La Reina del bosque

Capítulo 9: Delmuth L'Aceran Hezeiros

Elvinia y Garrett se dirigieron una mirada el uno al otro, compartiendo el mismo pensamiento. Era cierto que había más viajeros alojados en esa posada, pero, ¿cuántas posibilidades había de que los estuvieran buscando los soldados del duque? Decidieron no arriesgarse a esperar lo mejor y, en su lugar, aprovecharon la confusión para subir al segundo piso sin que les vieran.

De manera inconsciente, Garrett se estaba dirigiendo hacia la habitación de Elvinia, —en la que había pasado la noche—, pero ésta tiró de él por el otro lado del pasillo, en dirección al dormitorio que el posadero le había asignado a él.

—Es imposible que nos encontraran aquí tan rápido —dijo Garrett, tan pronto como Elvinia cerró la puerta tras ellos.

—Puede que el fracaso de su plan lo haya puesto nervioso —respondió Elvinia—. Es posible que sea una simple casualidad, pero no podemos arriesgarnos. Debemos salir de aquí cuanto antes. —En cuanto terminó de hablar, la fae se dirigió a la única ventana de la habitación.

Garrett se mordió el labio con preocupación. Desde luego que debían salir. Que fueran capturados por el duque ya era una posibilidad bastante mala de por sí, pero sería aún peor que Elvinia fuera descubierta en ese lugar. Decidido a evitar ese escenario, Garrett avanzó hasta posicionarse junto a Elvinia y, en cuanto se asomó por la ventana, comprendió por qué se habían introducido en ese cuarto. Esa habitación, a diferencia de la de Elvinia, daba a la parte trasera del edificio. Por desgracia, la ventana quedaba a varios metros del suelo y no había ningún lugar en la fachada por el que poder bajar, así que no parecía una ruta que fueran capaces de tomar.

—No veo cómo podríamos bajar por aquí —decidió.

—¿Podrías subir al tejado? —Elvinia alzó la mirada para analizar el espacio sobre ellos.

—¿Al tejado? —Garrett imitó a la fae y estudió el alero del edificio, que sobresalía por la fachada a algo más de un metro por encima de ellos—. No sería difícil llegar, pero es imposible saber si habrá alguna forma de bajar una vez que estemos ahí arriba.

—Pensaremos en eso después. —Elvinia se subió al alféizar y se alzó, con sus brazos sujetos en el alero de madera, para trepar hacia el tejado—. Es peor quedarnos atrapados dentro.

Garrett creyó oír unos pesados pasos subiendo las escaleras, así que no se molestó en responder nada y siguió a Elvinia hacia el exterior. Una vez con los pies firmemente posados en las tejas de cerámica, Garrett se incorporó para revisar los alrededores del edificio. Por suerte, había varios tejados cercanos a los que podrían saltar, pero seguía sin saber si podrían descender al suelo por la fachada de alguno de ellos.

—Vamos por aquí. —Elvinia se dirigió al tejado colindante de la izquierda y saltó con facilidad la distancia que los separaba.

Garrett se aproximó a la cornisa y calculó el salto que tendría que dar. Afortunadamente, la distancia no era demasiado larga, y el siguiente tejado no tenía una inclinación muy pronunciada, por lo que no le resultó difícil cruzar la separación entre los dos edificios. Tras saltar el trecho que separaba los edificios, Garrett se reunió con Elvinia en el siguiente borde para inspeccionar las paredes y, con un suspiro de alivio, pudo observar unas profundas hendiduras entre los bloques de piedra que conformaban las paredes del edificio. Garrett no era un gran escalador, pero la altura no era exagerada y solo necesitaría bajar lo suficiente como para saltar al suelo sin dañarse.

—Podemos bajar por aquí. —Garrett dirigió una mirada interrogante a Elvinia, quien observaba con un ceño fruncido hacia la estrecha calle lateral bajo ellos—. ¿Ocurre algo?

—Seguimos demasiado cerca de la posada para mi gusto —dijo insegura—, pero supongo que tendremos que arriesgarnos.

—Bajaré yo primero —decidió Garrett—, así me aseguraré de que sea seguro. En caso de que no lo sea, busca por tu cuenta un lugar mejor por donde bajar y nos reuniremos dos callejones más adelante.

Pareció que Elvinia quiso replicar algo, pero unos ruidos procedentes de la posada la detuvieron y, apretando los dientes, se limitó a asentir. —Ten cuidado.

Garrett se sujetó del borde del tejado y buscó alguna rendija en la que poder apoyar los pies antes de descolgarse. Como esperaba, el descenso fue lento debido a su falta de costumbre, pero el relieve de la pared facilitó la tarea, por lo que, aunque con lentitud, Garrett consiguió bajar sin accidentes. Después de posar los pies en suelo firme, avanzó unos metros por el callejón hasta poder asomarse disimuladamente a la calle principal, donde un par de soldados hacían guardia frente a la puerta de la posada. Era posible que Elvinia y él pudieran salir sin que les prestaran atención, pero decidió revisar también el otro extremo de la estrecha calle, en donde ésta comunicaba con el laberinto de callejuelas que navegaban alrededor de los edificios, por si ese camino estaba despejado. Tal vez sería más seguro moverse por él y evitar la calle principal.

—¡Alto ahí! —Justo cuando terminó de tomar la decisión y estuvo a punto de girarse, una potente voz sorprendió a Garrett desde su espalda.

Tras voltearse sobresaltado, Garrett se encontró de pronto con un par de soldados que salían precisamente del lugar al que había pensado dirigirse, y que caminaban directamente hacia él con paso decidido.

—¡¿Qué haces aquí?! —inquirió el soldado que caminaba ligeramente más adelantado que el otro.




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