La Sombra Que Compartimos

Secretos en el Pupitre

El viernes por la mañana, la luz del sol entraba por los ventanales de la Preparatoria Katagiri con una intensidad molesta para Kyouko. Al cruzar el umbral del salón, sintió que el barniz de "estudiante modelo" le pesaba más que de costumbre. Sus amigas la saludaron con el entusiasmo de siempre, hablando sobre un examen de literatura que tendrían en la tercera hora, pero la mirada de Hori se desvió inevitablemente hacia el rincón más alejado del aula.

Allí estaba él. Izumi Miyamura, el "otro" Miyamura. Llevaba el uniforme de invierno abotonado hasta el cuello a pesar de que la calefacción estaba alta. Su cabello negro caía como una cortina sobre sus ojos y sus gafas de montura gruesa completaban el disfraz de chico invisible. Era fascinante y, al mismo tiempo, irritante para Kyouko ver cómo nadie más notaba la transformación. Nadie sospechaba que bajo esa tela pesada había tatuajes intrincados, ni que tras ese flequillo se escondían perforaciones que brillaban en la oscuridad de una sala de estar.

Durante el descanso, Hori se acercó a su pupitre bajo la mirada curiosa de Ishikawa y Yoshikawa, sus amigos más cercanos.

—Miyamura-kun, ¿tienes un momento? —preguntó ella, manteniendo un tono de voz neutral, el tono que una representante de clase usaría con cualquier estudiante.

Él levantó la cabeza lentamente. Sus ojos, tras los cristales de las gafas, buscaron los de ella con un destello de pánico contenido.

—S-sí, Hori-san. ¿Pasa algo?

—Olvidaste esto ayer —dijo ella, extendiendo un pequeño libro de cuentos que pertenecía a Souta, pero que en realidad era solo una excusa para establecer contacto. En realidad, Miyamura no había olvidado nada, pero él entendió el juego de inmediato.

—Ah, gracias. Lo siento —respondió él, tomando el libro. Sus dedos se tocaron de nuevo, y esta vez el contacto fue una señal privada, un recordatorio del té compartido y la rodilla curada.

Ishikawa, un chico atlético y directo que sentía una admiración no tan secreta por Hori, se acercó con el ceño fruncido.

—¿Miyamura? ¿Desde cuándo hablas con él, Hori? Es un tipo bastante raro, ¿no crees?

Kyouko sintió una punzada de molestia que la sorprendió incluso a ella misma. La máscara de amabilidad casi se resbala.

—No es raro, Ishikawa-kun. Simplemente es reservado. Deberías intentar hablar con la gente antes de etiquetarla —respondió con una firmeza que dejó al chico sin palabras.

Miyamura permaneció en silencio, encogiéndose un poco más en su asiento, pero Hori notó que sus hombros no estaban tan tensos como antes. Durante el resto del día, la tensión entre ambos fue una cuerda invisible que cruzaba el salón. Cada vez que sus miradas se cruzaban, un universo de información privada viajaba entre ellos: yo sé quién eres tú cuando las luces se apagan.

Para Hori, actuar como si no lo conociera se volvió una tarea agotadora. Quería preguntarle si Souta le había caído bien, si le gustaba la música que escuchaba en sus auriculares, si le dolían los piercings cuando dormía. Pero el código de la escuela era estricto, y las etiquetas eran difíciles de despegar.

Al terminar las clases, mientras guardaba sus libros, Miyamura pasó por su lado y, casi en un susurro que solo ella pudo oír, dijo:

—Nos vemos luego, Hori-san. ¿Souta necesita algo de la tienda?

Kyouko sonrió para sus adentros mientras terminaba de cerrar su bolso. El barniz seguía ahí, brillante y perfecto para el resto del mundo, pero por primera vez, alguien había visto la madera que había debajo, y a ella ya no le importaba que las grietas empezaran a mostrarse. El secreto de los pupitres era ahora el puente hacia algo que ninguno de los dos se atrevía a nombrar todavía.



#404 en Fanfic
#5486 en Novela romántica
#1499 en Chick lit

En el texto hay: inseguridad, escolar amor, romantica romance

Editado: 26.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.