capítulo 2.
Muy pocas chicas me habían llamado la atención por algo que no fuese su culo. Hasta hoy. Ni siquiera recuerdo bien su rostro, pero tenía mucha personalidad, y carácter, y creo que es nueva porque no parece tener ni idea de quién soy, y si sí tiene idea, pues tiene muchos ovarios por haberme tratado así. Quiero saber quien es esa chica. Quiero conocerla.
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— ¡Asheeeer!—Gritó quién dice ser mi mejor amigo, pero yo creo que es un trastornado… aún así, lo quiero mucho. —Hola, Austin. —sonreí, y vi que su novia Elizabeth, lo estaba abrazando así que la saludé también. Austin es mi mejor amigo desde que tengo más o menos memoria. Tiene el cabello castaño oscuro y los ojos verde oliva, es un poco más bajo que yo, y es mucho más pálido que yo, y tiene un piercing en la ceja derecha. Es un imbécil, con todos… bueno, casi todos. Elizabeth lo dominaba como si fuera un cachorro recién nacido. Austin es un descuidado, irresponsable y cotilla de primera pero como amigo es lo mejor que puedes pedir. Él y Elizabeth son completamente opuestos. Elizabeth tiene el cabello rojizo, los ojos cafés y es la persona más responsable y jodidamente prudente del puto mundo, y aún así, los dos se amaban a muerte.
—Tío, sienta tu culo en la silla y empieza a comer esa puta hamburguesa porque tengo unas cuantas cosas de las cuales necesito hablar contigo.—Comentó Austin, en cualquier otro momento le habría prestado atención, pero necesitaba contarle lo que me había pasado.
—Tío, me ha llamado la atención una chica.— confesé, un poco avergonzado. Los ojos de mi amigo se desorbitaron, luego enarcó una ceja y respondió con un simple—¿Qué?—Gracias a Dios Elizabeth tenía puestos los cascos y estaba escuchando música, por lo que no le estaba dando ni pizca de caso a nuestra conversación. Mejor para mí.
—Creo que es nueva, porque nunca antes la había visto.
—O sea que quieres echar un polvo con ella.— Contestó Austin relajándose un poco.
—¿Qué? No… quiero decir, aún no la conozco, pero es que ni siquiera le he visto bien la cara… es que tiene… algo, supongo que mucho carácter.—Dije y le di un mordisco a mi hamburguesa para después proceder a contarle lo que me había pasado con esa chica hace unas horas.
—Tío, eres un puto masoquista. Te ha gustado una chica porque te ha tratado como una mierda, yo no considero eso normal, Asher.—Espetó él mientras comía sus papas fritas, yo lo mire con una cara de “no volveré a contarte nada, te lo juro”. De repente, Elizabeth se quitó los auriculares. —He conocido a una chica. ¡Es nueva y os juro que es guapísima! Va conmigo a humanidades, y es muy maja. Quizá os la presenté, ¿Queréis conocerla? He quedado con ella esta tarde, le dije que tal vez iba con mis amigas y me ha dicho que le parecía bien.—No le presté mucha atención a Elizabeth hasta que de pronto caí en cuenta. Recordaba que la chica de esta mañana era pelinegra.
—¿Cómo es?
—¿Quién?
—Tu amiga.
—¡Ah! Si, Ashley… pueees tiene ojos azules, labios rosas y pecas.
Mierda, eso no me servía. No recordaba su cara.
—¿Y su cabello?
—Ah, es negro.
Bingo.
—Vale. Pues vamos. ¿A qué hora—Austin me miró y luego a Elizabeth—Vale. Gracias a mi increíble novia y mejor amigo por preguntarme mi opinión. Yo también quiero ir, gracias eh.—Entonces Elizabeth le beso la mejilla y el sonrio.—Os veo a las 16:30 en el café Marie’s.—Dijo ella y se fue.
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Prendí un cigarrillo y me bajé del coche. Fume un rato hasta que dieron las 16:30, no entendía porqué estaba tan ansioso, llegue media hora antes, joder. Después de unos minutos por fin llego Austin, de la mano con Eliza claro.
—¿Ya está uhm… Ashley aquí?—Dije ruborizado.
—Si. Llego hace unos minutos.
¿Hace unos minutos? No la había visto. Joder. Entramos a la cafetería y no la veía, hasta que Elizabeth se acercó a una de las mesas y la persona que estaba sentada se quitó la capucha de la sudadera. Oh. Mierda.
—Jo-der…—Estaba tan rojo que pensaba que se me iba a caer la cara de la vergüenza. Era la mujer más guapa que había visto. Tenía ojos azules, labios rosas y pecas. Era guapísima. Ashley estaba sonriendo y creo que yo también, aunque esa sonrisa se desvaneció por completo al ver la cara que Ashley puso al verme.
—¿Qué hace él aquí? Elizabeth, él es de quién te hable, el chico de está mañana.
—Oye espera, no es como tú piensas, yo no…— Traté de intervenir pero Eliza me interrumpió.—¿Qué? ¿¡Hablabas de Asher?!— Ella me volteó a ver.—Joder Asher… sabía que eras imbécil pero no sabía que tanto. ¿Enserio hiciste eso?—Estaba tan nervioso que sabía que si hablaba me trabaría a mitad de la oración, aún así, lo intenté.—Sí. ¡Pero no es lo que vosotras creéis! Lo juro.— Ashley se levantó, agarró sus cosas y se fue.
—Vaya, que chica tan amable. — Elizabeth le dedicó una mirada asesina. Él pareció entenderlo y se calló, luego me miró a mí, en busca de explicaciones.
—Mira, las cosas no fueron como ella… como Ashley cree. Si me quede sin hacer nada pero es que no soy el niñero de esos dos. Yo estaba hablando por telepatía mientras ellos golpeaban a ese chico, pero yo ni siquiera hice nada, no estaba al pendiente de lo que ellos hacían. Además, luego intenté pedirle disculpas, pero ella no quiso escuchar. Enserio, no soy un completo imbécil.—Su mirada se relajó un poco pero seguía siendo severa.
—Vale. Tal vez no diste la mejor primera impresión.
—Si, tal vez.
—Pues es que es la primera vez qué ella viene a una universidad, ¿sabes? Por todo el rollo de que modelo y…
—¿Modelo?
—¿No lo sabes? Ay, joder, pensé que era la única tonta que no lo sabía hasta hoy…
—No tenía ni idea. ¿De dónde es ella?
—Estados Unidos.
—Ya veo…
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Fue la primera vez que me había quedado dormido pensando en alguien.