La rosa de Halfeti entre sombras y cristal

Capítulo XVI-XVIII El Descenso de la Diosa

​El anuncio resonó en los altavoces: "Damos la bienvenida a los herederos del imperio Demirkan: ¡España y Emir!". En el tope de la escalera, España frenó en seco. El silencio se hizo denso. Miró a Emir a los ojos y soltó la pregunta que quemaba: "¿Serías capaz de engañarme?". La respuesta de Emir, cargada de una paz absoluta y sellada con un beso que sabía a verdad, fue el combustible que España necesitaba. Al bajar, el vestido de España —una pieza única que parecía tejida con hilos de estrellas— dejó a todos sin aliento. Los murmullos corrían como pólvora: "Parece una deidad", "Es la mujer más elegante de Turquía".
​Capítulo XVII: El Veneno de Asu y la Mirada del Lobo
​Entre la multitud, Asu sostenía su copa de champán con los nudillos blancos. Su vestido básico, aunque elegante, desaparecía ante el resplandor de España. "Disfruta tu momento, porque será el último", pensó Asu con una sonrisa gélida, acariciando mentalmente el secreto que guardaba como un puñal. Mientras tanto, en la mesa del fondo, Galip no se inmutó. No aplaudió, no sonrió. Solo bebía un trago tras otro, con sus guardaespaldas flanqueándolo como estatuas de piedra. Su mirada sobre España no era la de un suegro, era la de un cazador midiendo a su presa. Cada trago de whisky era una sentencia silenciosa: "Sabes demasiado, y el silencio se compra con la vida".
​Capítulo XVIII: El Brindis de la Discordia
​España caminaba entre los invitados con una actitud arrolladora, saludando con la gracia de una ejecutiva y el fuego de una mujer que conoce la verdad. Al pasar cerca de Asu, esta intentó lanzarle un dardo: "Qué vestido tan... llamativo, España. Se nota que te gusta ser el centro de atención". España, sin detenerse y con una elegancia letal, le respondió: "El brillo no se busca, Asu, con él se nace. Algunas iluminan la sala y otras solo ocupan espacio". Pero la verdadera tensión estalló cuando Galip se puso de pie, levantó su copa y miró fijamente a España frente a todos: "Hagamos un brindis por la lealtad... y por aquellos que saben mantener los secretos bajo llave".




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