La Soberbia De Almoraz (enlazados1)

Treinta y Siete

Octavio

Pase todo día en la oficina, al llegar noto que la casa está en total silencio, escucho voces que provienen del jardín, trato de escuchar y lo que oigo no me agrada para nada, no escucho mucho y entro al despacho como alma que lleva el diablo.

Como a los 20 minutos tocan la puerta

- Hola, podemos hablar- asiento y la dejo pasar-

- Te escucho – le digo, noto que está bastante nerviosa-

- Llegaste hace mucho, no te sentimos llegar – me molesta que den vueltas, cuando me van a decir algo –

- Lo necesario kailam

- Ah ya – ya a estas alturas estoy tan molesto que no que voy a hacer –

- Te ahorraré todo el teatro kailam – me mira con horror-

- ¡¡Que!!, no Octavio – no la dejo terminar de hablar-

- Te escuche a ti y a mi hermana - tiene los ojos llorosos-

- No es lo que piensas

- Qué es lo que no piense, no soy estúpido, te escuche decir que te vas así sin más, y a mí me ibas a decir como última persona, ¡todos sabían menos yo! – le gritó-

- Escúchame por favor – se que esta llorando, pero no la miro-

- ¡No!, escúchame tú a mí; te he dado miles de señales, pero no sé a qué juegas, a veces siento como si me correspondieras; pero con esto me he dado cuenta de que no

- De que estas hablando Octavio- sonrió con desgano –

- Me enamoré de ti como un estúpido mujer, desde que te vi la primera vez, cuando te veía con los chicos ese sentimiento crecía y crecía, traté muchas veces de aparentar que nada pasaba, pero no pude

- Octavio yo – no la dejo terminar de hablar –

- No hables, deja las cosas así, vete si te vas a ir- le señalo la puerta del despacho- por lo que oí ya tienes todo listo falta decirle a este tonto- me señaló-

- No es lo piensas por favor escúchame – está llorando todavía-

- Ya te dije que no, vete kailam y está de más todo lo que vayas a decir – le señalo la puerta, pero no se mueve así que lo hago yo- no quiero muchas cosas kailam

- No, Octavio que haces – la sacó del despacho y cierro la puerta –

Escucho que trata de abrir la puerta, luego a tocar fuerte; me duele que haga eso, pero esta todo dicho, no tuvo la confianza de decirme el motivo de porque se va así, ya a estas alturas no me servía para nada, tanta rabia contenida me estaba matando; destroce el despacho y me tome todo lo que había en el minibar.

Desperté con un fuerte dolor de cabeza, miro a mi alrededor y me acuerdo todo lo que pasó y se me enciende la rabia otra vez, al salir del despacho me encuentro con Sofia

- Podemos hablar Octavio

- Jamás pensé que tú Sofía me ocultaras algo así; eres mi hermana mujer - frunce el ceño-

- No la escuchaste en ningún momento, ella tenía sus razones Octavio – escucho ladridos –

- ¿Dejo a la bola de pelos? - ambos miramos hacia el jardín-

- Si, ¿que estas pensando hacer?

- Nada Sofía, la bola de pelos no sale de esta casa – la miro – así que ves diciéndole a kailam

- Pero ... - la interrumpo –

- Me duele mucho la cabeza así que silencio

La dejo ahí en la sala, sinceramente no quiero escuchar excusas de su parte.

Me pase todo el día encerrado en mi habitación, la falta de alimento me hizo salir, al bajar me encuentro con Gael y Sofía sentados tomando café; ambos me miran, pero no dicen nada, al pasar por el despacho me doy cuenta de lo hice y es cuando escucho la voz de mi hermana

- Lo destrozaste todo

- Tu sabes que no me gusta que me oculten las cosas

- Ella te lo iba decir hermano, pero tu soberbia te ciega – estoy de espaldas hacia ella –

- Lo que yo quería, era que me hubiera dicho a mi antes que a cualquiera – Gael se levanta y abraza a Sofía -

- No somos cualquiera Octavio; somos tu familia – me dice Gael – piensa lo quieras, pero no quisiste escucharla, preferiste armar no se que cosa en tu cabeza; ahora atente a las consecuencias

- ¿Qué consecuencias? – lo observo-

- No se que tanto le dijiste a kailam, pero el simple hecho de no escucharla dista mucho de ti Octavio – me entrega unos papeles-

- ¿Qué es esto?

- Cuando se te pase la rabia con el mundo, léelo, es la razón por la que kailam se fue

Tomo los papeles y me encamino hacia a la cocina por un sándwich, siento a la bola de pelos en mis pies, la alzo y le digo "Se fue bola de pelos" y ahí nos quedamos solos en la lúgubre cocina.

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Kailam

Ha sido una semana tortuosa, he llorado mucho, las cosas no salieron como pensé, al llegar a Provo las cosas tampoco están muy bien que digamos.

La evasión fiscal es más grave de lo que me indico Gael, y por no presentarme en el tiempo establecido me multaron; la cafetería la he puesto en venta, necesito el dinero para saldar todas las deudas y porque no quiero estar aquí en Provo.

He estado en contacto con Gael, ya que él me está colaborando con la situación, todos los días me comunico con mis hijos vía Skype; de su padre no se nada y me duele su actitud tan fría y mas que no me piensa devolver a Alaska, parece un niño con esa actitud.




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