La Sombra De M33

Operación Cúpula

Edwin mira a la mujer y al niño, observa sus alrededores y, después de un largo silencio incómodo, habla:

—Un… gusto, señorita Lumine. Hola, chico, ¿cuál es tu nombre? Mi nombre es Edwin, vengo de parte de la República.

Koji se resguarda detrás de ella. Edwin mira hacia otro lado y señala las armas en la puerta; tras un largo silencio, indica un par de cañones pequeños.

—Aquí hay algunas pistolas de rayos microondas; supongo que saben usarlas. —Señala una empuñadura y añade—: Esta es una daga de gas ionizado.

El silencio persiste hasta que ella, al fin, habla:

—O sea, es una daga de plasma. No tienes que ser tan técnico. Por lo que veo, nunca has agarrado un arma.

Edwin abre los ojos por un momento y ella estira su mano.

—Soy Lumine, una rebelde que hace sus operaciones en el puerto. El niño que está a mi lado es mi sobrino, Koji.

Edwin mira la mano de Lumine por un tiempo y, tímidamente, la estrecha. Habla con un tono suave:

—Soy astrónomo y tienes razón: no tengo idea de cómo usar un arma. —Se ríe de manera forzada para luego sacar unos hexágonos metálicos—. Esto es un hexágono de contención. Este aparato guarda objetos de máximo seis metros; estos tres contienen cañones de riel.

Lumine toma uno, lo mira directamente a él y pregunta:

—¿Qué tan rápido puedes traer más de estas armas?

CERES interrumpe la conversación para explicar:

—Saludos. Le informo al señor Edwin que debe partir a Nueva Theia en 25 minutos. Referente a su pregunta, señorita, en menos de 48 horas llegará el próximo lote.

Edwin abre los ojos de par en par y le habla a la IA:

—A eso se referían con que no pasaría otro día completo en el planeta... CERES, no vuelvas a hablar a menos de que lo pida.

Lumine lo observa fijamente.

—¿Eso era una IA? Wow, nunca había escuchado una. Pensé que estaban prohibidas desde la guerra.

—Lo están solo para uso personal —responde Edwin. Se agacha y empieza a preparar la descarga—. No tengo mucho tiempo, así que es hora de descargar.

Empieza a empujar el riel de armas y ella se coloca detrás para ayudar, hasta que sale por completo. Edwin, un poco más confiado, dice:

—Gracias por la ayuda. Supongo que nos veremos luego.

Lumine agita su brazo.

—Nos veremos.

Koji sale de detrás de ella y balbucea un: “Gracias por la ayuda”. La compuerta se cierra y Edwin se deja caer sobre el asiento. Se frota sus ojos ojerosos y se estira ampliamente.

—Abróchate el cinturón, el viaje de regreso ha de empezar —anuncia CERES.

Edwin suspira.

—Te había pedido que no hablaras. Me desobedeces de nuevo.

—Es protocolo. Debo avisar sí o sí de que la nave ha empezado a moverse.

Edwin aprieta sus puños y alza la voz:

—¡Siempre es un protocolo o algo más! Nunca te pones a pensar en cómo me siento; se supone que tienes conciencia parcial. Tus “disculpas” son falsas. ¿Seguro Nannok te pidió que las hicieras, no? Entiendes que todas esas personas dependen de mí y tú… tú solo das órdenes.

Edwin respira agitado. El silencio se cierne sobre la nave, que ya está en el espacio. Respira profundo y dice para sí mismo:

—De nuevo en este sarcófago espacial, a la deriva en este espacio sideral. Dormiré; no me despiertes a menos de que lleguemos o de que haya un riesgo de muerte.

Mira el puerto alejarse. La cúpula, sublime e imponente, se pierde en la distancia hasta que la negrura absorbe todo su campo de visión.

En el Puerto Estrella Muerta

Lumine y Koji empujan el carrito hasta el final del acueducto y se montan en él, ascendiendo hasta el muelle del puerto. Allí empiezan a jalar entre los dos el riel. La mirada de los habitantes es de asombro; nunca habían visto armas tan sofisticadas. Los padres mantenían a sus hijos alejados y los adolescentes más curiosos se aproximaban. El bullicio del puerto se centraba en ese riel, pequeño pero cargado. Caminan por largos minutos hasta llegar a la habitación de Farsighted.

Lumine abre la puerta suavemente y ve a Sun con un par de sus brazos en el rostro de Farsighted. Él tiene sus manos entrelazadas en la cintura de Sun y, al oír el crujir de la puerta, se separan al instante. La cara de él se vuelve roja como un tomate; ella da la espalda a la puerta. Lumine mira con los ojos bien abiertos y vocifera:

—¡Los espero en el anfiteatro! —Se echa a reír a carcajadas y le dice al niño—: ¡Debemos seguir caminando! ¡Jajaja! Vamos, Koji.

El niño la mira algo impactado, pero la sigue hasta el anfiteatro. Farsighted y Sun se miran fijamente por unos segundos.

—Le... le diré a Lumine que toque la puerta antes de entrar —balbucea él.

Ambos salen y se dirigen al anfiteatro. La población se encuentra aglomerada en las entradas, pero no pasan. Ellos atraviesan la multitud y llegan al centro, donde los esperan Lumine y un grupo de cuatro personas. El lugar está repleto de mapas. Cuando terminan de subir, Lumine habla:

—Sean bienvenidos a la preparación de la Operación Cúpula. Como sabemos, las fuerzas de Taghut y la general Umbra han estado interrogando a la población. Es cuestión de tiempo para que nos encuentren y seamos ejecutados.

Lumine desliza uno de los mapas donde se ve el palacio de la cúpula.

—El plan que he desarrollado es sencillo pero largo, y lo enumeré en cinco actos:

1.El desplazamiento: Nos dividiremos en tres grupos por puntos clave.

2.La Operación Cañón: Sun, Abby, Koji y yo traeremos un hexágono para dispararle a la cúpula.

3.La Operación avenida principal: Cosmo y Alex pegarán ciclonita en los alrededores y harán volar la avenida.

4. La operación fabrica:Fars y Axel explotarán la fábrica del puerto.

5 .La Retirada: Cada uno tiene una ruta de escape. Siganla. Nadie tiene que morir.

Son tres golpes que nos ayudarán a ganar tiempo; un ataque de esta magnitud hará que no puedan responder en meses.

Farsighted da un largo suspiro y levanta la mano:




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