La Sicario

EPÍLOGO

UN MES MÁS TARDE
—¡Amor! —le gritó Kal desde el jardin, estaba jugando con Jared—.  ¿Viste lo qué te dejé arriba de la mesa de luz?


Lara se asoma a la puerta del patio trasero y lo miraba jugar con su hijo. Se llevaban más que bien. —No cariño ¿ Por qué? —preguntó Lara.


—Ve a mirar y después dime —expresó Kal a su esposa.
Lara va  a su habitación y toma sobre de papel madera. Lo abre y sonrió.
Después de todo lo sucedido, la madre de Lara estaba enfurecida y defraudada. No perdonaba lo que ella era. Tampoco los delato y ellos jamás le contaron que su esposo era de la misma calaña que su hija. 


Lara estaba sentada en el jardin mirando la noche. Kal se sienta a su lado y le pregunta 
—¿Qué pasa por su mente? ¿Estás algo dispersa y triste?


— Un poco es por mi madre —manifestó ella—. Y por otro lado no puedo dejar de pensar en Adrien Belmont. Matamos a una buena persona. Fallamos ahí Kal.


— ¡Ya esta corazón! No te martilicés más pensando en ello —expresó Kal y la aferra fuerte en sus brazos.


—¡Es la primera vez que nos equivocamos! —comentó Lara.


—Jamás hemos fallado pero siempre hay una primera vez —acotó Kal para lograr calmar a su amada.


—¿Y Laury? —susurró preocupada—. No lo vimos venir. Yo confiaba en él.


—¡Yo igual! Hay que admitir que Sebastian fue muy astuto, cuando lo investigamos parecía tan real. Habían cambiado y códificado la base de datos —dijo Kalevi.


—Si. Fue una gran jugada. Y piensó ¿Existió Alexandre? —preguntó Lara quien estaba aún confundida.


—Para tu tranquilidad investigé ¡Sí Alexandre existió! — le confesó Kal y enciende un cigarrillo.


Lara lo mira sorprendida. — ¿Qué decía? ¿Fue real lo de su mujer y su hija?


Kal. — Sí. Fue un caso real pero él se quitó la vida al tiempo que su hija murió.


Lara. —Bueno, al menos eso me trae un poco de paz. 


Kall queda abrazado a su mujer contemplando aquella bella noche.
En cuanto al cuerpo de Laury lo tiraron al mar.
Se alejaron por un tiempo del trabajo. Kal retomó su viejo empleo como militar y Lara comenzó  a trabajar para un cirúgano plástico.
Lara tuvo que hablar con su madre. Su padre le pidió que la perdonará. Le contó que Lara estaba embarazada. Hicieron las pases con su madre, le pidió que dejará aquello. Ella no pudo prometer nada.

Habían pasado unos meses. Lara estaba  cocinando para su hijo y se hermoso y sexy esposo. Kal llegó de trabajar y le da un gran abrazo a Jared y le da un regalo.


—Amor, no lo malcries —dijo Lara y suspiró.


—No te oobgas celosa —manifestó Kal—. Tengo algo para tí.


Le da a Lara un sobre. Ella mira el interior y había dos pasaportes, destino Moscú. Los pasaportes estaban a nombre de Sasha Opper y Kalvin Opper. Sale y miró a su esposo y le sonrie.


Kal. —¿Qué me dices?


Lara. —¡¿Cuándo hago las maletas?!


Siguieron trabajando clasdestinamente de lo que más les gustaba hacer. Ya no era un empleo para ellos, se había convertido en un deporte.


 




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