La sensación de amarte

LLAMADAS NOCTURNAS

capítulo 4

Tal y como Asher prometió, se disculpó con Adam, con quien de hecho me hice más cercana. Ya podía convivir con Asher sin querer darle un puñetazo al menos, ahora éramos casi amigos, no me atrevería a decir que amigos porque aún estaba en su periodo de prueba, pero en fin, algo habíamos avanzado por lo menos. Hoy era uno de esos días que todo parecía estar saliendo bien, me había levantado de buen humor, había estado de buen humor en mis clases y hasta mis perros estaban felices (lo que en serio, es un puto milagro). Ahora mismo era hora de comer, y como hoy era viernes así que hoy podría comer con Elizabeth y ellos, ya que normalmente no comparto horarios con ellos porque ellos están en tercero y segundo, y yo, apenas en primero, vaya mierda… pero como sea, no iba a dejar que mis pensamientos arruinen mi día.

—¡Hey Ash! ¿Cómo estuvieron las clases hoy? —preguntó amablemente Elizabeth.

—Bastante bien la verdad, ¿y las vuestras?

Conversamos un rato hasta que Austin llegó y se empezó a besuquear con Eliza, que tiernos se veían, honestamente a veces me daban un poco de envidia, pero de la buena, claramente. Seguí conversando con Asher pero a decir verdad ni siquiera le estaba tomando atención en realidad, hoy se veía guapísimo de verdad, siempre se ve guapo pero estos días me ha parecido aún más, en realidad, estos días me ha costado verlos como un simple… casi amigo, no es que fuera experta en los casi amigos, pero estoy segura que una casi amiga no se fijaba tanto en los labios de su casi amigo, ni siquiera de su amigo, además tampoco sabía si Asher estuviera saliendo con alguien… ahora que me lo pregunto ¿lo estará? Como fuese, necesitaba sacarme estas ideas de la cabeza, Asher y yo solo podemos ser amigos como máximo. Una vez le pregunté a Eliza que me contará un poco de Asher, no me dijo mucho, solo que era buen amigo, que antes solía ser un poco mujeriego pero se le fue pasando con el tiempo, y que se metía en muchos problemas, ella resalto un poco más esta última parte, estuve a punto de preguntar qué clase de problemas pero vi su cara de “estás mejor con lo que sabes, no preguntes más porque no te va a gustar escucharlo” así que preferí acabar la conversación ahí, aunque Elizabeth no me dijo a qué clase de problemas se refería yo ya me hacía una idea debido a que Asher siempre llegaba con marcas de golpes o cortes, así que suponía que esos “problemas” significaban peleas o algo así, no estaba segura, pero lo que si daba por hecho, es que no era nada muy legal.

Era viernes por la noche y yo estaba en casa con un pijama de seda y una toalla en el cabello mientras mis perros dormían en mi cama. Qué vergüenza. Estaba viendo una de esas series coreanas de romance hasta que me aburrí y llamé a Eliza, aunque dudaba que ella estuviera desocupada un viernes en la noche, era mi mejor (y única) opción a quien pedirle que viniera a mi casa a estas horas para ver una película, ya que aún no tenía esa confianza con Adam, además de que no quería que su novia pensara cosas que no son por llamarlo a esta hora y me odiara.

—Hola Ash, ¿Está todo bien?

—Hola Eliza… bueno emm… yo… es que estoy bastante aburrida y sin nada que hacer ¿sabes? y pensé que tal vez podríamos ver una pelí…—Ella me interrumpió. —Ay Ash… hoy cumple la hermanita de Austin y estamos con ella ahora mismo, tendrá que ser otro día—Como lo supuse…— Vale Eliza, no pasa na…—Me volvió a interrumpir. —Peeeeero, dile a Asher, joder, el estaría encantadisimo, te lo juro. En fin, tengo que colgarte ¿vale? Te quieroooo. —comentó ella y colgó.

Me lo estuve meditando un rato, ¿debería llamar a Asher? ¿Que tal si estaba ocupado y solo quedaba como una completa tonta sin nada que hacer en un viernes por la noche?

«En tu defensa, solo llevas unos meses aquí y no es fácil conseguir amigos siendo famosa.»

Llevo razón, además, si no lo intentó nunca lo sabré ¿no?

Busqué el número de Asher en mis contactos, y estuve a punto de llamarlo, pero cuando casi le doy al botón de “llamar” me eche para atrás. Ay Joder. Estuve así por diez minutos. diez jodidos minutos. Estuve a punto de llamarlo. A punto. Hasta que me entró una llamada de… ¿¡Asher!? Ay joder, lo había manifestado… vaaale… dos opciones, colgarle y parecer borde, o contestar e intentar disimular que yo estaba a punto de llamarlo. Me fui por la segunda.

—¿H-Hola? —dije con voz temblorosa

—Hola, Ash.

—Hola, Asher. ¿Pasa algo?

—Ah. No…

—...

—¡Quiero decir, sí! Bueno… es que yo…¿Estás ocupada?

—No, de hecho estoy bastante aburrida.

—Pues mira que casualidad, yo también, no se si te gustaría ir a algún sitio o…

—Asher, tengo el pijama puesto.

—Oh. Bueno entonces otro día…

—No. ¿Quieres venir a mi apartamento? —Ay no, joder, ¿porque había dicho eso? Solo con Eliza tenía esa confianza… no solo que si Asher aceptaba vendría a mi apartamento, sino que, además, me vería en pijama, sin nada de maquillaje y con el cabello desastroso.

—... —Al ver que no contestaba me preocupé un poco, tal vez había sido muy repentino…—

—¿Asher…?

—¡Ah! S-Sí… voy a tu casa.

—¡Genial! Te paso la dirección.

—Si, nos vemos un rato

—Si.

Y colgué. Ay Dios. ¿Qué acaba de pasar?

En una cuestión de 15 minutos alguien tocó mi puerta, sí, era Asher, con su pelo rubio y esos ojos cafés que hipnotizan… y… ¡basta! Primero, saludalo.

—Hola, Asher.

—Hola, Ashley. —murmuró él con una voz agitada, la verdad es que hacía bastante frío y creo que él había caminado hasta acá, además que tuvo que subir muchas escaleras.

—¿Tienes frío?

—No mucho.

Sonreí y le hice un gesto con la cabeza para indicarle que podía entrar.




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