Pronto cumpliríamos nuestro primer año juntos y a veces me costaba creerlo. El tiempo volaba estando a su lado y yo era inmensamente feliz, pesé a que no todo era perfecto.
Ya habíamos celebrado juntos mi cumpleaños dieciocho en una pequeña fiesta sorpresa organizada por Stella y acompañados de nuestros amigos, incluso Vero y Roen estuvieron ahí.
Tuvimos que separarnos para Navidad, ella lo pasaría con su hermano, pero días antes, para su cumpleaños, me encargue de hacerle llegar un hermoso regalo al castillo en Rosnia. Me envió fotos de las pinturas que realizo con los materiales que le regalé. Eso me hacía muy feliz.
Estábamos en nuestro último año escolar y cada vez se acercaba más el fin del colegio. Pronto tendríamos que decidir qué hacer para nuestro futuro. El príncipe Stefan había extendido su tiempo como príncipe regente para establecer un Consejo con el cual gobernar y posteriormente asumir al trono en los próximos años. Antes quería ganarse la confianza de todos: corte y plebeyos y dentro de ese Consejo se encontraba Stella como miembro activo.
Desde hace varios meses, Stella iba a Rosnia una vez al mes para acompañar a su hermano en distintas reuniones y aprender de aquello en que la hicieron a un lado durante años.
Por mi lado, estaba siendo fuertemente considerado para heredar un ducado y después de la escuela sería probable que tuviera que mudarme. Había mucho que pensar cada uno, pero no queríamos agobiarnos, no aún.
Antes deseábamos seguirnos disfrutando lo más que pudiéramos el uno al otro. Todo saldría bien mientras lográramos mantener el equilibrio que teníamos hasta ahora.
Pronto llegaría esa fecha del año en que el grupo saldría de excursión. La ultima vez salimos al bosque, cuando Stella cayó al lago y yo la rescaté. Este año, teníamos planeado salir a la playa y sí, esta vez a Stella, como líder del grupo le tocaba llevar toda la preparación, pero para ser honestos, lo hacíamos juntos.
En sus ojos veía mucha emoción y a mi me fascinaba encontrarla así. A diferencia del año pasado, se trataba de un viaje más lejos, a las playas de Fairspren, el lugar turístico favorito por experiencia de los Archipiélagos.
Stella nunca había ido ahí y claro que le hacía ilusión que fuésemos juntos.
A mi también, pero el problema, así como el año pasado, era la cena que mi padre había agendado para ese mismo fin de semana. No quería romper con la emoción y no quería ir a esa aburrida reunión, ya tendría demasiado tiempo para todas las reuniones que quisiera una vez que terminará el colegio.
Admito que no le dije nada a Stella para no preocuparla, por eso hable al castillo, creyendo que si mi madre estaba de mi lado lograría disuadir a mi padre.
Pero no fue necesario.
Fue mi padre quien hablo conmigo y me concedió el permiso.
—¿En serio? —volví a preguntar sin poder creerlo a través de la línea.
—Solo tengo una condición —añadió muy tranquilo—. Asiste a la reunión del viernes y podrás partir ese mismo día para llegar con tus amigos el resto del viaje.
Inhale aire porque sentía que la respiración se me iba de la sorpresa.
—Sí —solté al fin—. Sí, de acuerdo.
Escuché una pequeña risa del otro lado de la línea. ¿De verdad estaba hablando con mi padre? Era su voz, pero no sentía como su fuera él.
—Te lo has ganado por todo tu esfuerzo. Disfrútalo porque una vez que termines el colegio, no volverás a pasar momentos así —dijo y en ese entonces pensaba que se refería a mi vida estudiantil, así que le creí. Yo le creí…
—Gracias, padre.
Entonces colgó y me alegré. Le contaría a Stella. No podríamos ir juntos saliendo desde el colegio, pero podría alcanzarla en el segundo día.
Seguía siendo perfecto, pensé, aun cuando el optimismo de mi padre me dejaba confundido.
#3169 en Novela romántica
#676 en Fantasía
#441 en Personajes sobrenaturales
romance, princesa realeza romance principe, enemytolovers romance odio amor
Editado: 12.08.2025