Al amanecer, Cem, el chofer, se acerca a España con el rostro pálido. "Señora, ubiqué a Leyla. Está en un pueblo alejado, pero si el señor Galip se entera de que la buscamos, mi vida no vale nada", susurra con miedo. España, decidida, ordena: "Llévame ahora". Pero antes de cruzar la puerta, la voz de Emir la detiene: "¿A dónde vas con tanta prisa, mi amor?". El corazón de España late a mil por hora, sintiendo ese frío y calor que solo el peligro provoca. Con una sonrisa perfecta y la astucia a flor de piel, responde: "Voy a visitar a mi amiga Karim, quiero mostrarle la nueva colección". Emir se ofrece a llevarla, pero ella declina con suavidad, usando a Cem como escudo.
Capítulo VII: La Coartada Perfecta
España no miente por gusto, miente para sobrevivir. Mientras el auto avanza, llama a Karim: "Princesa, necesito verte ya". Al llegar a casa de su amiga, España nota por el retrovisor un auto negro que las sigue a distancia: es la vigilancia de Galip. Se baja, entra a casa de Karim y deja que el espía confirme su ubicación. Dentro, Karim nota su mirada inquieta, ese brillo de ansiedad que España no puede ocultar del todo. Para distraerla, saca su celular y le muestra las fotos de sus nuevas joyas. "Son hermosas, no las vendas, ¡quiero estas para mí!", exclama Karim, convencida del cuento. España sonríe, pero su mente está en otro lado. "Préstame el baño, amiga", dice, y una vez encerrada, llama a Cem: "Aprovecha ahora que el carro que nos seguía se retiró. Ven a buscarme por la parte de atrás, ¡me vas a llevar con Leyla ahora mismo!".