispos de los demás países, está maldita. Circe, el hogar de lo salvaje y la libertad, el nombre de una de las hechiceras más poderosas de todos los mundos, una mujer poco comprendida e injustamente acusada de villanía. La isla es famosa por sus inusuales habitantes: hadas, dríadas, ninfas, enanos, duendes, incluso hay quienes dicen que habitan también los vampiros, aunque estos últimos no están del todo confirmados. En Circe reina la magia, la brujería y la hechicería. En Circe las brujas caminan libres, danzan felices y sin miedo; los brujos se sienten orgullosos de gritar quienes son, los duendes cargan sus ollas con oro, las hadas vuelan en el cielo, los centauros corren felices, los faunos tocan sus flautas, los hechiceros conjuran a la luna y los enanos bordan telas.

Si bien Zervogha no es una tierra unida, separada por un desacuerdo de creencias y religiones, sí llega a formar parte del universo y de los sueños. En Zervogha hay reinas y reyes poderosos, espadas ancestrales, leyendas y mitos, Ordenes de caballeros, conspiraciones, guerras, puertas secretas, romances no permitidos, criaturas mágicas y dragones.

Sobre todo dragones.




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