La reserva del amor

Dolor

Capitulo 3 
Me desencante. Ella no quería contestarme, ya no le interesaba yo en lo más mínimo.  
Pero un mes después, una mañana ella apareció en mi departamento. Me dijo que había 
llevado la pulsera a revisar y yo estaba en lo cierto. Me quede asombrado. 
Ella estaba nuevamente frente a mí, allí parada, mirándome fijamente. Me hablaba como  
si me hubiese visto el día anterior. Pero hacia mucho que no sabía de ella. 
Chalamos un rato. Como si no nos hubiésemos separado nunca. No me anime reprocharle  
nada. Ni siquiera le pedí una explicación. Ella tampoco menciono nada. 
Cuando estaba yéndose saco de su bolso un sobre. Extendió la mano y me lo dio. Supe 
que era su forma de darme una explicación. Tal vez no podía decírmelo a la cara. De todas  
formas quería leerla. Ella se fue y solo en la casa, me senté a leerla. 
Carlo: Mereces que te explique qué sucede. Yo no te abandone por un capricho.  
Se lo que estas pensando que me enamore de otro y por eso me fui. Pero no es así. No amo a  
Jorge. Ni lo podría amar nunca. Yo te sigo amando. Ese día te mentí. Mentí para protegerte. Para  
que no vieras lo que haría. No supieras mi plan. No te asustes es algo bueno. Tal vez no honesto de  
mi parte pero me vi obligada por la situación a dejarte. Yo no quería involucrarte en esto. Si algo  
salía mal no podía arrastrarte con conmigo. 
Porque tal vez esto no acabe bien y yo lastime a mucha gente. Pero no te asustes no es nada  
grave. Ya a su tiempo lo entenderás. Por ahora es todo lo que puedo decirte. Amor te amo… te  
quiero como el primer día. No te miento. Te amo locamente. Pero algo me obliga a hacer esto. 
Tal vez es verdad que el fin justifica los medios. Quiero convencerme de ello. Quiero hacer esto  
bien. Solo necesito un poco más de tiempo. ¿Me esperaras? Dime que lo harás. 
Confía en mí. Te amo Carlo no lo olvides. Perdón por esto que estoy haciendo pero debo hacerlo. Lo  
siento. Te amo con locura. 
Tuya siempre, Camila


Mia, no lo era. Por más que lo jurara una y otra vez, ya no era mía. Yo lo sabía. Aun quería  
creerle pero le había perdido la confianza. Espere algunas semanas otra carta de Camila.  
No llegó. Me sentí dolido, esperaba saber que está sucediendo. Con los días comenzaba a creer en lo que ella me decía. Le empecé a dar crédito a su amor, a su sacrificio. Pero aun  
no entendía porque me alejaba, porque quería cuidarme. 
En las revistas anunciaban la boda de Camila con Jorge. Me sentí morir. No entendía. Me  
juraba que me amaba y se casaba con otro. Me dolía el alma. Y entonces recibí una carta.  
Ella la envió por correo. 
Carlo: Yo te prometo que no me casaré. Te prometo que esto terminara pronto y regresare.  
Espérame. Te amo Carlo, te amo con el alma. Entiende que esto es importante para mí debo lograr  
mi cometido. Ya sabrás a su tiempo que sucedió. 
Adiós. 
Tuya siempre, Camilla. 


Me decía que me amaba una vez más, eso me reconfortaba. Me gustaba que esto 
terminase pronto. Que no hubiera boda me hacía tan feliz. Pero seguía sin entender sus 
motivos para hacer esto.




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