La Sombra de Athelburg: El Laberinto de los Fundadores

Capítulo 4: Archivos y Susurros

El Dr. Elías Soto, con su entusiasmo contagioso por la historia, se había convertido en un aliado invaluable. Guió a Solís y Guzmán a través de los laberínticos estantes de la Sala de Archivos Prohibidos de Athelburg, un espacio con techos altos y el aire viciado por el tiempo, donde se guardaban documentos considerados "delicados" para la imagen pública de la universidad.

"La familia Valdivieso fue clave en la fundación de Athelburg, aportando tierras y capital," explicó Soto, señalando una fotografía sepia de hombres serios con trajes de época. "Pero los Valdivieso-Lagos... la rama del broche, tuvo un destino menos glorioso. Tras un escándalo financiero o una disputa familiar no documentada, su nombre fue sistemáticamente eliminado de las actas oficiales de donantes y miembros fundadores a principios del siglo XX. Es como si hubieran querido borrar su existencia de la historia institucional."

Solís examinó los polvorientos libros de actas y los registros de donaciones de la época. Efectivamente, las referencias a los Valdivieso-Lagos eran escasas, a menudo tachadas o con menciones a "sustituciones" en comités. Era una operación de borrado exhaustiva.

"¿Qué tipo de escándalo fue este?" preguntó Laura, fascinada. "Para que una familia fundadora fuera tan activamente eliminada, debió ser algo grave."

"Los rumores hablaban de deudas, de una mala administración de sus bienes, incluso de una traición política," respondió Soto, ajustándose las gafas. "Pero nunca nada concreto. La universidad, en esos años formativos, era muy celosa de su reputación. Un escándalo de esa magnitud habría sido catastrófico para atraer estudiantes y fondos de la élite."

Mientras Soto les hablaba de la rígida moral de la época y la importancia de la "imagen" para las instituciones nacientes, Solís se concentró en los planos arquitectónicos originales del Salón de los Antiguos, que databan de finales del siglo XIX. Se desplegaron sobre una gran mesa de madera. La sección donde se había encontrado el esqueleto, según los planos iniciales, mostraba una pequeña alcoba o nicho decorativo. Sin embargo, en un conjunto de planos posteriores, con una fecha apenas unos años después de la inauguración del edificio, ese nicho había sido inexplicablemente modificado y sellado por un muro más grueso, sin una justificación estructural aparente.

"Aquí está," murmuró Solís, señalando el cambio. "Un espacio que se convirtió en una tumba. Alguien hizo un esfuerzo considerable para que esto no se descubriera."

Laura comparó los planos con las fotografías del sitio del hallazgo. "La construcción era impecable. Quien hizo esto, sabía exactamente cómo ocultarlo para que pasara desapercibido por décadas. Un arquitecto, un albañil, alguien con mucho conocimiento del oficio."

La conversación con el Dr. Soto derivó en un sinfín de nombres de personas que tuvieron acceso a la construcción o que formaban parte del círculo interno de los fundadores. Entre ellos, el nombre de Carlos Aldunate resonó con particular fuerza. Aldunate era un joven arquitecto brillante de una familia influyente, un protegido del Rector fundador y, según los chismorreos de la época, conocido por su ambición desmedida y su rivalidad con otros estudiantes sobresalientes de su misma disciplina.

"Se decía que Carlos Aldunate era un genio, pero con un temperamento difícil," comentó Soto. "Y siempre se rumoreó que tenía una rivalidad muy fuerte con un estudiante becado de origen más humilde, pero igualmente brillante. Un tal Julián Vargas."

Solís y Guzmán se miraron. El nombre de Julián Vargas no aparecía en los registros oficiales de graduados de la época. Era un fantasma, una ausencia notoria. La sospecha de Solís se endureció: la leyenda, el borrado de la familia Valdivieso-Lagos, el muro secreto, el esqueleto del joven... Todo apuntaba a que la "desaparición" de Julián Vargas no fue accidental, y que su asesinato estaba intrínsecamente ligado a los cimientos, no solo del edificio, sino del propio prestigio de la Universidad de Athelburg.




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