La Soberbia De Almoraz (enlazados1)

Veintisiete

Octavio

De camino a la empresa, pienso que la mañana fue algo reveladora, tenía muchas dudas de Kailam, pero todas las derrumba de una manera magistral, supero todo lo que pensé de ella en su momento; ahora parezco un adolescente con hormonas a mil, cada vez que la tengo cerca, tengo que disimular de ahora en adelante.

Al llegar a la oficina noto que hay alguien dentro

- Que haces en mi oficina Gael

- Esperándote, es muy raro en ti estar todo el mañana perdido

- ¿Te molesta en algo Gael? - le digo-

- No para nada cuñado, solamente que es raro en ti

- Bueno me imagino que Sofia te fue con el chisme, ahh se me olvidaba ... de cuando acá soy dramático

- En parte, Sofia si me dijo, que le fuiste a llevar el maletín a Kailam anoche, jamás pensé que te lo aceptaría y si eres dramático; lo que pasa es que no te das cuenta

- No lo aceptó, esta mañana lo donó todo a una fundación que ayuda a niños con cáncer – está shock-

- Tu le dijiste que había 2 millones de dólares- los ojos se le quieren salir –

- No le dije Gael, ¿importaba en algo?, el maletín lo destiné para ella desde que supe que la necesitaba para salvarle la vida a Ivana, ese dinero en sí, no me importa-estoy dando vueltas en la oficina -

- Te entiendo Octavio, entonces porque estás dando vueltas, siéntate me mareas – le hago caso y me siento frente a Gael-

- No se Gael, todo lo que imagine de ella, está derrumbándose frente de mí y no lo puedo contener – escondo mi rostro entre mis manos-

- Estás acostumbrado a no equivocarte con respecto a las personas que te rodean; pues Kailam es la excepción de la regla, eso te molesta -levantó la mirada –

- No me molesta Gael, me gusta que no sea igual a las demás

- Oh ok, admites que te gusta kailam – este riéndose de mi -

- Si Gael a ti no te puedo mentir, y deja de reírte de mi

- Desde que la vi en la cafetería en Provo lo supe, iba a ser tu dolor de cabeza, su simplicidad, autenticidad y sobre todo el parecido con Ivana

- Que hago Gael – me mira raro-

- Tú el gran Octavio Almoraz pidiéndome consejos a mi

- Gael enserio, no sé qué hacer

- No solamente te gusta, estás enamorado de ella Octavio; tenemos problemas ya que no sabemos qué siente ella así ti

- Que detalle tan grande no sabemos – los engranajes de la mente de Gael suenan-

- Déjala estar con los mellizos

- Ya le dije, pero le impuse una regla

- ¿Como así? ¿Qué le dijiste?

- Que podía estar con ellos, pero nadie debía saber que ella es la mama

- Pero porque Octavio, eso es injusto

- No, no lo es, si ella decide irse para Provo con que les salgo a Ivana y Rafael, si ella se queda aquí y no se va con gusto le digo a los mellizos quien es ella; mientras tanto no – me levanto y miro todo Londres desde el ventanal de mi oficina-

- Yo pienso que estas adelantándote  a todo, ella tiene su vida en Provo, tu no puedes llegar ahora poniendo condiciones, no estas en condiciones Octavio

- Eso lo sé, por eso le dije eso Gael, no puedo permitir que su presencia sea mi debilidad

- Ya lo es Octavio, tus verás que haces, pero siento que estás metiendo la pata

Gael se va dejándome con una sensación extraña; admitir tus sentimientos es liberador, pero para mí no lo es porque no se sus sentimientos.

Kailam

Mi mente esta en lo que me dijo Sofia hoy de su hermano; yo no le puedo gustar, no me maquillo ni nada de eso, soy una chica simple que no aparenta la edad que tiene; yo creo que Sofia quería sacarme información para dársela a su hermano, a partir de mañana todo cambiara, eso lo sé, tan pronto hagan el trasplante. Me quedo dormida con ese pensamiento

Me despierto sobresaltada, ya es la hora de alistarme para irme para el hospital

Dejo todo limpio, a Alaska le dejo comidita y agua para el día, me encamino para allá, en la entrada del hospital me encuentro con el doctor, me sonríe y sigue su camino, en la recepción me atiende la chica de siempre, me indica el cuarto donde espero, al estar ahí mi teléfono suena 

¿Hola? -  no reconozco el número-

Hola Kailam como estas

Oh Ian amigo, bien y tú, cómo va todo

Por acá bien, me tienes preocupado, ¿cuándo vuelves?

Todavía no se Ian, no tienes que estar preocupado yo se me cuidar sola – siento a alguien a mi espaldas -

Eso lo sé, haces falta por acá, bueno te llamo después, cuídate y te quiero mucho Kailam

Igual Ian, cuídate, te quiero

Cuando cuelgo el teléfono y volteo efectivamente si había alguien detrás de mí; Octavio está con ceño fruncido mirándome mal

- Buenos días, disculpa que haya entrado así

- Buenos días Octavio, ya que, estas dentro

- ¿Estas lista?

- Si – su voz  es como si tuviera la rabia contenida-

- Ya te vienen a buscar para empezar el procedimiento

Se va, así como llegó, fugazmente.

 

 




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