La Sociedad de Eternals: Elementales

3. Defensa y revelación

La siguiente clase es Defensa y Protección. Es una de las más interesantes, y no solo porque Dartziel la imparte, sino porque ahí nos enseñan a pelear y a defendernos contra los ataques de los Corrompidos. Lo único que no me gusta... es que mi hermano sea el maestro.
No soy tan buena como él o como Celix, pero nunca dejo de intentarlo. Tal vez algún día lo logre.
Voy caminando con mis amigos Althea y Kaique, que siguen discutiendo lo rara que fue la clase anterior.
—Al menos me salvé de la asignación por hoy, pero me desvelé para nada —se queja Althea.
—Yo no diría “para nada”, me hiciste compañía mientras memorizaba la mía —le digo—. Parece que hoy fue el día de las malas exposiciones.
—¿Tampoco terminaste la tuya, Vis? —dice Kaique con tono divertido.
_("No le cuentes a nadie, Vis. A nadie. Ni siquiera a mamá.")_
—Me puse muy nerviosa y mi estómago me traicionó; tuve que salir corriendo del salón—. Volteo a ver a Althea, que me mira con complicidad. No es que no confíe en Kaique, pero hay algo que aún no entiendo… y no voy a ponerlo en riesgo innecesariamente.
—¡JAJAJAJA! ¿En serio? Eso debió ser muy vergonzoso —dice Kaique, tratando de controlar la risa.
—Sí, bastante. Lo bueno es que todo salió bien, Estris salvó el día —le digo, con una sonrisa tímida.
Cuando vamos casi llegando al salón, veo que Celix se acerca por el pasillo, acompañado de un grupo de Guardianes. Intento llamar su atención para hablar con él sobre el Flurix, y por qué no quería que se lo contara a nadie.
Pero apenas me ve, me hace una seña clara de "ahorita no" y sigue caminando sin detenerse.
Supongo que tendré que esperar para hablar con él... ya sea después de clases, o en casa.
Llegamos al salón. Es como un gimnasio: hay tres colchonetas colocadas cerca de la entrada, muñecos de entrenamiento, máquinas de ejercicio y más. No nos dan armas todavía, esas son para el último año… y solo en caso de emergencia.
Tenemos que ir directamente a los vestidores para ponernos el uniforme de combate. Es como un overol: un traje completo azul marino, con cremallera al frente y botones que la esconden.
Una vez que estamos todos listos, regresamos al salón.
Ahí está Dartziel, parado con las piernas separadas, los brazos atrás y su uniforme, similar al nuestro pero con más diseño y tecnología. _(A esos sí les ponen presupuesto)_.
Viene acompañado de Kodha (Ruxel), un tigre rojo escarlata con rayas doradas. Su cola parece hecha de fuego.
Sin duda, los Elementales son hermosos.
—Bienvenidos, Principiantes Nivel 2, Sección Estrella. ¿Están listos? Me alegro. Comenzaremos con los calentamientos de siempre y luego, todos a la banda corredora para hacer cardio.
Hacemos lo que nos dice, pero cuando lo volteo a ver, me hace señas para que me acerque. Troto en su dirección y, al llegar, me lleva un poco más lejos para que nadie nos escuche.
—Vis, ¿pasó algo más con lo del Flurix?
—No, solo lo que te conté. En cuanto te mandé el mensaje, también se lo mandé a Celix. Me llamó en ese momento, me preguntó si le había dicho a alguien más, le dije que solo a ti… y me dijo que no se lo dijera a nadie, ni a mamá.
—Bien. ¿Y no le dijiste a nadie más?
Me quedo sospechosamente callada. Primer error.
—Ay, Vis… ¿a quién se lo dijiste? —dice, con ese tono de "respiro por paciencia".
—Bueno… me pasó a mitad de una exposición, así que Estris me cubrió, y hablé con Althea para que me ayudara a sacar al Flurix de ahí. Sí, lo sé, eso no lo mencioné cuando les mandé el audio, pero todo salió bien. Nadie más lo vio.
—No estés tan segura. De alguna manera se supo que hubo un Elemental en una escuela. Al menos no saben que fuiste tú. De hecho, han reportado varias situaciones parecidas alrededor del mundo. Reportaron otro caso cerca de un estadio de fútbol. Eso fue hace poco.
¿Por eso salió la maestra? Cero y van tres.
—Pero en esa ocasión no hubo nadie que sacara al Elemental de ahí. Nos avisaron tarde, cuando ya había un escándalo porque una persona podía verlo y las demás no. Ya sabes, lo típico. Ahorita los Eternals ya le están dando la orientación. Solo esperemos que no haya más incidentes como este.
Ambos sabemos que esto no es normal. Si siguen ocurriendo más incidentes así, definitivamente algo está pasando.
—¿Crees que esto tenga algo que ver con Silirix? —pregunto.
—No lo sé. Espero que no. Más tarde me reuniré con Celix para discutir el asunto.
—¿Puedo estar con ustedes?
—¡Ja! Claro que no. Aún no eres una Eternalite.
Frunzo el ceño, porque tiene razón. Un estudiante no puede estar en conversaciones de la Sociedad si no es un Eternal.
—Mejor vete a correr, que te hace falta. Con ese cuerpo tan debilucho no te vas a vincular nunca —dice con su tono burlón de siempre. Ya estoy acostumbrada.
—Ñimiñimiñimi —le respondo, burlándome, como si fuera una niña pequeña.Me regreso con mis compañeros
Definitivamente, algo raro está pasando.
Llevo unos cinco minutos corriendo cuando Dartziel nos llama para colocarnos frente a las colchonetas.
—Todos en una hilera.
Nos formamos como indica, quedando de cara a las colchonetas. Él se posiciona al otro lado del salón.
—Formen parejas. Practiquen los ejercicios de la semana pasada. Hoy les mostraré un nuevo movimiento.
Me junto con Althea, como siempre. Las colchonetas están ocupadas, así que tenemos que esperar a que una pareja termine. Nos sentamos en las gradas, observando a nuestros compañeros mientras pelean. Vemos cómo Dartziel se ocupa especialmente de los adultos, que no tienen la misma destreza que los más jóvenes. Se nota que es dedicado a su labor.
Le cuento a Althea lo que hablé con Dartziel.
—Al menos no nos metimos en problemas. ¿Entonces, de qué crees que se trata todo esto? —pregunta, justo cuando ve a una pareja dándose un puñetazo. Hace una mueca de dolor.
—No tengo idea, pero es raro que empiece a pasar justo ahora.
Después de un rato Kaique vence a su compañero, y una colchoneta queda libre. Nos levantamos para ir hacia ella, pero Dartziel se interpone en nuestro camino.
—Bien, es hora de una demostración. Visxiria, pasa al frente.
Me quedo pasmada. No puedo decirle que no, es mi maestro. Además, si me niego, quedaré mal frente a todos. Camino hacia la colchoneta con nervios en el estómago.
—Ponte en posición de pelea. Muy bien. Atención. Les voy a enseñar un movimiento defensivo contra ataques de poder. Ustedes todavía no tienen escudos en sus uniformes, por eso es importante aprender a evadir no solo golpes físicos, sino también ráfagas de energía. Pero antes, empezaremos con un combate básico. ¿Preparada?
Asiento. Para mi desgracia —o fortuna, depende de cómo se mire— estoy acostumbrada a pelear con él desde que éramos niños. Además, en casa me da clases particulares.
Dartziel adopta posición de combate y comienza la pelea.
Lanza un golpe directo a mi hombro izquierdo. Logro esquivarlo ladeando el brazo, pero apenas lo hago, ejecuta un barrido con su pierna izquierda hacia atrás, intentando derribarme. Ya me lo esperaba, así que salto justo a tiempo y caigo de pie frente a él. Ambos nos reposicionamos. Quedamos en lados opuestos de la colchoneta.
Ahora me toca atacar.
Me impulso hacia él con una patada dirigida a sus costillas, pero logra atrapar mi pie y lo hace girar. (Auch.) Me tiene de espaldas, aunque todavía estoy lejos de caer. Bajo el cuerpo mientras aún sostiene mi tobillo, doy una vuelta completa y quedo detrás de él. En el giro me suelta, y aprovecho para lanzar una patada con el otro pie directo a su espalda. Sale proyectado hacia adelante, pero rueda sobre sí mismo y se reincorpora con agilidad.
Y entonces hace algo nuevo.
Rápidamente me da la espalda, gira hacia la derecha y lanza un ataque de poder. De sus manos emergen pequeñas cuchillas hechas de fuego. El aire se calienta de inmediato; se siente el cambio de temperatura en todo el salón. Las veo venir y logro esquivarlas… por poco. _(Creo que una sí me quemó… me arde el brazo.)_
Dartziel no se detiene. Me lanza una serie de golpes que apenas logro esquivar. Ya me estoy cansando, y el dolor en el brazo me dificulta moverme con soltura.
Entonces veo venir una patada directa a mi rodilla. No alcanzo a reaccionar y caigo. Antes de que pueda incorporarme, me golpea la cabeza con el codo.
Mi visión se nubla. El mundo gira.
Escucho es la voz de mi hermano llamándome
Lo último que alcanzo a distinguir es la silueta de Kodha, corriendo hacía mi, justo cuando mi cabeza azota contra el suelo.
Todo se vuelve oscuro.
Un silencio absoluto. Una silueta. Todo se ve borroso, como si los bordes se disolvieran en la niebla. Parece un venado… con astas imponentes, pero también alas.
Un hombre. Un bosque. Está hablándole al venado. De pronto, ambos caen al mismo tiempo, como si una fuerza invisible los repeliera. El venado retrocede, arrastrándose con la cabeza baja, como si cargara un dolor insoportable. El hombre se echa a llorar mientras se aleja.
Silencio.
Todo se vuelve negro otra vez.




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