La Sombra De M33

Alianzas de Vida y Muerte:

Farsighted, impactado por el mensaje, se sienta en el sofá improvisado construido con los restos de telas y chatarra que quedaron después de que abandonaron este puerto.

Él se recostó y miró a Lumine, luego miró a la computadora plegable y ese mensaje. Ese mensaje que podría ser su muerte o su salvación; él no confía en la República, sabe perfectamente que seguramente quedará en deuda con ellos, pero en esta situación no quedan muchos caminos que recorrer.

Lumine tiembla, ella también sabía lo que podía significar una alianza con un gobierno extranjero, pero estaba decidida: tenían que aceptar la ayuda. La deuda en un futuro se podría pagar, pero la muerte de sus compañeros no. Y en ese instante el silencio se rompe cuando Lumine alza la voz.

—Tenemos que decir que sí, piénsalo un poco, esto puede salvarnos de morir a manos de Taghut. Podríamos darles un futuro a los niños, a-al hijo de Finn.

Farsighted responde rápidamente, algo pensativo.

—Tenemos que pensarlo más, no podemos aceptar algo así como si no fuera nada, no sabemos qué pedirán o qué no pedirán, tal vez nos colonicen; además... —Es interrumpido por Lumine, la cual está ansiosa.

—No tenemos tiempo para esto y lo sabes, nos encontrarán en algún momento y moriremos si lo hacen, y ahí morirá el sueño de un futuro mejor. Tenemos que aceptar.

Farsighted aprieta sus brazos y respira profundo para poder volver a hablar.

—Puede que haya otra manera de conseguir la victoria, no necesitamos vender nuestra alma a una república ajena a nosotros.

Lumine alza la voz; aunque su voz tiembla, ella no irá hacia atrás.

—Farsighted, ¿en serio crees que con unos pequeños shows de luces y algo de fuego ganaremos la guerra o por unas pequeñas plazas destruidas? Pues no, para ganar esta guerra necesitamos armas sofisticadas y acabar con Taghut y su estirpe. —Farsighted, boquiabierto, intenta hablar pero no le salen las palabras. Cerró los ojos unos segundos y Lumine vuelve a hablar.

—Sé que no quieres pensar en matarlos, pero son ellos o nosotros, así que por favor, acepta la solicitud.

Farsighted piensa por unos segundos, mira el computador y ese mensaje aún estaba en la bandeja; en ese instante él habla.

—Aceptaremos pero con una condición: la libertad de nuestro pueblo no se negocia ni se comercia. Además, quiero tener una amplia comunicación con ellos. Tú y yo estaremos presentes en la comunicación con ellos.

Lumine se lanza a abrazarlo, está temblando; se ríe un poco como si el mundo le sonriera en mucho tiempo y vuelve a hablar con una voz quebrada, con una mezcla de dolor y felicidad.

—Gracias, gracias; sé que no nos arrepentiremos de aceptar. Una nueva era para la revolución se alza, en la cual no dejará que la aberración de Taghut nos arroje al abismo. Al fin la revolución no permitiría más muerte y acabará con el falso emperador que se cree un dios.

Farsighted rompe el abrazo después de unos segundos y habla muy seguro, aunque el sudor de sus manos frías dice otra cosa.

—Empezaré a escribir la respuesta y las condiciones. Tiene que ser corta o podrían interceptarla. Oh, y lo olvidaba: Lumine, da el mensaje a todo el refugio, tenemos que prepararlos. —Lumine asiente y sale del lugar sin antes sonreír y murmurarle un “tú puedes”.

Farsighted empieza a escribir la carta.

“Aceptamos su petición, pero tenemos que poner límites claros acerca de lo que aceptamos y no aceptamos, así que esta es la lista:

  1. Nuestra libertad no es negociable.
  2. Nuestro territorio tampoco lo es.
  3. No seremos una marioneta.
  4. No seremos anexionados por la República.

Su recompensa sería el acceso comercial a lo más valioso de la nación: el puerto. ¿Tenemos un trato?”

Y ahí envió el mensaje. Lumine caminaba por todo el lugar; la comunidad aún estaba algo impactada y adolorida por la pérdida de Finn y ahí Lumine, antes de reunir a todos, fue a visitar al hijo de Finn. Ella caminaba por los pasillos, por los cuales la energía geotérmica mantiene iluminado y a buena temperatura; el olor de alcanfor inunda el lugar y los niños y adultos juegan y trabajan.

Lumine llega a una puerta a la mitad de uno de los pasillos; un bebé llora en la puerta de al lado y ella tocó la puerta de manera rítmica y habla suavemente con un tono triste pero interesado.

—Koji, soy yo, la amiga de tu padre; ya sabes, Lumine.

Después de un silencio eterno, Koji abre la puerta. Está desanimado, sus ojos están hinchados de tanto llorar; la carta que sostenía estaba arrugada encima de una cama improvisada, hecha de pieles y textiles artificiales. Lumine pasa y habla con el niño.

—Koji, no quiero abrumarte y mucho menos inundarte de información. —Lumine mira al niño devastado e intenta pronunciar unas palabras, pero no dice nada; se queda en silencio por unos segundos y luego vuelve a hablar—. Sabes, cuando naciste, tu madre estaba muy tranquila, pensé que se había desmayado pero no; sabía que ella era fuerte, pero no sabía que lo era tanto. —Los ojos de Koji se iluminan un poco y Lumine le sonríe un poco y vuelve a hablar—. Tu padre estaba superasustado pero tu madre solo estaba cansada. Farsighted llegó tarde a tu nacimiento y todos lo criticamos muchísimo. Sé que no estuvimos tan presentes después de eso, pero te queremos.

Koji la abraza y llora sin parar en sus brazos. Lumine pone su mano en la cabeza de Koji y ella también llora; quedan abrazados por diez minutos y luego se separan y Lumine vuelve a hablar.

—Sabes, no puedes quedarte aquí solo, apenas tienes 11 años, así que planeo que vengas a vivir conmigo. Ya sabemos, como si tú fueras mi sobrino. —Koji, algo impactado por la propuesta, habla con una voz apenas audible.

—E-está bien, tía Lumine. —Los ojos de Lumine se abren de asombro; no esperaba que le dijeran tía, o al menos no tan rápido, y con su mano despeina aún más el pelo rebelde de Koji.




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