La Séptima Casa de Lunaris

CAPÍTULO 11 El hijo del guardián

Cassian permaneció inmóvil.

Sus ojos seguían clavados en la fotografía.

En aquella última frase.

Él será quien decida si la heredera vive... o muere.

Y debajo de ella, su nombre.

CASSIAN.

Durante unos segundos nadie se atrevió a hablar.

Elara sostenía la fotografía con ambas manos.

—¿Por qué aparece tu nombre? —preguntó.

Cassian no respondió.

—Cassian.

Él levantó la mirada.

—No lo sé.

Elara sintió que la decepción le atravesaba el pecho.

—¿Otra vez?

—Elara...

—Siempre dices lo mismo.

—Porque es la verdad.

—¿O porque no quieres contarme la verdad?

Cassian apretó la mandíbula.

Ronan se acercó.

—Cassian, creo que deberías explicarle lo que sabes.

—No sé nada.

—Sí sabes —intervino Vespera—. Desde que viste el símbolo de Eclipse en su mano has estado actuando como si reconocieras cada cosa que sucede.

Cassian miró a la princesa.

—Porque conozco las historias.

—No.

Vespera negó con la cabeza.

—No son solo historias para ti.

Cassian guardó silencio.

Elara dejó la fotografía sobre la mesa.

—¿Quién era ese niño?

Cassian observó nuevamente la imagen.

—No lo sé.

—Pero tiene tu símbolo.

—Sí.

—Y aparece junto a mi madre.

—Sí.

—Entonces tiene que significar algo.

Cassian cerró los ojos.

—Cuando era pequeño, mi padre me hablaba de Eclipse.

Elara escuchó atentamente.

—Me decía que algún día tendría que proteger a alguien.

—¿A quién?

Cassian abrió los ojos.

—Nunca me dijo su nombre.

Elara sintió un escalofrío.

—¿Y nunca te habló de una heredera?

—No.

—¿Ni de una niña?

Cassian negó.

—Solo decía que debía estar preparado.

Vespera se acercó.

—¿Para qué?

Cassian miró hacia la estatua.

—Para cuando la séptima casa regresara.

Elara sintió que el aire abandonaba sus pulmones.

—Entonces tu padre sabía que yo existiría.

—Probablemente.

—Y tú también.

Cassian la miró.

—No.

—Pero...

—No sabía que eras tú.

Elara se quedó callada.

Aquella respuesta parecía sincera.

Por primera vez desde que había llegado a Elaria, Cassian parecía tan perdido como ella.

Entonces la fotografía comenzó a calentarse.

Una pequeña luz apareció sobre la imagen.

El rostro de la mujer que era la madre de Elara comenzó a iluminarse.

Y una voz salió de la fotografía.

—Si estás viendo esto, significa que Eclipse ha despertado.

Elara se quedó paralizada.

Era la voz de su madre.

—Mamá...

La grabación continuó.

—Elara, si algún día llegas a escuchar este mensaje, significa que ya no pude mantenerte alejada de Elaria.

Elara sintió lágrimas en los ojos.

—¿Por qué nunca me lo dijiste?

La voz continuó.

—No quería que crecieras con miedo.

La imagen cambió.

Ahora su madre aparecía sentada en una habitación que Elara no reconocía.

—Cuando Eclipse cayó, todos creyeron que sus herederos habían desaparecido.

Hizo una pausa.

—Pero uno sobrevivió.

Elara contuvo la respiración.

—Yo.

Vespera abrió los ojos.

—Entonces ella...

Morgana completó la frase.

—Era parte de Eclipse.

La grabación continuó.

—Yo era una de las últimas guardianas de la familia.

Elara llevó una mano a su boca.

—Mi madre...

—Protegí a la heredera hasta que nació —continuó la grabación—. Y cuando nació, comprendí que nunca estaría a salvo en Elaria.

Elara comenzó a llorar.

—Por eso me llevó al mundo humano.

La voz de su madre se volvió más débil.

—Elara, quiero que entiendas algo. Nunca te mentí porque no te quisiera. Te mentí porque te amaba demasiado.

La grabación comenzó a desaparecer.

Pero antes de terminar, apareció una última frase.

—Si algún día Eclipse despierta, busca al guardián.

Elara miró a Cassian.

La voz continuó.

—Pero no confíes en él hasta que recuerde quién es.

La imagen desapareció.

Cassian se quedó completamente quieto.

—¿Qué significa eso? —preguntó Ronan.

Cassian negó.

—No lo sé.

Elara se secó las lágrimas.

—Ella dijo que no confiará en ti hasta que recuerdes quién eres.

Cassian la miró.

—Quizá mi padre me ocultó algo.

Morgana se acercó.

—No solo eso.

La directora señaló el símbolo que llevaba Cassian en el cuello.

—Tu magia también está despertando.

Cassian tocó la marca.

—¿Qué significa?

—Que eres un guardián de Eclipse.

Vespera negó lentamente.

—Entonces la profecía tiene sentido.

Elara la miró.

—¿Qué parte?

Vespera señaló la fotografía.

—"El hijo del guardián deberá elegir entre la corona y la heredera."

Cassian permaneció en silencio.

—¿Qué corona? —preguntó Elara.

Vespera tardó unos segundos en responder.

—La nuestra.

Elara sintió un escalofrío.

—¿Quieres decir que Cassian tendrá que elegir entre ayudarme y obedecer a la familia real?

—Sí.

Cassian soltó una risa sin humor.

—No voy a obedecer a nadie.

—Eso dices ahora —respondió Vespera.

Antes de que Cassian pudiera contestar, una fuerte explosión sacudió la academia.

Las ventanas temblaron.

Ronan se transformó parcialmente.

—Eso vino del patio.

Morgana levantó la varita.

—Todos detrás de mí.

Corrieron hacia la salida.

Cuando llegaron al corredor principal, encontraron estudiantes huyendo.

Algunos profesores intentaban protegerlos.

—¡¿Qué está pasando?! —preguntó Elara.

Una estudiante gritó desde el otro extremo:

—¡Alguien atacó la entrada!

Morgana salió corriendo.

Elara la siguió.

Cuando llegaron al patio, el cielo estaba cubierto de nubes negras.



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En el texto hay: fantasia, romance, magia

Editado: 13.09.2026

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