Unas horas antes en el puerto Estrella Muerta:
Farsighted descansa en su cama junto a Sun; su mano se encuentra en una de las caderas de ella y una de las de Sun en el rostro afilado de él. Este silencio cálido llega a su fin cuando ella levanta su torso de la cama y le murmura a Farsighted:
—Debemos levantarnos. Hoy es el día en el cual vamos a hacernos notar.
Ella acaricia de manera delicada el cabello del hombre del cual se enamoró, y este pronuncia un:
—Buenos días, solecito. Tienes razón, debemos levantarnos.
Él se sienta en la cama, agarra una de las manos de Sun y la besa de manera tierna. Ella suelta una pequeña risita:
—Eres un pícaro.
Él responde de inmediato:
—Y tú eres fantástica, tan increíble como el mismo universo, tan divina como la eternidad y tan bella como el caos —él se ríe suavemente y la abraza con pasión. Ella corresponde al abrazo con un amor genuino y repite suavemente:
—Cariño, debemos irnos. Se enojarán mucho si no nos preparamos bien.
Él asiente y rompe el abrazo, no sin antes decirle:
—Te amo; te amo tanto como un gas noble se ama a sí mismo.
El brillo de Sun se vuelve rosa y ella, a duras penas, murmura:
—Te amo tanto como un agujero negro a la gravedad. —Ella se levanta de la cama y se despide diciendo—: Hasta luego, mi gran estratega.
Ella sale de la habitación con su elegante levitación. Él queda solo en la estancia y habla fuerte, diciendo:
—Hasta pronto, mi gran sol.
Toca su pecho; su corazón está agitado y se forma una sonrisa en su rostro. Después de unos segundos se levanta riendo aún por la emoción, se pone una chaqueta y sale de la habitación. Mira a sus alrededores y ve a un hombre algo grande, con un cuerpo atlético, pelo castaño y con unas gafas de varios aumentos en sus ojos. Él grita:
—¡Axel! —Trota un poco hacia él y le pregunta—: ¿Esperaste mucho?
Él sonríe un poco y contesta:
—No mucho, pero por lo que vi eres alguien muy coqueto. Nunca había visto a Sun flotar tan rápido.
Farsighted se ríe un poco, pero se detiene rápidamente para contestar:
—Gracias por el cumplido. Ahora tenemos que movernos; la magne-moto está en el puerto.
Los dos empiezan a moverse por los pasillos y llegan a una de las alas del puerto. Ahí estaba: una magne-moto. Axel habla un poco:
—¿Supongo que esa es la nuestra?
Farsighted asiente y se monta en la parte delantera; Axel se monta detrás de él y el primero habla:
—Debemos ir por debajo del puerto. Usaremos las estalactitas para evitar que nos vean los guardias de la parte inferior.
La magne-moto empieza a moverse y rápidamente empieza a bajar hasta que la parte baja es visible, la cual está llena de piedra caliza. El olor a humedad se hace notar. Farsighted se pone un visor transparente y dice:
—Agárrate bien, no nos detendremos en ningún momento.
Axel se agarra fuerte de la parte trasera de la moto y, en ese instante, arranca. El viento golpea su cara; esquiva las estalactitas a gran velocidad. El fondo del lugar es negro cual noche estrellada, pero la moto sigue avanzando llegando a los 98 km/h. Ahí ven un observatorio pequeño. En ese momento, la moto va parando detrás de una estalactita de gran tamaño y el conductor le pregunta a Axel:
—¿Ves por dónde podemos ir?
Este piensa por unos segundos y dice:
—Si nos pegamos mucho a una parte del techo es poco probable que nos vean; las estalactitas nos taparán.
Farsighted murmura un «perfecto» y empiezan a ascender al punto en el cual su espalda se curva hacia delante. Vuelve a arrancar mientras intenta quedarse detrás de las estalactitas y, después de unos minutos de avanzar, Axel habla:
—Ahí está la alcantarilla de la fábrica.
El agua gotea y el lugar está protegido por una rendija. Axel ordena:
—Acércame un poco.
Él acata y lo acerca. Axel dice:
—Gracias, ahora manos a la obra.
De un pequeño bolso saca algunos implementos como destornilladores y un martillo; empieza a sacar tornillo por tornillo y, con el martillo, logra tirar la rendija al abismo frío y oscuro. En ese instante la moto sube lentamente; Farsighted asoma su cabeza y ve que el lugar está despejado, entonces sube toda la moto y la deja en un punto para luego bajarse. Axel lo sigue.
Cuando sus botas tocan el suelo el agua salta un poco. El olor a podredumbre inunda sus fosas nasales y los dos empiezan a caminar por las alcantarillas; el sonido de sus pasos retumba y el agua se escucha escurrir por las paredes. En unos cuantos minutos de caminata, la luz al final del túnel aparece: es tenue cual estrella moribunda, pero lo suficientemente brillante para resaltar en la oscuridad. Los dos se acercan lo suficiente para poder ver los alrededores.
El lugar está casi vacío. El agua entra por la parte inferior de la rendija; Axel se acerca y con su destornillador empieza a sacar tornillos. Farsighted agarra la rendija y, cuando esta se suelta, él la pone en la pared suavemente para no generar ruido. Axel mira el rectángulo de agua que tiene enfrente y dice en voz baja:
—Estamos en la parte inferior, justo en el sistema de agua de refrigeración; nadar aquí nos delataría.
Fars mira a los alrededores y ve una pequeña cornisa, sumergida un poco en el agua, y le dice:
—Si caminamos por esa cornisa llegaríamos al puente que está al lado.
Axel asiente, se pega a la pared y empieza a caminar; de ahí le sigue su compañero. En unos pocos segundos llegan al puente. Axel usa sus fuertes brazos para impulsarse y así subir; baja la mano y ayuda a subir a Farsighted. Los dos miran en todas direcciones hasta que ambos visualizan unas escaleras metálicas que ascienden hasta el siguiente piso. Los dos caminan rápidamente subiendo las escaleras, intentando no hacer mucho ruido. Cuando llegan, ven algunos pasillos. Están vacíos, sus paredes son grises, el techo está lleno de tuberías y el olor a gas se cierne en los pasillos.
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Editado: 13.05.2026