La rosa blanca y el pájaro ruiseñor

46. Dorian

Al prestar parte de mi tiempo libre en las adopciones de los gatos descuidé un poco mi trabajo pendiente. Aunque Franky había sido de mucha ayuda, en definitiva esta parte debía realizarla yo, no era justo que él se hiciera cargo de todo.

Sin embargo, no podía negar que me sentía ansioso por ver al gato que aún quedaba por ser adoptado. El pequeño seguía sin querer salir, aunque asomaba su cabeza un poco más.

Stella jugaba con él mientras metía un poco de la varita dentro del hueco, entonces el minino sacaba una de sus patas con almohadillas rosas para tratar de atrapar las plumas. La chica soltaba una sonrisa genuina y tierna y a mí me gustaba ver la escena. Recordarlo me provocaba emoción…

Yo… No me había sentido así hasta ahora.

Miré la hora, me faltaba poco para terminar. Quizá si dejaba lo último para otro rato, aún podía alcanzar a Stella con el gato. Acomodé mis cosas y decidí salir de la biblioteca. De todos modos, ya no lograba concentrarme, algo me pedía ver al gatito y si encontraba a Stella de paso… solo ver al pequeño.

Por suerte no estaba lejos, así que pronto estaría ahí, sin embargo, los gritos de Stella me alertaron que algo sucedía.

—¡Suéltalo! Lo estás asustando.

—No me des órdenes, tonta extranjera.

Apresure mi paso, un chico de nuestro salón, conocido por ser más bullie que yo tenía al gatito colgado de su piel, este maullaba asustado intentando escapar y Stella quería alcanzarlo, pero el chico no le permitía. Cada que ella se lanzaba hacía él, este le repelía moviéndose a un lado o empujándola con el brazo.

—¡Por favor, dámelo! No le diré a nadie —chilló Stella

Tenía que intervenir, pero ingenuamente, creí que lo mejor era llamar a algún profesor o prefecto encargado. Quizá si entraba a las oficinas…

—¡Ruégame más!

¡Desgraciado!

—¡Por favor!

Estaba por dar un paso hacia las oficinas cuando un fuerte golpe me hizo voltear. Stella había alcanzado al chico y tirado al suelo, del impacto el gato logró zafarse y salió corriendo. ¡Oh, no! Podría pasarle algo.

Dudé si perseguirlo o volver con Stella, la respuesta la encontré cuando ella intentó levantarse y el tipo la aventó al suelo con mucha fuerza para después propinarle una patada. Stella se retorció. Entonces yo también perdí el control.




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