La Reina de Obsidiana - Libro 8 de la Saga de Lug

PARTE XX: BAJO LOS CAPRICHOS DE UNA REINA - CAPÍTULO 173

Dos horas después, los dos yacían desnudos y satisfechos en la enorme cama de ella. Liam le besó tiernamente el hombro, mientras manoseaba la gema de obsidiana colgada del cuello de ella. Deseó que este momento no terminara nunca. Todo lo que necesitaba para vivir era simplemente tener su piel tocando la de ella, nada más, pero sabía que eso no era posible. Liam no quería romper la perfección de aquel mágico momento, pero había un tema que necesitaba plantearle a ella.

—Sabrina… —comenzó él, tentativamente.

—¿Mhmm?

—Tu guardaespaldas… Orsi…

—¿Sí?

—¿Por qué lo elegiste a él para que te proteja?

—¿Celoso? —sonrió ella con picardía—. No lo elegí yo, fue Felisa.

—¿Felisa?

—La verdadera Reina de Obsidiana —aclaró ella—. ¿No te puso Dana al tanto de todo?

—A grandes rasgos.

—Bueno, Felisa está al mando en Sorventus, junto con Valamir. Ella pensó que sería conveniente que me acompañara alguien con el aspecto rudo de Orsi en el viaje para intimidar a cualquier posible enemigo. Pensó que su sola presencia evitaría que las cosas escalaran en caso de una confrontación. Es solo una cuestión de imagen, como para que nadie se aproveche de mí por considerarme muy joven y vulnerable. Todo esto, el vestido, el carruaje, las presentaciones formales fueron solo una muestra de autoridad, para ganar el respeto de Rinaldo. Sin embargo, descubrí que, con Rinaldo, las demostraciones de fuerza no son necesarias, por el contrario, son contraproducentes. Me di cuenta de que Rinaldo es más fácil de manipular si cree que soy una chica ingenua que no sabe nada. En vez de una amenaza, soy un futuro peón perfecto para él y eso le hará bajar la guardia, permitiéndome desenvainar mi arma secreta sin sospechas —explicó ella.

—¿Arma secreta? —inquirió él, desconcertado.

—Tú, mi amor. Tú eres mi arma secreta. ¿Por qué crees que te ignoré deliberadamente desde el principio? No quería que nadie supiera lo peligroso que eres. No quería tampoco que nadie supiera que te amo con locura y que todo lo que tienen que hacer para forzarme a hacer cualquier cosa es capturarte y amenazarte. No lo permitiré —lo besó en los labios.

—Oh, Sabrina… —le acarició el cabello él—. Todo lo que he hecho desde que nos separaron ha sido solo pensar en ti. Permanecí vivo porque me alimentaba solo la posibilidad de volver a verte.

—Yo también, Liam. Cuando te vi allí parado en la escalinata hoy más temprano, tan apuesto y elegante, casi tiro todo lo ensayado por la borda para correr a tus brazos. Solo pude contenerme a duras penas, apartando la mirada de ti, haciendo de cuenta que no estabas allí. Si ahora mismo me propones escapar de este palacio, irnos juntos, lejos, a cualquier lado, sin importar las consecuencias, te juro que lo haré. Nada es más importante que tú en mi vida, ni siquiera el trono de Marakar.

Liam se derritió ante las palabras de ella, abrazándola con fuerza.

—Nunca te pediría que abandonaras el trono de Marakar, Sabrina. Sé lo importante que es eso para ti —le aseguró él.

—Pero… ¿vendrás a Marakar? ¿Abandonarás el mundo del que vienes para estar conmigo?

—En un abrir y cerrar de ojos —respondió él sin dudar.

—Entonces, me haces la mujer más feliz del mundo —sonrió ella—. Gus dice que eres experto en política, que te manejas entre los nobles con gran fluidez, manipulándolos a tu antojo. ¿Me ayudarás a planear una estrategia para tratar con Rinaldo, para lograr doblegarlo a mis fines?

—¿Estás segura de que quieres que intervenga?

—Por supuesto, te lo dije, tú eres mi arma secreta. ¿Por qué no querría tu ayuda?

—Bueno… en general, mis planes no son muy ortodoxos y los demás los consideran un tanto alocados y demasiado audaces y peligrosos —contestó él.

—Oh, Liam, si supieras las cosas locas, audaces y peligrosas que he hecho desde que nos separaron, te darías cuenta de que no me asustan los planes poco ortodoxos, por el contrario, me fascinan —comentó ella.

—De acuerdo —aceptó Liam—. Planearemos una buena estrategia. Yanis nos ayudará si las cosas se desvían de su cauce, su habilidad es manipular las emociones y lo ha estado haciendo muy bien.

—Ya veo. Es por eso por lo que ciudadanos de Marakar, incluida su reina, están en lujosas habitaciones de huéspedes en vez de celdas malolientes, ¿no es así?

—Algo así —asintió Liam—. Además, destronar a Zoltan es un objetivo que comparte con nosotros.

—Entonces, las cosas resultarán mucho más fáciles de lo que creí. Bien.

—Antes de comenzar con la elaboración del plan, hay algo que debes saber… sobre… Orsi.

—¿Otra vez con él? ¿Qué pasa?

—Orsi es, o más bien era, el torturador de Stefan —dijo Liam con un nudo en el estómago ante las imágenes que la frase evocó en su memoria—. Él es el que me…

—¡Oh, Liam! —le tomo ella la cabeza entre sus manos—. ¡Oh, Liam! Yo… yo no… si lo hubiese sabido… —meneó la cabeza.

Sabrina soltó a Liam bruscamente, saltó de la cama y comenzó a vestirse.




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