La Sicario

Capitulo 9

Ese día, al fin Lara iba  a ver frente a  frente a la masajista. Ya tenía planeado su trabajo. 
Toma prestado el auto de Jukk y se va  a su cita. Llevaba un lindo jeans azul que marcaba su silueta, una remera negra con un escote bien pronunciado y botas de medio tacos. Llega al lugar y observa el edificio. Estacionó e ingreso, habla con la secretaria de Morgan y le dice que tiene una cita para las 15 y 45. 
El día estaba nublado y pronósticaban lluvia. La secretaria le pide que espere, cuando saliera el paciente le tocaba su turno. 
Lara, se sienta en la sala  de espera y toma una revista para matar el tiempo, la puerta se abre y sale un hombre de unos 38 años muy apuesto. La Doctora lo acompaña y le dice que lo verá la próxima semana. 
Lara la observa de arriba a bajo, Morgan, vestia un guardapolvo blanco, tacones rojos y medias red negra, llamó su atención las medias de red, parecía una cualquiera llevamdo esas medias,  era morena de largo cabello negro y algo rrellenita. Su rouge era rojo fuego y cuando paso por al lado de Lara para ingresar al consultorio logro oler aquella fragancia barata. La misma fragancia que olía su esposo aquella noche de viernes. 
— Cacciatore  —gritó Morgan para que pudieran oirla.
Lara Cacciatore, pidió la cita con su nombre real, de todos modos aquella mujer no la conocía ni sabía su nombre.
Lara se pone de pie y se adelanta, queda la puerta abierta y se da cuenta que había dejado su bolso.  
— Un momento, Doctora, dejé mi bolso en el asiento de la sala de espera —comentó Lara—. Voy a ir por el.

Morgan. —¡Ve no hay problema!

Cuando regresa por su bolso escucha gritos de las dos mujeres que estaban sentadas frente a la puerta del consultorio, sus rostros estaban pálidos y los llantos eran muy fuertes, las miró a los ojos y vió su miedo;  ella ve el cuerpo, tirado en el piso y un charco de sangre que rodeaba su cráneo, miró hacia la ventana y vió el cristal roto. 
Sabía quien era el autor material y sale corriendo del lugar. 
Sube a su auto y observa el edificio de en frente. Toma su teléfono y llamó a Kalevi. 
— ¿Por dónde vas? —preguntó Lara muy tranquila.

Kal. —Por el túnel a unas 5 cuadras. Dejé mi auto pasando el túnel, a unas cuadras de... 
Ella no lo dejó terminar de hablar y lo interrumpió. —¡Voy de camino!

Ingresó al túnel y ve que Kal iba caminando con un bolso muy comodamente. 
—¡Profesor Jhann! — gritó Lara.
Él se da vuelta y la miró; ella abre la puerta trasera del coche.

Lara. —¿Se puede saber en qué demonios pensabas? Era mi objetivo. La policia ya debe estar allí.

Kalevi. —Fue una demostración de amor.
Se acerca a ella y le da un beso en el cuello, Lara, iba conduciendo y se detiene en una esquina, voltea para mirarlo.
— ¿Qué demostración de amor Kalevi? —preguntó Lara—. Había mucha gente, cualquiera pudo verte ¡Mierda! (golpea el volante).
Un auto se detiene al lado suyo para doblar y el conductor la miraba. Ella lo ve de reojo y le dice. —Un mal día.

Kal mientras iba acostado en el asiento trasero le dice. —No quería que mancharas tus manos por tan poca cosa. Igual ya tenía todo un plan armado. La acosé anónimamente, le mande fotos de ella con sus decenas de amantes y pedí un renbolso conciderable y no respondió. Cuando la policia hallane el lugar se va  a encontrar con las fotos en el último cajón de su escritorio. Van a tomarlo como un crimén pasional o alguna mujer casada y vengativa. No hay rastros míos ¡Me conoces, sabes como trabajo!

Lara iba conduciendo con destino a la cabaña de su padre donde solía ir para estar sola y mientras lo escuchaba y movía su cabeza de un lado a otro se muerde el labio inferior de rabia.

Kal. —Quizá  ya estàn inspeccionando el lugar. Luego llama a tu queridito esposo, dile que estabas ahi; que te asustaste y te fuiste. La prensa ya a de estar en el lugar como búitres peleando por un poco de primicia. Deberían agradecer, hace mucho no pasa nada interesante por aquí, gracias a mí tendrán para hablar.

Lara lo mira por el espejo retrovisor y se ríe. —¡Quién creería que detrás de esa dulce voz y ese bello rostro angelical se esconde un ser tan oscuro!

Él se sienta, ya conocía el camino y sabía que estaba fuera de la vista de la gente, mira por la ventanilla y hace una leve mueca.

Lara. —En la cabaña hay ropa de mis hermanos algo te va a quedar y quemaremos lo que traes puesto.
Kal. —¡Ok! ¡Como usted diga señorita!

Llegan a la cabaña y ella sirve dos tragos fuertes, enciende un cigarrillo y Kalevi se da un baño, ella busca algo de ropa. 
Kal sale en paños menores hace una mueca con su boca era algo común en él y Lara lo mira y se ríe. 
—¡Ya basta!  —expresó ella—. Deja de hacer eso.

— ¿Eso qué?  —preguntó Kal, conocia a Lary y sabía que esa seña que hacía a ella siempre la excitaba y vuelve hacerla.

Lara le da el vaso y le dice. — ¡Vamos, ya sabes de que hablo! Por favor, vístete.

Kalevi. — No vas a ver nada que ya no hayas visto. Conoces lo mejor y lo peor de mí. Has visto mi alma completamente desnuda.
Kalevi se acerca  a Lara y suavemente masajea sus hombros, baja sus manos hacia sus brazos. Lara suspiró profundo. 
—Detente —dijo ella—. Ya no es  como antes, ahora solo seremos campañeros  de trabajo y debemos mantener una  cierta distancia entre tú y yo.

Kal. —Si lo haces por respeto a Jukka lo entenderé. Pero él se cansó de engañarte y tu tienes pruebas de ello.

Lara se mordía su labio inferior y sabía que él tenia la razón, ella era buena madre y siempre lo había respetado. Se da media vuelta y queda parada  frente a Kalevi; le quita el vaso y lo deposita sobre la mesa del minibar. Lo besó suavemente, estaba excitada y sentía un fuego en su interior como no sentía hace mucho tiempo. Él la toma de la cintura y apreta su glúteo fuerte.
Entre besos terminan en la alfombra, él le quitó las botas y se encuentra con una daga pequeña entre la bota y el jeans.
—Eres la ama de casa que rompe todos los moldes —susurró él— ¡Eres hermosa, astuta e implacable! 
Kal, toma la daga y corta la blusa de Lara. La tomó de los brazos apretándola, dejándola sin movimiento y con la otra mano apretaba sus piernas hasta llegar a sus glúteos. Le quita el pantalón y comienza a penetrarla lenta y suavemente. Toma sus senos y los masajea, los apreta con fuerza; conocía a la perfección lo que a ella la estimulaba. Enttra en ella una vez más. Ella lo empujó y quedó arriba, comienza  a cabalgar sobre él, mientras éste jugaba con sus senos......




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