Esa noche todo cambió.
Los guardias encontraron la celda abierta.
Marcus estaba en el suelo.
Muerto.
No había signos de pelea.
No había heridas.
Solo su rostro congelado en una expresión de terror absoluto.
En la pared, alguien había escrito algo.
Pero nadie sabía quién.
Porque las cámaras no mostraban a nadie entrando.
Solo una sombra.
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Editado: 29.03.2026