La sensación de amarte

PRÍMER DÍA

capítulo 1

Mi reloj sonó a las 6:45 A.M, hoy era mi primer día de clases en la universidad, hace dos meses me mudé a Londres y había estado esperando mucho por este día, de hecho estoy casi segura que no dormí más de cinco horas por los nervios, además que me desvele eligiendo un outfit para este primer día, terminé eligiendo una falda negra con unas medias térmicas, un suéter tejido blanco, bastante elegante, y unas botas negras, además de unas cuantas joyas, no era la gran cosa pero era el primer día apenas. A las 6:55 A.M acababa de salir de la regadera, me hice unas ondas en el cabello con mi rizadora y me empecé a maquillar, solo me puse un poco de corrector, rimel y unas gotas de rubor, aunque en las sesiones de fotos me ponen kilos de maquillaje para que todo se vea perfecto, en mi vida diaria uso lo necesario para sentirme comoda. Luego, desayune una manzana picada con un poco de agua, tenía una dieta estricta debido al modelaje, ya estaba acostumbrada, de vez en cuando quisiera poder comer comida chatarra como cualquier persona, pero eso no era decisión mía desde hace años. Me despedí de mis perros, Channel y Batman. Sí. Mis perros se llaman así, son nombres muy originales, ¿vale?

Vale. Estoy en las gradas de la universidad… mierda, ¿ya era muy tarde para arrepentirme? Mi sueño siempre había sido estudiar diseño de modas, pero en Estados Unidos nunca tuve la oportunidad, la fama implicaba no tener una vida tranquila, y eso significaba nada de universidad, o cosas que implicarán estar con gente normal, en realidad, intenté que mi madre me dejara terminar el instituto y lo logré, aunque ella me advirtió que nadie me iba a querer en realidad y las personas solo serían mis amigos por la fama. No le creí. Grave error. Ella tuvo razón, aunque había una chica que pensaba que era diferente, su nombre era Bel, le presenté a mis otros amigos (los cuales también eran famosos) y dos meses después descubrí que se estaba tirando a mi novio de aquel entonces, ella era igual que el resto al final. Me concentré tres años sin descanso al modelaje después de eso. Hasta ahora, claro. A mis 20 años decidí que quiero ser una chica normal, poder estudiar lo que me gusta, tener amigos, salir de fiesta, cosas así, por eso decidí mudarme a Londres, si bien también era conocida aquí, mi nivel de fama no era ni el 10% como el de Estados Unidos, así que tal vez podría pasar más desapercibida aquí, o bueno… eso espero. Subí las gradas y entré al campus. Era enorme. Joder, pense que mi casa era grande, ¿pero el campus de la universidad Blissford? Me superaba por mil. Me quedé pasmada unos minutos viendo todo, hasta que empecé a caminar tratando de encontrar mi aula. Eso hasta que vi a unos chicos molestando a un chico, había uno que simplemente pasaba de todo y estaba haciendo llamadas y hablando por su móvil mientras que otros dos molestaban a un chico, se veía un poco menor que yo. Me acerqué para ver que estaba pasando.

— ¡Vamos! ¿Qué te pasa maricon? ¿Te gustó o porque no dices nada?

Oí que le decían eso al chico que estaba en el suelo, asustado y con lágrimas en las mejillas.

— ¡Dejadme en paz! ¡No os he echó nada!

Me acerqué a la escena lo más rapido que pude.

— Oye, ven, dame la mano, te ayudaré a levantarte.

El me miró con desconfianza pero yo le dediqué una sonrisa sutil, no le iba a hacer nada. Al parecer sirvió porque me dio la mano y se puso detrás de mí.

— ¿Qué crees que haces?

Mierda, no había pensado en que iba a decirles.

— Ayudarle ¿Que no ves? ¿Tienes un problema de vista o algo?

Vi como el chico se ponía rojo. Creo que eso lo hizo enfurecer más… ¡mierda!

— ¿Te crees mucho no es así? Ven aquí. Te voy a enseñar a respe…

— ¡No te atrevas a amenazarme!

Y le di un puñetazo en la nariz… ¿Qué carajos acababa de hacer? Solo sabía dar puñetazos porque tuve que aprender para un comercial de ropa deportiva… pero nunca lo había puesto en práctica después de eso. Hasta hoy, claro. Ese puñetazo también hizo que el chico que hablaba por teléfono

sin siquiera ver lo que estaba pasando me volteara a ver. Genial. Primer día y ya estaba metida en un lío.

— ¡Mierda! ¡¿Qué carajos te pasa?! ¡Ahora si te voy a-!

— Basta. Déjala en paz y pídele perdón a ambos.

Interfirió el otro chico.
— P-Pero Asher…¡Esto no es justo!-

— ¿A mi que me importa si es justo? Haz lo que te digo o sino esta tarde me encar…

— ¡N-No!
Después de que ese tal… Asher dijera eso, ambos hombres se disculparon y se fueron lo más rápido que pudieron. Asher se acercó a mí y me extendió la mano.

— Mi nombre es Asher, perdona por lo de esos dos, les diré que no vu…
Lo interrumpí golpeándole la mano.

— No quiero tus disculpas baratas. ¿Me estás diciendo que si yo no hubiera aparecido hubieses dejado que siguieran golpeando a este chico mientras tú solo pasabas de él y hablabas por teléfono? ¡Ten algo de humanidad!

Con eso, agarre la mano del chico al que ayude y lo arrastré conmigo. Haciendo que caminara conmigo lo más rápido que pude.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.