La Sombra De M33

Inicio Del Plan

Después de que el equipo se retirara a descansar por unos momentos y prepararse para el plan que sucederá en unas horas, Lumine y Farsighted se quedan y ella sonríe para hablar un poco:

—No sabía que tú y Sun tenían algo. —Baja un poco la voz—. Hace tiempo que no te veía tan feliz.

Los ojos de él se empañan un poco y su voz se quiebra:

—No pensaba volver a enamorarme de alguien después de lo ocurrido con Verlobte hace 10 años, pero Sun... Ella es fantástica. Es simplemente increíble. —Ella, al escuchar eso, sonríe un poco más y dice:

—Estoy segura de que Verlobte estaría feliz de verte volver a sonreír por alguien. —Después de un corto silencio, ella vuelve a hablar, esta vez con un tono más alto—: ¡Sun, espero que cuides muy bien a Farsighted!

Él abre los ojos como platos y su mandíbula cae para empezar a reír.

—¡No deberías gritar eso, te va a escuchar! —Lumine le responde riéndose:

—Esa era mi intención. —Después de reír por unos minutos, Koji entra en el anfiteatro y llama a Lumine; ella camina hacia él y Koji le señala a Sun. Ella camina hasta Sun y ahí habla:

—Sun, Koji te señaló, ¿dime qué sucede?

—Lumine, referente al transporte, un amigo nos llevará en caravana hasta mi casa y desde ahí atacaremos. Abby ha estado probando las armas y dice que todo está perfecto para el inicio. —Ella responde con un pulgar arriba y dice:

—¿Cómo están Cosmo y Alex? Ellos son los que nos permitirán atacar. —Sun está en silencio por unos momentos y luego dice:

—Cosmo está algo ansioso, recuerda que él fue el que vio la muerte de Finn; Alex está algo atareado por el miedo de Cosmo. Referente al equipo de Fars, Axel está meditando en este momento. —Lumine respira un poco y agarra suavemente la mano de Koji.

—Vámonos a dormir, debemos descansar; mañana será un día muy largo. —Koji y Lumine caminan por los pasillos del puerto hasta que llegan a la habitación de ella. Al abrir la puerta se divisan dos pequeñas camas improvisadas; Koji se acuesta en la cama más grande y Lumine en la pequeña. El silencio se cierne sobre la habitación, el frío golpea a los dos cuerpos; la oscuridad abraza a cada uno de ellos como una amante enloquecida, pero ese silencio frío como la muerte termina cuando Koji habla con timidez:

—Tengo miedo de lo que pasará, mañana tal vez vayamos a morir. —Lumine se sienta en la cama y, tras un largo silencio, se acuesta junto a Koji y contesta:

—No soy de hacer promesas, pero te prometo, te prometo con toda célula de mi ser, que ninguno de nosotros va a morir. —Ella pone su mano en la mejilla de Koji—. No voy a permitir nunca que un soldado de Taghut te ponga la mano encima. —Koji la ve a los ojos y extiende su meñique:

—¿Lo prometes? —Lumine entrelaza su meñique y dice:

—Lo prometo, ahora debes dormir; mañana será un día complicado. —Koji cierra los ojos y Lumine también.

Unos golpes suaves pero continuos se escuchan en la puerta. Lumine se levanta de la cama y abre la puerta, y ahí ve a una mujer algo delgada, alta y con un pelo dorado que llega hasta el hombro, y ahí Lumine pronuncia un:

—¡Abby! No esperaba que fueras tú la que viniera por nosotros, ¿dónde está Sun? —Ella le responde algo tranquila:

—Ella ya trajo la caravana, así que es hora de irnos; los demás grupos ya partieron. Referente a lo que me pediste, me temo que todo el alcantarillado está abarrotado de sabuesos; las tres explosiones deberían dejarnos el alcantarillado para escapar. —Lumine inhala un poco y habla:

—Tal como esperaba, los sabuesos llegaron para quedarse —murmura bastante bajo—. Tendré que hablar con la capital de este problema —recupera la fuerza de su voz—. Vámonos, tenemos un plan que cometer.

Los tres caminan hasta el yermo y ahí Sun, con una caravana mediana, los espera y esta última saluda con gran entusiasmo:

—¡Hola, chicos! La caravana tiene espacio para todos. Si pregunta alguien, estamos volviendo a casa después de una visita a un familiar; yo seré la que hable con los soldados. —Lumine arquea una ceja y pregunta:

—¿Por qué nos pararía un soldado? No llamaríamos la atención. —Sun, con su voz calma como la seda, responde la pregunta:

—Tu persecución de ayer puso los pelos de punta a todo el puerto al punto que ahora hay peajes; pero no te preocupes, nadie te verá, estarás en un suelo falso. Por algo traje esta caravana. Ahora entren, no tenemos mucho tiempo. —Cada una se monta en la caravana y Sun abre una escotilla que a simple vista es invisible; el polvo golpea sus fosas nasales cual sarcófago y Lumine tose un poco para pronunciar un:

—¿Es seguro estar ahí adentro? —Koji se ríe un poco y Abby solo mira hacia otro lado—. Entiendo, entiendo.

Ella se mete debajo de la escotilla y Sun la cierra. Se escucha un pequeño cuchicheo y la caravana empieza a moverse. El yermo vacío con su tierra y arena negra para de verse en el momento en que entran a la ciudad; las piedras empiezan a hacer temblar la caravana y Lumine tapa su cara con uno de sus ropajes para evitar el polvo. Koji mira a sus alrededores y posa la mirada en la puerta; la gente pasa por los comercios, el bullicio de un puerto vivo y en cambio constante. Después de unos cuantos minutos de movimiento, la caravana se detiene sin aviso; Sun se levanta y le pregunta al conductor y este, algo nervioso, responde:

—Llegamos al peaje, por favor no hagan mucho ruido, no necesitamos la atención de más de un soldado. —Koji mira a Sun y le agarra una de sus oscuras manos y pregunta:

—¿Crees que lo lograremos? Estamos a tiempo de dar la vuelta. —La luz de ella se apaga un poco volviéndose grisácea y una voz acogedora, similar a la luz lunar, responde:

—Lo lograremos; si no lo creyéramos, ninguna de nosotros entregaría su vida por los niños que vendrán. ¿Al fin y al cabo, qué es un futuro sin riesgos? —Abby, después de un corto silencio, pronuncia unas palabras:

—Además, si no lo hacemos nosotras, ¿quién lo hará? Los viejos tenemos que dar la talla para que los menores nos superen. —La charla se corta abruptamente al momento en el que la caravana se mueve y el conductor vuelve a hablar:




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