Las puertas de la habitación secreta se cerraron detrás de Vespera con un sonido seco.
Elara se quedó inmóvil.
Por unos segundos, nadie dijo una palabra.
La única luz que iluminaba aquella habitación provenía de las pequeñas runas violetas que flotaban alrededor de las paredes. El aire se había vuelto extraño, pesado, como si incluso la magia estuviera esperando escuchar lo que Vespera tenía que decir.
—¿Qué sabes sobre mi familia? —preguntó finalmente Elara.
Vespera la observó.
Por primera vez desde que se habían conocido, la princesa no parecía segura de sí misma.
—Más de lo que debería.
Cassian dio un paso hacia ellas.
—Vespera...
—No —lo interrumpió ella—. Ya no podemos seguir ocultándolo.
Ronan cruzó los brazos.
—¿Ocultando qué?
Vespera miró el retrato de Aurelia.
—La historia que todos conocen sobre Eclipse es falsa.
Elara sintió un escalofrío.
—¿Falsa?
—Sí.
Vespera se acercó al antiguo retrato.
Pasó los dedos por el marco y una pequeña luz dorada apareció debajo de su mano.
—Nos enseñaron que Eclipse intentó destruir Elaria. Que sus miembros utilizaron magia prohibida y quisieron apoderarse de las otras seis casas.
Cassian soltó una risa amarga.
—La versión oficial.
—Exactamente —respondió Vespera.
Elara miró nuevamente el retrato.
Aurelia aparecía junto a seis personas más.
Entre ellas estaba el padre de Cassian.
Pero había algo diferente.
Una de las figuras había sido borrada.
No era una persona cubierta por una sombra.
Era como si alguien hubiera utilizado magia para eliminarla de la imagen.
—¿Quién es esa persona? —preguntó Elara.
Vespera se quedó en silencio.
—No lo sabemos.
—¿No lo saben?
—O eso es lo que nos hicieron creer.
Elara sintió que la marca de Eclipse comenzaba a calentarse.
La tocó.
—Cada vez que hablamos de mi familia, esto empieza a arder.
Morgana, que había permanecido en silencio, se acercó lentamente.
—Porque la marca está reaccionando a la verdad.
Elara la miró.
—Entonces dígamela.
Morgana sostuvo su mirada.
—Todavía no puedo.
—¿Por qué?
—Porque hay cosas que descubrirás tú misma.
—¡Estoy cansada de eso!
La voz de Elara resonó por toda la habitación.
—Todos parecen saber algo sobre mí. Todos conocen mi historia menos yo. Aurelia me dice que no confíe en la corona. Usted dice que Eclipse regresó. Cassian sabe quién era mi familia. Vespera sabe cosas que ni siquiera quiere contarme. ¿Y yo qué hago? ¿Simplemente espero?
Nadie respondió.
Elara respiró profundamente.
—Quiero saber quién soy.
Vespera bajó la mirada.
—Entonces tendrás que escuchar algo que puede cambiarlo todo.
La princesa se acercó a una de las estanterías.
Sacó un libro viejo.
Su cubierta era negra y tenía una luna partida en dos.
Lo colocó sobre la mesa.
—Este libro pertenecía a mi madre.
Elara se acercó.
—¿A la reina Seraphina?
Vespera asintió.
—Ella me prohibió abrirlo.
Cassian frunció el ceño.
—Entonces no deberíamos hacerlo.
Vespera lo miró.
—Precisamente por eso debemos hacerlo.
Abrió el libro.
Las páginas estaban completamente vacías.
Ronan se inclinó.
—¿Eso es todo?
Vespera negó con la cabeza.
—No.
Colocó su mano sobre la primera página.
Una pequeña gota de sangre apareció en la punta de su dedo.
Elara abrió los ojos.
—¿Qué haces?
—Es la única manera.
Vespera dejó caer la gota sobre el papel.
Durante unos segundos no ocurrió nada.
Después, las páginas comenzaron a llenarse de palabras.
Una escritura antigua apareció frente a ellos.
Elara no podía entenderla.
Pero entonces la marca de su mano brilló.
Las palabras cambiaron.
Y aparecieron en un idioma que podía leer.
ECLIPSE NO FUE DESTRUIDA.
Elara sintió que el corazón le golpeaba el pecho.
Debajo apareció otra frase.
FUE TRAICIONADA.
Cassian se acercó.
—Eso no puede ser...
La siguiente frase apareció lentamente.
Y LA TRAICIÓN PROVINO DE ALGUIEN QUE JURÓ PROTEGERLA.
Todos quedaron en silencio.
Morgana cerró los ojos.
—Lo sabía...
Elara la miró.
—¿Usted sabía esto?
Morgana abrió los ojos.
—Sabía que había una traición.
—¿Quién fue?
La directora negó con la cabeza.
—No lo sé.
Cassian golpeó suavemente la mesa.
—Pero alguien lo sabe.
Vespera pasó otra página.
Esta vez apareció un dibujo.
Era un símbolo.
El mismo símbolo de Eclipse.
Pero había algo diferente.
En el centro había una pequeña corona.
Elara sintió un escalofrío.
—La corona...
Vespera palideció.
—Ese símbolo no debería estar aquí.
—¿Qué significa? —preguntó Ronan.
La princesa no respondió.
En cambio, siguió pasando las páginas.
Encontró una última anotación.
Era mucho más reciente.
La tinta parecía haber sido escrita pocos años atrás.
Cuando la heredera regrese, la corona deberá elegir.
Elara sintió que el suelo parecía moverse.
—¿La heredera?
Vespera levantó la mirada.
—Tú.
El silencio fue absoluto.
Elara retrocedió.
—No.
—Elara...
—No. No puede ser.
—Tu marca lo confirma.
—¡Yo no pedí esto!
Su voz se quebró.
Una fuerte explosión de energía violeta salió de su cuerpo.
Los libros de las estanterías comenzaron a levitar.
Ronan dio un paso atrás.
Cassian se acercó inmediatamente.
—Elara, mírame.
Ella negó con la cabeza.
—No puedo controlar esto.
—Sí puedes.
—¡No puedo!
Editado: 13.09.2026