Una llamada inesperada del investigador Timothy Salazar, captó la atención de los Fonseca. Dean quería que ambas familias se reunieran un día para almorzar, como se acercaba el cumpleaños de Dean, Dorian y Amara. Cuando se conocieron, les sorprendió que los chicos compartieran cumpleaños. Por el lado de los Fonseca estaba solo dos días aparte, siendo el de su padre el dieciséis y el suyo el dieciocho.
Una coincidencia que siempre les pareció graciosa. Desde pequeña celebraban juntos, con su tradición de hacer un postre mitad tres leches, su favorito, y mitad torta chilena, el favorito de Dorian. Cuando Amara conoció a Dean, se pusieron de acuerdo en celebrar sus cumpleaños el sábado y domingo del fin de semana, para que así cada uno tuviera su día especial.
Ese día Timothy insistió en invitar a los Vega y Ágora. Habían preparado una parrillada. No esperaba realmente que los Vega accedieran. Sorprendentemente aceptaron, lo que en parte preocupó a la niña. Amara insistió en que invitaran también a Isaac, quien lastimosamente tenía otro compromiso. Igualmente, le envió como regalo una colección de películas muy completa.
Dean tenía un hermano mayor, Nathan de quince años y el padre Timothy. La madre de Dean había dejado a su familia, incluso dejó el continente. Eso cuando él tenía tan solo cinco años. Tenía su propia familia muy lejos de allí, por eso a su amigo no le gustaba hablar de ella, ni siquiera mencionarla.
Por último, Sofía y su abuela Doña Soledad, quien llevaba su muy famoso rompope que a todos les encantaba. ¡Y no era diciembre!
Era vergonzoso de admitir, pero Amara siempre había estado enamorada de Nathan. Desde el primer día que fue a casa y junto a Sebas fueron al parque. Amara lo observaba jugar fútbol a lo lejos, mientras ella y Dean construían un pequeño fuerte. Nunca quiso decir nada, aunque temía que su nerviosismo cuando él se acercaba, pudiera delatarla. Siempre había sido tan amable con ella, cuando no lo era con Sebas ni Dean. Tenía un cabello increíble y una bella sonrisa que la atormentaba.
Había preparado decoraciones y actividades para su fiesta. Tras las muy cansadas semanas de entrenamiento, era una luz al final del túnel. Esa mañana despertó a Dorian para ir a comprar la carne y los demás ingredientes. Dos horas antes, Amara ya tenía todo preparado y su bonito vestido de flores listo y bien planchado. Diez minutos antes de la hora llegaron Sofía y Doña Soledad. Luego a la hora exacta llegaron los Salazar. Por último, una media hora tarde, la familia Vega.
Tomás tenía cuatro hermanos. La mayor de diecinueve años, Perla. Eduardo, de diecisiete. Un año menor, Mauricio y la pequeña Iris de ocho. Sus padres, Elizabeth y Malcolm, eran importantes entre los guerreros, siendo su madre la General del país.
Amara, Tomás, Sofía y Dean, se encontraban hablando a lo lejos. Los hermanos mayores se reunían y los adultos conversaban. Era una tarde tranquila.
—Lástima que Isaac no pudo venir —dijo Amara mientras observaba a Nathan jugar.
—¿Qué tiene que hacer? —se preguntó Sofía—. No dio explicaciones, solo dijo que estaba ocupado.
—Pero usted debería saber dónde está —aseguró Tomás con una mirada maliciosa.
—¿Por qué? —preguntó Sofía confundida.
Tomás fue interrumpido por la llegada de Sebas y Nathan, quienes se unieron a su conversación. Amara inmediatamente subió la guardia.
—Si no es problema, siempre quise preguntarle algo a Amara, pero Sebas no me deja y Dean no dice mucho —empezó Nathan mirándolos a todos. La chica por un segundo sintió sus latidos cortarse ante la mención de su nombre—. ¿Cómo es Oculus Aquilae?
¿Cómo describir Oculus Aquilae? Interesante pero cansado. Emocionante pero peligroso. Divertido y aburrido.
—¡Es increíble! ¡Tenemos entrenamientos geniales! Peleas con los demás, prácticas peligrosas. ¡Los mentores son geniales! Excepto Buitrago que da miedo.
—Me da más miedo Fonseca —aseguró Sofi.
—¡Jamás! Él no da miedo.
—Es impredecible…
Dean se volvió a Amara mientras los demás discutían.
—Raziel es peor, estoy de acuerdo.
—Ninguno es malo… —defendió ella.
Nathan soltó una carcajada.
—¿Qué tal los amigos? ¿Les gusta alguien?
—No —dijo Dean muy cortante.
—Isaac es nuestro nuevo amigo, los demás del grupo son… complicados —explicó ella.
El mayor pensó unos segundos. Su expresión pensativa era muy diferente a la de Dean. Realmente no se parecían en lo absoluto. Ni en personalidad, ni en gustos ni físicamente.
—Yo creo que a Amara le gusta Oliver —interrumpió Tomás. Ella se sonrojó inmediatamente. ¿Cómo se atrevía? ¡Y frente a Nathan!
—¡No es cierto!
—¿Entonces por qué fue a la casa?
—Porque Don Gerardo nos invitó. ¡Sofi estaba ahí!
—Bueno, le regaló unas flores —intervino Sebas.
—¡Me las dio la abuela! ¡A Sofi también!
Miró a Sofía buscando apoyo.
—Le regaló las favoritas de Oliver. A mí no.