La Séptima Casa de Lunaris

CAPÍTULO 10 Los secretos de mi madre

Elara no podía apartar la mirada de la imagen que acababa de desaparecer.

La mujer seguía en su mente.

Sus ojos.

Su rostro.

La forma en que había estado junto a Aurelia y al padre de Cassian.

Y, sobre todo, aquella mirada.

Era demasiado familiar.

—¿Quién era ella? —preguntó finalmente.

Nadie respondió.

El silencio de Vespera fue suficiente para hacer que Elara se desesperara.

—Te hice una pregunta.

Vespera bajó la mirada.

—No lo sé.

—No te creo.

—Elara...

—¡Todos dicen lo mismo! —exclamó—. "No lo sé", "todavía no puedo decirte", "hay cosas que debes descubrir". ¡Estoy cansada!

Su voz hizo que las paredes de la antigua sala vibraran.

La estatua de la heredera volvió a iluminarse.

Morgana levantó una mano.

—Elara, tranquilízate.

—No quiero tranquilizarme.

La directora la observó durante unos segundos.

—Entonces escucha.

Elara guardó silencio.

Morgana caminó hacia la estatua.

—La mujer que viste no aparece en ningún registro oficial de Elaria.

Cassian frunció el ceño.

—¿Ninguno?

—Ninguno.

—Entonces alguien se encargó de borrarla —dijo él.

Morgana asintió.

—Eso creo.

Elara sintió un escalofrío.

—¿Y mi madre?

Morgana la miró directamente.

—Tu madre es la única persona que puede responder esa pregunta.

—Pero ella está en el mundo humano.

—¿Estás segura?

Elara se quedó inmóvil.

Aquella pregunta le dolió.

—Claro que sí.

—¿Cuándo fue la última vez que viste a tu madre?

—Esta mañana.

—¿Y estaba igual que siempre?

Elara intentó recordar.

Su madre había estado nerviosa.

Demasiado nerviosa.

Cuando Morgana apareció en su casa, su madre había sabido inmediatamente que algo estaba ocurriendo.

Incluso antes de que Morgana explicara quién era.

—Ella sabía que yo tenía magia —susurró Elara.

Morgana no respondió.

—Mi madre lo sabía.

Cassian la miró.

—Entonces quizá no te ocultó la verdad para protegerte.

—¿Qué quieres decir?

—Quizá te ocultó la verdad para protegerse ella.

Elara sintió un nudo en el pecho.

—Tengo que regresar.

Vespera negó rápidamente.

—No puedes.

—Es mi madre.

—Precisamente por eso.

—¿Qué significa eso?

Vespera se acercó.

—Si alguien entró en Elaria buscando a la heredera, probablemente ya sabe que tienes familia en el mundo humano.

Elara palideció.

—Mis padres...

Cassian reaccionó inmediatamente.

—Tenemos que comprobar que estén bien.

—¿Cómo?

Vespera levantó su varita.

—Hay una forma.

La princesa cerró los ojos.

Una pequeña esfera dorada apareció frente a ellos.

Dentro de ella comenzó a formarse una imagen.

Una casa.

La casa de Elara.

El corazón de Elara se aceleró.

—Mamá...

La imagen mostraba la sala.

Todo parecía normal.

Pero entonces Elara vio algo.

La puerta principal estaba abierta.

—Eso no es normal.

La imagen avanzó.

Su madre caminaba rápidamente por la casa.

Parecía estar buscando algo.

Después se detuvo frente a una pared.

Colocó la mano sobre ella.

Una puerta secreta apareció.

Elara abrió los ojos.

—¿Qué es eso?

Vespera miró a Morgana.

La directora parecía sorprendida.

—Eso no debería existir.

—¿Qué es? —insistió Elara.

Morgana respondió:

—Un sello de Eclipse.

La imagen mostró a la madre de Elara entrando en la habitación.

Antes de que la puerta se cerrara, apareció una segunda persona.

Un hombre.

Elara no podía verle el rostro.

Pero reconoció su ropa.

La misma capa negra de la figura que había entrado en Elaria.

—¡Él! —exclamó.

Cassian se acercó.

—¿Estás segura?

—Sí.

La imagen comenzó a distorsionarse.

La esfera explotó en una lluvia de pequeñas luces.

Elara retrocedió.

—Tenemos que volver.

Morgana negó.

—No podemos regresar ahora.

—¿Por qué?

—Porque esa persona puede estar esperando exactamente eso.

Elara apretó los puños.

—Entonces, ¿qué hago?

Morgana la miró.

—Descubrir la verdad antes de que él pueda utilizarla contra ti.

Cassian se acercó a la estatua.

—Hay algo que no hemos visto.

Señaló el pedestal.

Había una inscripción casi completamente cubierta por polvo.

Ronan limpió la superficie.

Las palabras aparecieron.

LA HEREDERA NO NACE DE LA OSCURIDAD.

Debajo había otra línea.

NACE ENTRE DOS MUNDOS.

Elara sintió que la respiración se le detenía.

—Dos mundos...

Vespera la miró.

—El mundo humano y Elaria.

Morgana negó lentamente.

—No necesariamente.

Todos la miraron.

—¿Entonces qué significa?

Morgana señaló el símbolo de Eclipse.

—Eclipse siempre fue diferente. Sus miembros podían manipular una magia que las otras casas no podían controlar.

Cassian observó la inscripción.

—¿Qué clase de magia?

Morgana tardó unos segundos en responder.

—La magia de los vínculos.

—¿Vínculos? —preguntó Elara.

—Podían conectar lugares, personas e incluso recuerdos.

Elara recordó su visión.

Aurelia.

Su madre.

El padre de Cassian.

Todos juntos.

—Entonces lo que vi...

—Pudo haber sido un recuerdo —dijo Morgana—. Pero también pudo haber sido una advertencia.

Elara bajó la mirada hacia el anillo que había encontrado.

La letra "A" seguía brillando.

—¿Por qué me dejó esto?

Cassian tomó el anillo con cuidado.

—Tal vez no te lo dejó Aurelia.

Elara lo miró.

—¿Qué quieres decir?

Cassian giró el anillo.

En su interior había otra inscripción que ninguno había visto.



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En el texto hay: fantasia, romance, magia

Editado: 13.09.2026

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